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Columnas

San Quintín ¿Municipalizar o no?

Chuy Ramos @chuyramosmedina mié 7 ago 2013 07:46

That is the question...

Lo ideal, es que San Quintín sea un municipio autónomo. Sería lo más deseable que San Quintín tuviera su cabecera municipal independiente de Ensenada (por cierto, Ensenada, el municipio más grande del mundo). Sería ideal que contara con los recursos públicos necesarios para mantener un aparato burocrático-administrativo que cubriera las necesidades de su comuna.

Seamos honestos: Ensenada no ha contado con la capacidad para atender sus delegaciones del sur. Ni la capacidad económica, ni la capacidad técnica-operativa y a veces me parece, que ni las ganas de ayudar sus habitantes del sur. Tengo la impresión de que falta voluntad y que San Quintín les parece una carga.

San Felipe, delegación de Mexicali, está en las mismas. Pero, esa es otra historia.

Volviendo a San Quintín, hace algunos años, se inició un debate, sobre una eventual municipalización de esta delegación de Ensenada. Desgraciadamente, el debate se “contaminó” por la jornada electoral que se avecinaba para el 2013. Hay quienes mencionan que “municipalizar”, obedecía más a una cuestión electoral, ya que quienes promovían la municipalización, esperaban votos para su causa en las elecciones estatales.

Total, que la ley decía que tenía que llevarse a cabo un plebiscito público (una consulta, una votación) en el municipio de Ensenada, el cual debía obtener como mínimo un 10% de los votantes que dijeran “SI” a la municipalización. Por desgracia para los promotores de la iniciativa (el Congreso de mayoría priista), la consulta pública, la cual costó casi $10 millones de pesos, sólo obtuvo el 7.61 % de la votación favorable para su causa, con lo que el intento de municipalización murió antes de nacer…

Pero para los diputados de Baja California no hay impedimentos cuando quieren algo, así que manipulando las leyes a su antojo y brincándose las trancas, una semana antes de las elecciones en Baja California, determinaron municipalizar San Quintín. Así nomás, porque consideraban que era justo y necesario. Hay que mencionar, que independientemente de la mayoría priista del Congreso, hasta los Diputados panistas votaron a favor de esta irresponsable iniciativa.

¿Pero, y el plebiscito Apá? Al diablo con la democracia. No molesten con su plebiscito de $10,000,000 pesos. Eso no es lo importante. Lo trascendente es simular el “ayudar a la gente”, el “quedar bien con la raza” y “hacer leyes populistas” al más puro estilo de Andrés Manuel López Obrador.

Los estudios de factibilidad se los pasaron por el arco del triunfo y lo más importantes: la gran cantidad problemas que los otros cinco municipios enfrentan, fueron ignorados de manera irresponsable. A los Diputados de la XX Legislatura no les importan esas nimiedades: se municipalizó al vapor y se determinó que San Quintín sería el sexto municipio de la noche a la mañana.

Mexicali, Rosarito y Ensenada, están al día de hoy prácticamente en la quiebra. Tienen más deuda que ingresos. Y las proyecciones son muy negativas: a como van las cosas, será imposible pagarles a los burócratas de esos municipios en el futuro cercano, y eso es lo de menos: cada vez hay más basura y menos camiones recolectores, cada vez hay más baches y menos capacidad de pavimentación municipal, cada vez hay más delincuencia y menos policías municipales capaces de contener a los malandrines.

Tijuana y Tecate, son las ciudades con menos problemas, pero que saben que es cuestión de tiempo para que los focos rojos se enciendan y los problemas de los otros tres municipios las alcancen.

Las dos “Bajas”

¿Baja California y Baja California Sur?, no; las dos Baja Californias de las que hablo en este escrito, están en Baja California (esa a la que erróneamente le dicen “Baja California Norte”), aquí tenemos dos caras de una misma moneda: por un lado, tenemos cinco ciudades (Mexicali, Tecate, Tijuana, Rosarito y Ensenada), cabeceras municipales, con los servicios públicos básicos para que la ciudadanía se desarrolle.

Servicios de infraestructura como lo son el agua potable, alcantarillado, electricidad, pavimentación (deficiente), así como los servicios sociales: seguridad, salud, educación, trabajo (quizás no el mejor trabajo, pero trabajo); en las ciudades del norte de Baja California, tres de ellas colindantes con la frontera con Estados Unidos (Mexicali, Tecate y Tijuana), que cuentan con maquiladoras y otra dos más en la costa: Rosarito y Ensenada (las cuales cuentan con desarrollo turístico hotelero y de servicios).

En estas dos regiones, existe prosperidad productiva, la cual se refleja en el desarrollo social de su población, que aunque con zonas sociales desfavorecidas, cuenta con más oportunidades que la otra Baja, de esa que ahora mismo te platico.

La otra “Baja”, está pasando el puerto de Ensenada hacía el sur. Empieza precisamente donde termina el puerto, y es ahí donde empiezas a conocer la pobreza de Baja California. Son habitantes en su mayor parte provenientes del sur de México: oaxaqueños, chiapanecos y michoacanos. La mayor parte, indígenas que viajan en familia a San Quintín, San Vicente, la Colonia Lázaro Cárdenas. Más al sur, Bahía de los Ángeles y por último, Villa de Jesús María (última región antes de llegar al paralelo 28 y pasar a la Baja California Sur).

Un hecho curioso para los oriundos del norte de México, es ver como las familias enteras de indígenas, trabajan en estos campos de siembra, pues en sus lugares de origen las leyes derivadas de sus “usos y costumbres” no ven con malos ojos que los niños y mujeres se incorporen al trabajo comunitario del campo. Llegando a Baja California, las autoridades disuaden a los padres de familia para que les permitan a sus hijos estudiar, en programas educativos temporales diseñados especialmente para estos casos. No siempre acceden.

Estos lugares, son muy parecidos a los ejidos de los valles agrícolas: pequeños asentamientos humanos, que viven en su gran mayoría de la agricultura. San Quintín es un lugar famoso por sus tomates, almejas y abulón, productos de tan buena calidad que se exportan al extranjero. Se siembran más productos, y si algo rico tiene San Quintín, es su comida, siempre fresca y abundante, productos cultivados y cosechados ahí.

En lugares como Bahía de los Ángeles y Villa de Jesús María, la gente vive de la pesca y la atención turística (en estos lugares, los gringos que gustan de la pesca deportiva, hacen su “agosto”); igualmente, en estas zonas atraviesa la carrera fuera de camino (off road) “Baja 1000″, así que en esas épocas, miles de visitantes dejan algo de su dinero y su basura en estos lugares.

Bahía de los Ángeles, es un paraíso: cuando llegas al pueblo, bajas la sierra y puedes ver su hermosa bahía, con un gran cerro en el centro de la misma, naciendo del inmenso mar, la cual está casi siempre navegada por lujosos yates y botes de gringos pescadores, que encuentran en esta zona, un lugar idóneo para jubilarse y vivir tranquilamente el final de su vida.

Desgraciadamente, en estas zonas, jamás verás la prosperidad que se puede ver en el norte de Baja California. Las oportunidades de salir adelante, se reducen (ojo: no se imposibilitan), ya que no hay tantas escuelas, ni tantos hospitales, mucho menos centros de desarrollo, no hay bibliotecas, ni espacios dignos para desarrollar el arte o el deporte.

La vida es muy diferente a la que vivimos lo que estamos en una ciudad. De calles pavimentadas ni hablamos, eso prácticamente no existe, encontrando por el contrario, una tierra rojiza, de un color muy parecido al ocre de los ladrillos. Es tierra fértil, pero con un problema grave: no hay agua dulce, así que el agua es un líquido bendito en estas zonas.

Hay en esta serie de “ejidos” que componen San Quintín y sus zonas aledañas, un selecto grupo de empresarios agrícolas, que además de tener tierras, cuentan con modernos invernaderos, empaques y redes de transporte para sus productos. Son gente rica (más ricos que muchos habitantes de las ciudades del norte), que le brindan trabajo mal pagado a la gran cantidad de habitantes pobres de San Quintín. Hacendados pues, señores feudales del nuevo orden mundial.

Del 100% de habitantes de San Quintín, seguramente los ricos, capaces de pagar un impuesto predial, deberían ser menos del 10% de la población (y estoy exagerando). El 90% restante de los habitantes, viven en pobreza. Algunos, viven en pobreza extrema. Todos ellos viven en la otra “Baja”, la Baja California de los verdaderamente pobres y a ellos, les costaría pagarle a los que serán sus nuevos funcionarios municipales. Si no pueden pagar para comer bien, ¿cómo les pretenden cobrar más impuestos?

EPÍLOGO

El Gobernador José Guadalupe Osuna Millán, quien ha apoyado a San Quintín y sus zonas con diferentes programas gubernamentales e infraestructura, y quien se dice a sí mismo un partidario de la municipalización (por medios legales y con un criterio responsable), no tuvo otra opción, que vetar la ley impuesta a la fuerza por el Congreso.

La decisión fue aplaudida por los sectores críticos de Baja California, y abucheada por los partidarios de la municipalización. Lógico es, por un lado, que algunos sectores críticos se opongan a la medida: cámaras empresariales, asociaciones patronales  e investigadores y académicos manifestaron su inconformidad por la ilegalidad e irresponsabilidad del Congreso, que no tuvo empacho en legislar un capricho.

Por el otro lado, los sectores desfavorecidos de San Quintín, ciudadanos que tienen la esperanza de que municipalizando se va a hacer “llegar” de más recursos federales y estatales, se quedaron con las ganas de ser apoyados.

Su lucha legítima, fue por desgracia, utilizada por líderes políticos sin escrúpulos, que ambicionaban construir un palacio municipal que les permitiera vivir del presupuesto; estos “pseudo-líderes” sociales son los más molestos con el veto, porque su negocio se viene abajo. Y terminaron pagando los pobres, quienes tenían una ilusión infundada.

Señores, no nos hagamos tontos: no puro mucho municipalizar, amanece más temprano. Oaxaca tiene 570 municipios; Veracruz tiene 212; Chiapas tiene 123; Sonora tiene 72, y así podría seguir diciéndoles más y más Estados con más y más municipios, la mayor parte de ellos, pobres. Municipalizarlos no les dio más beneficios a la mayoría de sus habitantes. Sólo se beneficiaron los caciques de estos pueblitos, quienes controlaban sus feudos y se posesionaron de los ayuntamientos (los cuales controlan sus hijos, sus nietos y bisnietos).

La municipalización no cambió las cosas. Bueno, en realidad si, por qué ahora desde Baja California, cuando tributamos al SAT y nos roba la CFE, nosotros con nuestros impuestos pagamos a todooooooooos esos alcaldes sus sueldos con dinero público, que viene ¿de dónde creen?, pues claro, de los bolsillos de los Estados más prósperos de México. Injusto, pero cierto.

San Quintín ocupa atención prioritaria de su cabecera municipal: Ensenada, ahí está el principal problema que atender, al ayudar a Ensenada con los recursos públicos necesarios para que cumpla con su obligación de atender a su población y ESTABLECERSE CON ÓRDEN.

San Quintín ocupa más atención del Gobierno del Estado de Baja California, para hacerle llegar más programas asistenciales y de desarrollo social que le permitan CONSTITUIRSE CON EQUILIBRIO y que la ciudadanía de San Quintín y todos estos poblados pueda salir adelante y tener un nivel de vida más óptimo.

San Quintín OCUPA CON URGENCIA una AUTOPISTA DE CUATRO CARRILES, que le permita a la zona sur de Baja California, contar con bienes y servicios más baratos, ya que naturalmente, el vivir en un lugar donde no se producen muchos consumibles, estos se encarezcan, con la consiguiente alza en los precios y la inflación local, al tenerse que pagar un impuesto por su transporte.

Ir a San Quintín es siempre un riesgo de perder la vida, pues la carretera es angosta y peligrosa (con sólo un carril de ida y otro de vuelta), con una gran cantidad de curvas y en algunas zonas, tránsito de personas y animales. Atención Pdte. Enrique Peña Nieto y su Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ahí le hablan (y nomás falta que cuando hagan la carretera cuatro carriles, cobren como si te odiaran).

Lo he dicho varias veces y lo repito una vez más: tienes cinco hijos (Mexicali, Tecate, Tijuana, Rosarito y Ensenada), y todos estos hijos tienen enfermedades, desnutrición y deudas que ponen en peligro su vida. Pero, sin importarte la situación, te avientas con otro hijo. Eso es irresponsable por cómo se vea.

San Quintín ocupa atención, ocupa ayuda y su municipalización es inminente e inevitable, pero eso sí, que Baja California crezca con orden y bajo un esquema responsable de planeación.

Es cuánto.

P.D.- ¡Y sigue “San Felo Beach”, aguaaaaaas!

Lic. Jesús Ramos Medina

@chuyramosmedina