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Columnas

La dinámica de los grupos de protesta en México

Enrique Aquino @Enrique_Aquino lun 2 sep 2013 16:49

Las represiones de 1968 y 1971 a los estudiantes han dejado un “trauma”, como dijo ayer Gustavo Madero. Con esto no quiero decir que los incidentes ocurridos en aquellos años fuesen provocados por los estudiantes de una manera deliberada, como ocurre con los “anarquistas” el día de hoy.

En la comunicación de protesta, las demostraciones no violentas intentan influir en las autoridades de una manera pacífica. Sin embargo, en los últimos años, en la capital del país, hay manifestantes que emplean la violencia y la confrontación de manera deliberada. El propósito de la confrontación es el de irritar a las autoridades para que éstas reaccionen violentamente.

Las represiones de 1968 y 1971 a los estudiantes han dejado un “trauma”, como dijo ayer Gustavo Madero. Con esto no quiero decir que los incidentes ocurridos en aquellos años fuesen provocados por los estudiantes de una manera deliberada, como ocurre con los “anarquistas” el día de hoy.

En días pasados se esparcieron rumores en las redes sociales —la táctica más usada, junto con la calumnia por la falsa izquierda— sobre lo que sería una presunta represión  a los “manifestantes” por parte de las autoridades. Los líderes apuestan a que haya heridos o muertos para victimizar su movimiento y  mantener el control de su estructura gremial.

En el contenido audiovisual y gráfico que hay de los disturbios del día de ayer, podemos observar a los anarquistas lanzando piedras y bombas molotov a los granaderos. Usaron una vez más la táctica del rumor y la calumnia; se bañaron en salud, argumentaron que había infiltrados.

Afortunadamente  para el bien del país son tan sólo una minoría. Estos falsos patriotas son quienes se oponen a la modernización y a la transformación de nuestra nación. Nada más fuera de la realidad argumentar que son todo el pueblo.  Respetamos sus opiniones, pero la mayoría pensamos diferente y no estamos sometidos al arbitrio de un líder.

En estos últimos días la mayoría de mexicanos repudiamos los actos de barbarie y vandalismo que tienen un origen político. Está claro que no es una protesta temática. Hay formas de protestar sin dañar los derechos de los demás. Sin provocar y empujar a las autoridades a una reacción violenta. De esta forma hasta podrían ganar simpatía hacia su causa.

El gobierno del Distrito Federal tuvo una tardanza en su actuar por miedo de quedar marcado como un gobierno represor de los años 60s y 70s. Por eso es necesario actualizarse y capacitarse en  tácticas que ayuden a contener este tipo de actos, sí con energía e inteligencia, pero sin violencia. Es algo ya indispensable y necesario.  Las autoridades deben superar el pasado que no los deja actuar para poner orden.