El agujero en la manga

El sabadito de pequeños y no tanto nos trae un cuentito quizá un poco triste para algunos, quizá entre líneas algo  para otros. Disfrutémoslo.

El pequeño de quien hablaremos ahora se llama Juanito.

Juanito vivía en una colonia muy pobre, y tenía un gran agujero en la manga de su camisa. Esto le daba mucha vergüenza, ya que en la escuela no le era posible prestar atención a las explicaciones del maestro, debido a las burlas de los demás niños y a la gran pena que esto le ocasionaba.

Su madre no podía remendársela; trabajaba lejos en casa de una familia rica y extraña, casi no venía de visita.

Juanito tenía también unas hermanas más grandes, que se suponía estaban para cuidarlo, él recurrió a ellas y les dijo:

-Por favor, ¿pueden zurcirme mi camisita?

Pero sus hermanas ocupadas en sus juegos no le pusieron atención, no tenían tiempo para él.

Entonces se dirigió a los lavaderos de la miserable vecindad donde estaban todas las mujeres y les dijo:

-Por favor, ¿alguna de ustedes puede zurcirme mi camisita?

Pero las mujeres ocupadas en lavar y en sus pláticas estridentes le dijeron:

¡Vuelve mañana!

Al muchachito le dio mucha pena y ya no se atrevió a volver, tampoco fue a la escuela por miedo a las burlas de sus compañeros cuando vieran que aun tenía ese agujero en su camisita. Se ocultó detrás de la escuela y se dirigió presuroso a un jardincillo abandonado lleno de malezas. Miró al tierno follaje de primavera, volteó al cielo azul y preguntó llorando:

-¿Quién me zurcirá mi camisita?

Entonces, ante sus narices descendió una araña a lo largo de un hilo. El chiquillo recordó, al verla, una cancioncilla que le habían enseñado en la escuela:

   ¡Oh araña de larga patita!

    Es tu hilo como seda bonita.

Ligero, añadió a la canción:

    Zúrceme tú, araña, por favor

    El agujero de mi camisita,

    Para que yo, ¡ay,pobre de mí!

    Pueda a la escuela hoy asistir.

La araña se deslizó por su hilo hasta el chiquillo y contempló con atención el gran agujero de la manga. Ágilmente corrió de un lado a otro y anudó, de arriba abajo, firmemente, los hilos. Luego corrió en círculo alrededor del agujero, cien veces quizá, y no cesó de enlazar hilo con hilo, hasta que todo el agujero quedó oculto por ellos, magníficamente entrelazados.

-¿Cuánto tiempo durará el zurcido?- preguntó el pequeño.

La araña no pudo darle ninguna respuesta; pero un pajarito pasó volando por encima de su cabeza y cantó repetidamente:

      -¡Cu-cú! ¡Cu-cú! ¡Cu-cú!

-¿Tres años?  - exclamó gozoso Juanito-.

¡Qué alegre estoy!

Se encaminó presuroso a la escuela y llegó todavía a tiempo de dar la lección.

¡Qué maravillosamente se sentía ahora! La camisita lucía como nueva donde antes tenía el gran agujero, y él ni una sola palabra del maestro dejaba perder; pues al no haber ningún agujero en la manga, los compañeros belicosos, ya no tenían pretexto para molestarlo.

Y Juanito no tenía motivos ya para avergonzarse.

A. K. Adaptación

Buen sábado queridísimos Divagantes.

Divagante @deliha25

 

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