Agradecidos con el Tribunal Electoral

Hasta Ricardo Monreal parece contento con lo que le tocó: coordinar a los diputados de Movimiento Ciudadano. Hará ahí un buen papel. Se va a divertir con todos sus colegas. El fuero es agradable, no cabe duda

“De la perplejidad pasó al estupor, del estupor a la resignación, de la resignación a la súbita gratitud”. Eso lo leí en un cuento de Borges.

Así se han visto los líderes de la izquierda mexicana desde el primero de julio. Con la única excepción de Andrés Manuel López Obrador.

Inicialmente la izquierda actuó con dudas, confusamente al lanzarse en forma precipitada, sin analizar las cosas, a impugnar las elecciones presidenciales.

El PRD, el PT y Movimiento Ciudadano exigieron un recuento de votos para ver si se modificaba el resultado electoral, pero ante la evidencia de que nada iba a cambiar decidieron que era más conveniente para ellos demandar la invalidez del proceso porque, dijeron (y solo lo dijeron, es decir, no lo probaron), que el PRI había comprado 5 millones de votos.

Carajo, cómo esperaban demostrar los partidos de izquierda que el PRI había comprado tantos votos exhibiendo documentos bancarios alterados ¡y hasta pollitos y gallinas”!

Resultó tan lamentable el espectáculo que la izquierda solo logró que la gente lo olvidara entrando en una etapa de modorra.

Durante demasiados días nada que realmente llamara la atención hicieron los representantes del PRD, el PT y Movimiento Ciudadano. Nada. Y, cuando volvieron a aparecer, lo hicieron con algo peor: amenazando con un estallido social si no se invalidaba la elección.

El estallido asustó a los propios líderes de los partidos de izquierda que, para salir del problema, volvieron a dejar vacío el escenario.

Entraron, así, en la etapa de la resignación, que pronto abandonaron dando las gracias al IFE y al TEPJF por los cargos recibidos; lo hicieron cuando, como niños con juguetes nuevos, empezaron a reunirse formalmente para planear lo que harán en las legislaturas que entrarán en funciones en unos cuantos días.

Hasta Ricardo Monreal parece contento con lo que le tocó: coordinar a los diputados de Movimiento Ciudadano. Hará ahí un buen papel. Se va a divertir con todos sus colegas. El fuero es agradable, no cabe duda. Y más disfrutable es lo que les pagan por no hacer realmente gran cosa e inclusive, para muchos de ellos, por no hacer nada.

 

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