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Columnas

Cuarón, EPN y la privatización de la política

@Nolato2 jue 8 may 2014 17:08

Sabemos que EPN jamás se tomaría el tiempo para responder a las preguntas de un mexicano ordinario como lo hizo con Cuarón, lo cual rompe el principio de la igualdad en la democracia.

De la democracia:

 

Para entender la naturaleza de las posturas de EPN y de las críticas de sus prosélitos en torno al asunto de Cuarón, necesitamos recordar rápidamente algunas características salientes de la democracia. Eso nos ayudará como criterio a la hora de juzgar en este asunto.  

 

La democracia es la universalización de la autonomía política en una sociedad determinada, lo cual significa que ésta es dada como una cualidad común entre los ciudadanos. Autonomía política es la libertad del individuo para participar a nombre propio en el gobierno de la colectividad, incluyendo la promulgación y derogación de leyes, así como para no acatar las leyes cuya promulgación no haya sido sancionada por él mismo o por sus representantes legítimos. Vista así, la democracia da a luz un individuo político en cada sujeto en la comunidad, y donde cada uno de ellos es ya protagonista de la política y no mero seguidor silencioso de un orden incuestionable dictado por supuestos hombres especiales predestinados para gobernar y mandar a los otros, a los no especiales.

 

Lo anterior se debe a que la democracia parte de tres principios fundamentales: Primero, que los hombres son seres dotados de razón y que se pueden valer de ella por sí mismos para, en política, comprender lo que es el bien público y para gestionarlo por su propia cuenta. Segundo, que los hombres están dotados de humanidad en cuanto son capaces de comprender y asumir bajo un símbolo de interés común al interés ajeno como condición inapelable para la realización del propio interés. Tercero, que los hombres, como seres racionales, están dotados de dignidad humana solo cuando obedecen a leyes que han sido instituidas o sancionadas por ellos mismos.

 

En la democracia los individuos se ven precisados a buscar y determinar la provisional verdad política – verdad sobre el optimum del bien público – a través de una actividad de diálogo permanente, de discusión y polémica. Esto no puede ser de otra forma porque la razón del hombre es discursiva, en tanto que afirma y niega para saber. Esto implica que la democracia es una forma de gobierno donde los individuos no se dedican a dar órdenes - el que gobierna - o a guardar silencio para escuchar y obedecer órdenes sin reparos - los gobernados -, sino que se ocupan en discutir y polemizar entre iguales en la búsqueda de esa verdad política.

 

Así, nos queda muy claro que la democracia está muy lejos de la mansedumbre resignada y silenciosa de los ciudadanos que es propia de las formas autocráticas de gobierno.

 

De Cuarón y el escándalo en la corte de EPN:

 

Bien, resulta que las críticas y cuestionamientos de Alfonso Cuarón a EPN en torno a la naturaleza y procedimientos de su reforma energética han levantado una ventolera de críticas idiotas hacia Cuarón por parte de los prosélitos de EPN, y cuyos ejemplares más reconocidos son personajes de los medios tan ruinosos como Pablo Hiriart, Carlos Mota y Ricardo Alemán, o bien burócratas destacados de EPN, como es el caso de Videgaray. Esa ventolera ha ido cogiendo fuerza a medida que Cuarón no dobla en su firme postura hasta llegar al mayor desafío en su cuenta todavía inconclusa: invitar a EPN a una serie de tres debates en televisión y en horario estelar. Y ahí, en el desafío al debate, fue que llegamos al paroxismo, al escándalo entre los prosélitos de EPN. Y hay que reconocer que razones para el escándalo no faltan a los prosélitos por cuanto un ciudadano se ha atrevido a insultar con sus dudas varias cosas que ellos asumen como sagradas, empezando por la investidura institucional de EPN, a quien ellos tienen por máximo profeta y caudillo.

 

A cualquiera que se haya asomado a las expresiones de los prosélitos de EPN le queda claro que ahí hay de todo menos razones - argumentos o pruebas -. Ahí solo se atestigua una enorme carga de pasión y fanatismo que luego se plasma en letras y palabras traducibles a ruidos que tejen contradicciones y absurdidades para el entendimiento del lector juicioso. Pero pese a la pasión y el fanatismo, es posible entresacar de ahí por lo menos cinco críticas contra Cuarón, aunque siempre entintadas con el sabor de escándalo: primera, que no es correcto que Cuarón desafíe a EPN porque es un ignorante en materia política y energética. Segunda, que si vivimos en una democracia, Cuarón no tiene derecho a pretender recibir una respuesta personalizada de EPN. Tercera, que Cuarón no tiene derecho a hablar por todos los mexicanos. Cuarta, que el debate está en el congreso. Quinta, que Cuarón está siendo manipulado.

 

El lector dará cuenta de las barbaridades en las expresiones de los prosélitos de EPN si observa sus críticas con los criterios que establecimos al hablar de la democracia al abrir este apunte. Le aseguro que de inmediato quedan al descubierto varias características comunes en los prosélitos de EPN: su aversión a la democracia y su pasión por la autocracia y la mentira.

 

De la primera crítica de los prosélitos de EPN: Cuarón es un ignorante.

 

La democracia invalida por línea de principio cualquier intento por tratar de subyugar el principio político - la autonomía de los ciudadanos - a la primacía excluyente de los tecnócratas - supuesto saber de alto nivel - y de los potentados - poder económico -. Esto significa que en democracia jamás se justifica que los gestores del Estado tomen decisiones arbitrarias fundados en un supuesto saber y en el poder económico, y pasando por alto la autonomía de los ciudadanos. Así que cuando los prosélitos de EPN exigen que Cuarón pare en sus críticas arguyendo que es un ignorante están pretendiendo invalidar a la misma democracia.

 

Pero sabemos que esto de Cuarón no es un caso aislado. Sabemos que así es como está actuando el régimen de EPN en general y en todos los órdenes de la cosa pública en este país: privatizando en su favor el principio político - autonomía de los ciudadanos -, y a la política misma, apoyado en la primacía de un supuesto saber. Sabemos también que los prosélitos de EPN están de acuerdo con este acto de expropiación o privatización porque así lo afirman públicamente sin el menor recato, y el caso Cuarón va de ejemplo.

 

Advierto que en esto hago una concesión graciosa a favor de los prosélitos, aunque no resuelve su contradicción: que es real ese supuesto saber en los gestores del régimen. Aunque aclaro que yo no doy por cierto ese supuesto porque ya he demostrado en varios apuntes en este diario que ese supuesto saber no está demostrado, y que cuando se pone en acto, solo se muestra como una mezcla de ignorancia común, especulación y dogmatismo.   

 

Todo esto nos muestra una verdad política en torno a EPN, sus cercanos, y sus prosélitos: su pasión por los regímenes antiquísimos, medievales: Autocracia y despotismo, así como por sus realizaciones concretas en la forma de oligarquías, caudillos, héroes, aristocracias, grupos sociales privilegiados. Realizaciones todas que son asumidas por ellos como producto de hombres elegidos y sabios cuya tarea es desentrañar e interpretar las leyes del mundo social para imponerlas luego con su "iluminado" arbitrio a los predestinados a obedecer, a los extraviados gobernados. Y no es sino por ello que el oficio de los prosélitos de EPN está centrado en eso de exaltar la individualidad de esos pocos elegidos - EPN, Videgaray, don Beltrone, Emilito Gamboa, Slim, Emilito Azcárraga - que, en su opinión, son seres especiales que sí pueden gozar de autonomía política y que por ello están destinados a prevalecer por sobre una masa de ciudadanos despojados de su individualidad y de su dignidad, sin derecho alguno para intervenir en la discusión de la cosa pública con excepción hecha en eso de acudir a elegir periódicamente a sus príncipes y notables pero bajo amenaza de fraude electoral de no ser los resultados al gusto de los mismos interesados - príncipes y notables -.  

 

En suma, y de un solo golpe, EPN, sus cercanos y sus prosélitos nos expropian la autonomía política, privatizan a la política en su favor, y nos mandan por su arbitraria voluntad a una era predemocrática, medieval.

 

De la segunda crítica de los prosélitos de EPN: Cuarón no tiene derecho a pedir una respuesta personalizada de EPN:

 

Se acepta como válida la crítica, porque si vivimos en una democracia, luego todos somos iguales en el plano político y nadie puede pretender privilegios en ese sentido. Sin embargo, sucede que la misma respuesta efectiva de EPN a Cuarón - acto ya verificado - es prueba rotunda de trato preferencial y discriminatorio por parte del régimen de EPN.  

 

Dos ciudadanos pueden llamarse iguales cuando pueden ser sustituidos uno por el otro en el mismo contexto político sin que cambie el valor del contexto mismo. Así, por ejemplo, la igualdad de los ciudadanos en el contexto de la autonomía política, incluido el derecho a la discusión de los asuntos públicos, implica que ésta prevalece como realidad inamovible con independencia del ciudadano de que se trate. Ya vimos que EPN le respeto a Cuarón su autonomía política, pero ahora hágase una pregunta el lector:  ¿EPN le contestaría a un mexicano proletario como lo hizo con Cuarón? Aunque debería hacerlo por línea de principio a fin de hacer prevalecer la norma de la igualdad, no sueñe, por favor. Sabemos que EPN jamás se tomaría el tiempo para responder a las preguntas de un mexicano ordinario como lo hizo con Cuarón, lo cual rompe el principio de la igualdad en la democracia.

 

Todo lo anterior confirma de manera rotunda el hecho de que en este país se vive bajo una forma de gobierno autocrático donde el respeto del régimen a la autonomía política de los ciudadanos es discrecional y a juicio utilitario del grupo social especializado que gobierna. Y en el caso de la reforma energética la ruptura autocrática del régimen de EPN con el principio de la igualdad democrática se ha llevado a su extremo más tiránico por cuanto se ha despojado a todos los mexicanos del derecho a discutir este asunto para depositarlo en una sola persona: Luis Videgaray. Hablamos de un recurso francamente tiránico que busca justificarse con la falacia de la supuesta autoridad intelectual de este hombre - no demostrada hasta ahora - que subyuga el principio político de la democracia, y que termina por convertir a este personaje en el único dueño de los energéticos mexicanos. Y esto no cambia por la respuesta de EPN a Cuarón por cuanto sabemos que esa respuesta es un cúmulo de mentiras que no traen consigo una sincera intención de discusión; se trata de una solución al paso a una crisis inesperada en el régimen.

 

Y si esto es así, si la respuesta de EPN demuestra su carácter autocrático, ¿por qué contestó? ¿Acaso es un tonto? No, aunque EPN tiene mucho pelo, no tiene un pelo de tonto. Pero más adelante le aclaro el porqué de la respuesta de EPN a Cuarón.

 

De la tercera crítica de los prosélitos de EPN: Cuarón no tiene derecho a hablar por todos los mexicanos:

 

También válida, pero inútil, insustancial. No resuelve la esencia del gran problema del régimen en esto porque, en esencia, es un reclamo de los prosélitos de EPN a título personal. El problema es que ellos no se sienten representados por Cuarón, sino por su jefe EPN, lo cual es legítimo.

 

Esto se corrige con un simple decir: "Lo mexicanos que tenemos dudas....", como parece ya lo ha hecho Cuarón. Pero esa rectificación no le resta fuerza representativa a la expresión, porque si bien es cierto que Cuarón no puede hablar a nombre de todos los mexicanos, sí que es altamente probable que esté pensando y diciendo lo mismo que piensan y dicen muchos mexicanos en este asunto, y que seguramente son mayoría. Cuarón no es tonto. Le aseguro que sabe de esta posibilidad y por ello es que se atrevió  a desafiar y que se sostiene en firme.

 

De la cuarta crítica de los prosélitos de EPN: el debate es en el congreso.

En este punto los prosélitos se atienen al recurso leguleyo y abstracto en la retórica. Ya también Videgaray recurrió a este expediente falso. Pero su afirmación postula algo que también compromete a todos los mexicanos sin su asentimiento previo: afirman que todos los mexicanos damos legitimidad a los legisladores.

 

¿Están seguros de esto? Cuarón no les da permiso para eso porque ya está demostrado en su misma postura que no da legitimidad a los legisladores. Yo tampoco doy mi asentimiento. Y tal vez tampoco da su asentimiento la inmensa mayoría de mexicanos que no le dan legitimidad a los legisladores por lo menos en este asunto. Aquí hay una gran mentira de los prosélitos leguleyos porque la discusión del tema no debe estar en el congreso por lo siguiente.

 

Hay demasiados indicadores en torno a que una mayoría de mexicanos guardamos una postura semejante a la de Cuarón: no estamos por el momento dispuestos a acatar la reforma energética puesto que tenemos serias dudas al respecto. No la hemos sancionado positivamente y queremos aclaraciones puntuales y claras. Y no es sino en virtud de esta falta de claridad que le quitamos legitimidad a los representantes en el congreso por lo menos en este punto toda vez que han obrado misteriosamente, ocultando datos. Y la consecuencia de esto es la que ya apuntaron Cuarón y otros frentes en protesta o inconformidad: se exige un debate abierto y una posterior votación con la participación de todos los mexicanos.  

 

De la quinta crítica de los prosélitos de EPN:  Que Cuarón está siendo manipulado.

 

No hay mucho qué decir sobre esto porque no es una razón, es una estupidez muy propia del que, sintiéndose derrotado en una discusión, apela a la descalificación. Pero aquí hay algo muy desagradable por dos causas bastante irónicas: primera, que los que sí han demostrado que se dejan manipular sistemáticamente por el poder, los prosélitos, son los que acusan de ser manipulado al que ha demostrado que no se deja manipular; y vaya que esto lo ha demostrado una vez más al cuestionar directamente y sin ambages al poder. Segunda, que los mediocres prosélitos, cuya única virtud es la de inclinar la cerviz al poder, se tomen el lujo de insultar con descalificaciones a un mexicano que ha conquistado el éxito y la fama mundial en buena lid y desplegando notables virtudes personales: inteligencia, sensibilidad estética, voluntad tenaz, capacidad de sacrificio, capacidad de emulación. Y todo, en un medio altamente competitivo - Hollywood -, no así en los entresijos de pasquines de tercera que más parecen ser fabricados en los drenajes de la ciudad.

 

Del príncipe autoexiliado y del miedo del régimen:

 

Tenga por cierto que si EPN le respondió a Cuarón sus preguntas, aunque de manera muy ineficaz, no es porque aquél le reconozca a Cuarón su autonomía política de buen grado. No, nada de eso. Le aseguro que el mejor deseo de EPN era no responder para hacer valer su voluntad autocrática y mantener a Cuarón como otro mexicano expropiado de su autonomía política. Así que si EPN respondió a Cuarón no fue sino porque se trataba de un reto devastador para el régimen que no podía ser resuelto con el silencio. Y esto es así porque el móvil del régimen en esto es el miedo que Cuarón le infunde. Pero no es un miedo hacia Cuarón por sí mismo, sino al Cuarón crítico ya puesto en la percepción de los mexicanos. En efecto, el Cuarón temible para el régimen es el hombre crítico que, por su enorme legitimidad carismática y moral, puede prender un efecto imitación en muchos mexicanos que, a la postre, podría poner a temblar al régimen. Y lo mismo está ocurriendo con los prosélitos de EPN en este caso, porque detrás de esas críticas idiotas y mordaces en los medios hacia Cuarón solo hay una banda de mercenarios que está aterrorizada con este suceso. Ni en sus peores pesadillas chayoteras habían imaginado la posibilidad de que un hombre de apariencia tan atemperada e inofensiva  como Cuarón se atreviera a criticar, poner en duda y a cuestionar a EPN y a la misma legitimidad del régimen que éste gestiona.

 

Le aseguro que todos ellos, gestores del régimen y prosélitos, no saben qué diablos hacer con esto de Cuarón. Están entrampados, muy nerviosos y "empanicados". Lo que les apura en este momento es que Cuarón decida finalmente privilegiar a su egoísmo y a su vanidad para que se calle de una buena vez, ya porque se sume a la corte de EPN, ya porque renuncie a su autonomía política y a la parte de dignidad que eso le abona, para luego volver a su profesión de lleno: El cine. Y le aseguro que solo hasta que cualquiera de esas dos cosas suceda, estos mercenarios podrán respirar y dormir tranquilos. Pero si eso no sucede, si Cuarón persiste y escala, deben estar advertidos que van a sudar copiosamente porque el juego apenas estaría empezando y el reto es complicadísimo para ellos, rebasa sus posibilidades.

 

Nada hubiera sido tan grato para el régimen de EPN como que Cuarón, una vez coronado con los premios de la Academia, hubiera acudido al protocolo acostumbrado en los intelectuales, artistas y deportistas de fama en este país una vez que ya están en la cima: Acudir a los Pinos a entregar su autonomía política al titular en turno de la oligarquía local para sumarse a su corte como parte de los notables orgánicos al servicio del régimen y a cambio de más dinero y fama; situación que, de pasada, abona legitimidad carismática al titular de la oligarquía frente al pueblo que, por lo demás, remedia el despojo de su autonomía política con eso de emocionarse con los juegos pastoriles de los príncipes y nobles de la corte de EPN en el marco dramático de las pantallas y las revistas de moda: Sus hazañas, su belleza inmaculada y su porte regio y encantador, sus matrimonios con sublimes doncellas que llevan gorro de pico, sus aventuras eróticas con putas finas, la bruja encarcelada por el hermoso príncipe, sus chistes, sus payasadas, sus desparpajos...Sin embargo, y para desgracia de EPN, eso no sucedió con Cuarón porque éste no se dejó llevar por la vanidad y el egoísmo. En efecto, renunció a ser absorbido por la corte de EPN para hacer valer su autonomía política asumiéndose como parte de un pueblo que, para él, no es un "ustedes conmigo, y luego yo contra ellos", sino un "pueblo con todos y para todos". Y el primer capítulo de esta historia de Cuarón como príncipe legítimo pero proscrito por su propia cuenta de la corte de EPN, es lo que ya vemos: Tomar una demanda popular capital para exigir aclaraciones y un debate en torno a la reforma energética con la vista puesta en el bien público.

 

Cuarón nos está dando una tremenda lección a todos los mexicanos. Nos está diciendo lo que debemos hacer para ser consecuentes con nuestras aspiraciones democráticas y para honrar nuestra dignidad. Cuarón ha suspendido las exigencias de su vanidad y su egoísmo para privilegiar a su autonomía política, con lo cual hace valer su dignidad como persona al afirmarse como fin y medio, no solo como medio de los demás. Con todo eso demuestra que cree en la democracia con convicción socrática y que busca promoverla en la medida de sus posibilidades, esperando, creo, que su ejemplo se difunda entre los mexicanos que no tienen los arrestos para hacer valer su dignidad humana frente al régimen autocrático que nos gobierna.

 

Buen día.

 

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