Por supuesto, el asunto de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro decretada por Felipe Calderón es y seguirá siendo de primera importancia en los próximos días.

En el espacio noticioso de la periodista Carmen Aristegui el tema fue puesto sobre la mesa con el profesionalismo de la analista Denise Dresser, el especialista en temas políticos Sergio Aguayo, y el historiador Lorenzo Meyer.

Para Denise Dresser, la desaparición de Luz y Fuerza del Centro es un afán por desprenderse de "una criatura" que el Estado mismo creó.

Agregó que lo ocurrido con la compañía es apenas un pequeño paso porque ahora el gobierno tiene que demostrar que esta audacia no es pasajera ni selectiva y que Felipe Calderón está dispuesto a combatir privilegios donde quiera que estén: en el sindicato petrolero, en el sindicato de maestros, en la alta burocracia en el Senado y en el sector empresarial.

"Si el argumento, si el plan de Felipe Calderón es lo que ha dicho tendrá que ser consistente y la verdadera prueba de fuego vendrá cuando sea capaz de descabezar también a uno de sus aliados", sostuvo.

La especialista sugirió que ahora habría que esperar más manotazos, pero ahora en la derecha del espectro político.

"Las cúpulas sindicales rapaces son uno de los enemigos de los consumidores, de los ciudadanos, enemigos de la modernización del país, pero no son los únicos enemigos. Los agravios para nosotros también son producidos por otros sectores muchos más cercanos al presidente que el Sindicato Mexicano de Electricistas", aseveró.

Sergio Aguayo advirtió que la acción en contra de Luz y Fuerza es "una declaración de guerra a la izquierda".

Subrayó que es un reto muy interesante, aunque la cuestión es qué parte de la izquierda estará dispuesta a salir a las calles y a confrontar a Felipe Calderón, y eso se verá el jueves.

Aguayo habló sobre el discurso que ofreció Felipe Calderón cuando dio a conocer el decreto.

"Revisando con muchísimo cuidado el discurso que pronunció Felipe Calderón el domingo, lo que encontré fue a un fiscal. Un fiscal que de manera metódica utiliza cifras muy contundentes para enjuiciar y condenar ante la opinión pública a una de las partes del Sindicato", dijo.

Y destacó que si se revisa lo que falta del discurso nos revela que falta incluir el tema de los altos salarios y privilegios de la burocracia federal.

"Faltó mencionar los regímenes especiales que permiten devolver impuestos a las grandes empresas por centenares de miles de millones de pesos cada año.

"Faltó referirse, por su puesto a los otros sindicatos, que es una frase insistente en lo que uno escucha una y otra vez en los medios de comunicación: Y los otros cuándo empiezan", agregó.

Aguayo también destacó que otras de las inconsistencias de esas mil 427 palabras, es que Calderón habla de austeridad y anuncia en ese mismo acto un proyecto de indemnización tan extraordinariamente generosa que contradice la austeridad.

El historiador Lorenzo Meyer destacó que viendo la historia de los conflictos entre los presidentes y los sindicatos cabe rescatar el pasaje en que Venustiano Carranza, después de la Revolución, amenaza con fusilar a los líderes tranviarios y aunque no lo hace, el susto "no se lo quita ni Dios.

"Luego viene el choque a fondo entre Cárdenas y Morones, de la CROM, a favor de la CTM y en apoyo al tipo de sindicatos que el presidente Cárdenas quería", recordó.

El especialista habló de otros ejemplos de los conflictos entre los sindicatos y los petroleros y concluye que el gobierno ha utilizado a los sindicatos y cuando dejan de serle útiles los enfrenta.

"Viendo esa situación, las fuerzas son muy disparejas. Además se tiene aquí en este caso todo el apoyo de los medios, de la televisión, para crear, como se hizo en la elección del 2006, a un enemigo, una perversión enorme y tener a la opinión pública a su modo", acotó.

Meyer destacó que lo que ve es una posibilidad de una victoria presidencial, pero sólo de una batalla, no de la guerra porque aún sigue siendo una Presidencia sin proyecto.

Denise Dresser manifestó que, contrario a lo que Meyer considera, Felipe Calderón no ganará la batalla, toda vez que falta enfrentar el músculo político de Andrés Manuel López Obrador, quien ya ha demostrado que sigue presente al triunfar sobre la reforma energética, y obligar a Calderón a retroceder en su intento de aprobar una reforma agresiva.

Cuestionado sobre la posición del PRI sobre el tema, Lorenzo Meyer fue contundente al precisar que es un partido oportunista que no tiene ideología, y que va a actuar en función de lo que le ofrezca Calderón y en lo que Manlio Fabio Beltrones vaya a negociar.

"Queda claro que (el PRI) va a ir tomando sus decisión sobre la marcha. Ahorita no le creo nada (...) De ese partido no podemos esperar nada que no sea la negociación en los corredores con Felipe Calderón", sentenció.

Y destacó que queda más claro la difícil posición de la izquierda.

En este mismo sentido, Dresser definió al PRI con una sola palabra: esquizofrenia. Y ejemplificó las contradicciones en las que han caído sus miembros:

Enfatizó que en días pasados, el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, se manifestaba en contra de bajarle el switch a Luz y Fuerza del Centro, "y ayer veíamos en la prensa de que no le parecía tan mala la idea".

Convino que el reto más interesante lo tendrá la izquierda y su forma de caminar en defensa de los derechos legítimos de los trabajadores sin ser cómplice de los líderes sindicales rapaces.

Por su parte, Sergio Aguayo puntualizó en que la izquierda tiene que entender que debe incluir a la sociedad y convertirse en una izquierda moderna.

El especialista calificó al PRI como pragmático, que esperará a ver cómo se irá desarrollando la historia para ir fijando su posición.

En lo que los tres especialistas coincidieron fue en que ahora lo que la sociedad mexicana debe exigir es que se domestique y se contengan a esas criaturas del Estado, entre las que se encuentran el SNTE y el sindicato petrolero.