La brutal masacre de 72 inmigrantes a manos del cártel de los Zetas evidencia
que México se ha convertido en "un pueblo corrupto y asesino", acusó hoy la
Iglesia católica en el editorial de su semanario digital "Desde la fe".
"Somos un pueblo generoso y hospitalario, sin duda, pero también nos estamos
dando cuenta con asombro y vergüenza que nos hemos convertido en un pueblo
corrupto y asesino", apuntó el texto, firmado por la Archidiócesis primada de
México.
El editorial afirma que "esta tragedia no es nueva" pero que ha puesto sobre
la mesa "lo que está sucediendo a diario" con relación al maltrato a inmigrantes
centroamericanos y sudamericanos que buscan alcanzar Estados Unidos.
Los 72 inmigrantes asesinados en Tamaulipas (norte del país), centro y
sudamericanos, eran al parecer indocumentados y fueron coartados por los
narcotraficantes para unirse a sus filas como sicarios. Ante su negativa, los
asesinaron, agregó.
El maltrato a este colectivo comienza por la Policía y las autoridades
migratorias, afirma la archidiócesis. Sigue con las bandas criminales, "ante la
indiferencia o complicidad de los malos y corruptos funcionarios".
Con base a cifras de organizaciones de apoyo a los indocumentados, el texto
habla de hasta 200 inmigrantes muertos cada mes por causa del crimen organizado
"sin que las familias puedan reclamar sus cuerpos".
"Las bandas criminales dedicadas al tráfico ilícito de personas están allí,
sin que la autoridad aplique la justicia y sin que nadie les impida sus grandes
y sucios negocios extorsionando y asesinando a diario", señala.
"Desafortunadamente nos damos cuenta que somos un país que grita mucho para
exigir que nuestros hermanos mexicanos sean respetados en Estados Unidos, pero
poco o nada hacemos para respetar y cuidar a quienes transitan en iguales o
peores condiciones a lo largo de nuestro país", continúa.
Cada año, cerca de 300.000 centroamericanos cruzan la frontera mexicana
ilegalmente para dirigirse, en su mayoría, a Estados Unidos.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el número de
inmigrantes secuestrados en México para pedir un rescate por ellos podría haber
ascendido a 18.000 personas durante 2009.