martes 20 de noviembre de 2018 | 06:40

Teoría de la conspiración sobre la torre Pemex

Bibiano Moreno Montes de Oca @BibianoMoreno mar 5 de febrero de 2013

Un atentado terrorista a la torre Pemex de la capital del país no es descartable, aunque no necesariamente tendrían que estar informadas de ello las autoridades mexicanas. En todo caso, el único que sí podría haber estado al tanto de todo sería Estados Unidos, el mayor país terrorista del mundo.

Dice el refrán: “Una mentira da seis vueltas al mundo, mientras la verdad todavía no se pone los pantalones”. Así ha ocurrido con la explosión de la torre propiedad de la paraestatal más importante del país: en las redes sociales se han dado vuelo con un sinfín de teorías en torno al tema, pero sin llegar a nada concreto. Todo se limita a puras especulaciones y falsedades.

Como quiera que sea, el atentado terrorista no se debe desechar como línea de investigación. La historia nos da ejemplos de que, cuando hay poderosos intereses de por medio, Estados Unidos no se la piensa para ir en contra hasta de sus propios conciudadanos. Y si eso hace contra los suyos, con mayor razón ocurrirá donde se encuentren involucradas otras naciones.

Siempre se ha insistido que el supuesto atentado nipón a Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941 en el Océano Pacífico, fue maniobra de los estadounidenses  para poder tener el pretexto de participar en una conflagración que en ese momento sólo libraba parte de Europa contra las potencias del Eje, es decir, Alemania, Italia y Japón.

En mayo de 1942, según la versión oficial, los nazis torpedearon dos buques petroleros (petroleros, ¡qué coincidencia!) llamados Faja de Oro y Potrero del Llano, evento que hizo que México se involucrara en la Segunda Guerra Mundial al lado de los países Aliados.

Según las noticias de ese tiempo, la Alemania de Hitler mantenía una excelente relación con México. No era creíble que los alemanes atacaran a un país que hasta ese momento consideraban amigo, sin que eso signifique negar que el gobierno nazi fue genocida. Pero es más fácil suponer que Estados Unidos saboteó los barcos mexicanos para que nuestro país reaccionara y se metiera de lleno a un pleito que hasta entonces le había sido ajeno.

En fechas más recientes, denuevo de acuerdo con la versión oficial, el 11 de septiembre del 2001 las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York fueron derribadas por supuestos terroristas musulmanes; sin embargo, hay suficiente información que demuestra que el gobierno gringo estaba al tanto de lo que iba a pasar y no hizo nada para evitarlo. Obvio: EU quería un pretexto para lanzarse en contra de Iraq y, ya metido en gastos, seguirse de frente en su cruzada contra otros pueblos árabes.

Conclusión: Estados Unidos no se anda por las ramas a la hora de defender sus intereses. En la actualidad hay que destacar el interés de los norteamericanos por el petróleo mexicano. Un atentado a la torre Pemex no le significaría ningún problema a EU para presionar a México.

Es obvio que la modernización de Pemex no tiene por qué pasar por la privatización, pero los gringos son expertos en el arte de la persuasión y del convencimiento. El bombazo a la torre Pemex podría ser la forma de tratar de ablandar a México para que acelere la reforma energética que mejor le convenga al vecino país del norte.

Todas estas teorías de la conspiración podría ser echada abajo si el gobierno de Enrique Peña Nieto se apresura a informar debidamente sobre lo ocurrido y ataja toda la desinformación que circula por actuar mediáticamente a destiempo en el atentado a la torre Pemex.