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Columnas

Cuba en relación a la polémica Reforma de la Ley Migratoria

Mariana Olea @marianaolme mar 14 may 2013 12:46

 El futuro del país archipielágico es incierto. Conocer las verdaderas razones detrás de la modificación de la Ley Migratoria es complejo y casi imposible

El 20 de Septiembre de 1976 se decreta la Ley No. 1312 “Ley de Migración” en la República de Cuba. Fue el desarrollo de las relaciones internacionales y las transformaciones en su sistema económico lo que exigió la realización de esta ley migratoria para que los movimientos migratorios se realizaran de manera legal, ordenada y segura. La ley reglamentaba la salida y entrada de ciudadanos cubanos severamente.

        A consecuencia del golpe de Estado hacia el gobierno batistiano por el grupo revolucionario dirigido por Fidel Castro y las reformas de distinta naturaleza y nacionalizaciones a las diferentes industrias, Estados Unidos comienza a reaccionar hostilmente. A causa de la nacionalización de antiguas propiedades estadounidenses en Cuba, Estados Unidos embarga toda exportación al país cubano. Severos bloqueos vendrían en contra de Cuba por distintos países influenciados por Estados Unidos.

        Históricamente, el gobierno de Estados Unidos ha utilizado su política migratoria hacia Cuba con fines subversivos y desestabilizadores. “A lo largo de los pasados 50 años, Estados Unidos ha endurecido su bloqueo económico como instrumento de presión política y coerción.” (Ubieta, 2013). La Ley de Ajuste Cubano y la Política de Pies Secos - Pies Mojados, que supone que aquellos cubanos que pisen tierra estadounidense podrán solicitar residencia permanente un año después de su llegada, mientras que aquellos que sean detenidos en el mar por la Guardia Costera serán parados y devueltos a Cuba, alienta, según el gobierno cubano, la emigración ilegal que ha repercutido en la pérdida de miles de vidas humanas. El gobierno del Presidente Raúl Castro, ha decidido modificar la Ley Migratoria para limitar las acciones “genocidas e ilegales” cometidas por el gobierno estadounidense. Constantemente, el gobierno cubano se ha visto forzado a cooperar en el tema migratorio en relación a su relación bilateral con los Estados Unidos y los problemas legales que ha traído consigo, como la trata de personas; mientras que Estados Unidos no ha actuado recíprocamente. “Los últimos cuatro años este esfuerzo se ha intensificado. El gobierno cubano ha arrestado a docenas de traficantes y mantiene su voluntad de entregarlos a las autoridades de justicia estadounidenses, para que se les ajuicié de acuerdo a la ley de Estados Unidos.” (Ubieta, 2013). Estados Unidos, por lo contrario, numerosas veces ha admitido en su territorio a criminales enjuiciados por la ley cubana, hecho que viola el Artículo 348 de la Ley Cubana.

        La Ley de 1976 establecía que todo ciudadano cubano debía portar un pasaporte para entrar y salir del país, además de un permiso de entrada y salida otorgado por el Ministro del Interior. Para los extranjeros, en cambio, sólo se pedía la posesión de su pasaporte o documento equivalente, a menos de que fuera ciudadano de un país con un convenio preferente. A mediados de octubre de 2012, se expidió el decreto que modificaba ésta ley. Actualmente los ciudadanos cubanos no necesitan forzosamente el permiso de entrada y salida a menos de que trate de profesionales, cuadros o deportistas para “preservar el capital humano creado por la Revolución, frente al robo de talentos que aplican los poderosos.” (Cubadebate, 2012).

        En Cuba, el Coronel Lamberto Fraga Hernández, segundo jefe del Departamento de Inmigración y Extranjería del MININT, expuso que a partir del 14 de enero, se habilitarán las oficinas del carnet de identidad para hacer los trámites del pasaporte. Sólo deben presentarse con el carnet, y en el caso de los menores de edad, con la carta de consentimiento de los padres. Pasaporte actualizado y legalizado, visa del país receptor y boleto aéreo serán los ‘únicos’ documentos necesarios para viajar al exterior.

        El decreto de modificación de ley, pareciera en primera instancia ser un paso más hacia un gobierno más libertador. No obstante, Elizardo Sánchez, reconocido activista opositor cubano, opina que la reforma migratoria no significará mucho pues fue un “cambio limitado”. Las autoridades cubanas siguen teniendo en su derecho el negar el pasaporte. Entonces, la modificación a la Ley Migratoria no es una señal de apertura, sino el resultado de un “cálculo costo-beneficio.” (Sánchez, 2013). Debido a la poca transparencia y el control de las comunicaciones en Cuba, las declaraciones de opositores en el exterior solamente afectarán la imagen fuera del país, lo que prevendrá un posible levantamiento de la oposición en el interior por la ‘esperanza’ que ha nacido en la población cubana a razón del Decreto No. 302. “Como siempre que de las reformas raulistas se trata, en esto de la modificación de las leyes migratorias ha habido más exageración, falsas expectativas y cinismo que otra cosa.” (Cino, 2013).

        El gran problema es el real interés del que hablan distintos activistas como Luis Cino, Elizardo Sánchez y Yoáni Sánchez. Diferentes grupos interesados en el tema han influenciado por distintos medios para la reforma migratoria. Estados Unidos se ha mostrado preocupado por la anulación del permiso de salida por el posible gran flujo de cubanos a territorios estadounidenses. La constante contradicción en el discurso y la práctica política del país norteamericano se ha percibido claramente. Aunque se declaran comprometidos con los acuerdos bilaterales con Cuba, Estados Unidos no ha aceptado acuerdos como el Acuerdo Migratorio de 2009 que trataba la eliminación de irregularidades relacionadas con el tráfico de personas y la delincuencia, así como el forjamiento de una mejor cooperación bilateral en torno a estos temas. Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado estadunidense, afirmó el mismo día que Cuba publicó la Ley, que no habría cambios en "la letra" de las legislaciones norteamericanas, en referencia a la Ley de Ajuste cubano.

          Por su parte, el periodista Luis Cino menciona que las promesas del gobierno raulista son falsas. Según dice, es “demasiado tarde para escapar de la burbuja inmunda en que nos encerraron. Si no fuimos capaces de reventarla para respirar aire puro, no vale la pena fugarse a ver qué pasa.” (Cino, 2013). Múltiples activistas y organismos internacionales, como Amnistía Internacional, se muestran altamente escépticos sobre las reales intenciones del gobierno cubano.

        El futuro del país archipielágico es incierto. Conocer las verdaderas razones detrás de la modificación de la Ley Migratoria es complejo y casi imposible. No existe un futuro certero. No obstante, las diferentes declaraciones de grupos de interés muestran una posible certeza sobre los fines lucrativos de la reforma. A pesar de que la reforma tenga estos fines económicos y políticos, cabe mencionar que es un paso más hacia la liberación del pueblo cubano. Para la total liberación y respeto de los derechos humanos de los ciudadanos hacen falta muchas más  reformas, pero el primer bloque para la total independencia de un sistema ‘neocolonial’ hasta cierto punto, ya se ha puesto