Por Marcel Garcés. CorresponsalSantiago, 23 Ago (Notimex).- El joven candidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami se confirmó como un fenómeno político al acercarse al segundo lugar de las preferencias de los votantes, con lo que logró quebrar el tradicional balance electoral del país.El ex militante del gobernante Partido Socialista (PS) logró juntar más de 60 mil firmas notariales para registrarse como candidato independiente y su nivel de respaldo supera el 20 por ciento, un porcentaje similar al del aspirante oficialista Eduardo Frei.Enríquez-Ominami ha hecho que, por primera vez en dos décadas, la contienda presidencial se centre en tres candidatos, en lugar de los abanderados de las dos grandes coaliciones que dominan la política en Chile, la gobernante Concertación y la derechista Alianza.Según la encuesta Ipsos divulgada el pasado miércoles, el candidato presidencial de la Alianza, Sebastián Piñera, encabeza las preferencias con un 35.6 por ciento, mientras que Frei, de la gobernante Concertación, obtiene 22.9 por ciento y Enríquez-Ominami 20.6 puntos.El empate técnico entre Frei y el candidato independiente -un joven progresista abierto a la economía de mercado- es para la primera vuelta electoral, pero para la segunda Enríquez-Ominami obtendría frente a Piñera más votos que el abanderado de la Concertación.Para el analista político y profesor universitario, Patricio Navia, la encuesta, igual que otras que han aparecido recientemente, "muestra que la candidatura de Frei no ha logrado despegar y la de Enríquez-Ominami está haciéndolo mucho mejor de lo que muchos esperaban"."Pero la subida de Enríquez-Ominami es mucho más resultado de la incapacidad de Frei para entusiasmar al electorado de base concertacionista. Marco tiene fortalezas, pero las debilidades de Frei son mucho más evidentes", indicó Navia a Notimex.El profesor del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, y de la Universidad de Nueva York, señaló que Enriquez-Ominami, "es parte de esas oligarquías políticas" chilenas.Su familia, padre adoptivo, abuelo y hasta uno de sus bisabuelos han estado en el Congreso "ípor 100 años!", señaló.Pero al mismo tiempo, indicó el analista, "Enríquez-Ominami si representa el recambio generacional, las caras nuevas. Son los mismos apellidos, pero sí hay caras nuevas, y eso la gente lo asocia, con una mezcla de deseo de cambio y deseo de continuidad".Agregó que el joven diputado "no es un antisistema, es alguien que quiere cambiar el sistema desde dentro, pero no quiere destruirlo. Enríquez-Ominami es más capitalista que la mayoría de los concertacionistas".Ello no es contradictorio, para sus adherentes, con el hecho de que su jefe de campaña sea Max Marambio, hoy un acaudalado empresario que fue jefe de escoltas del presidente Salvador Allende, miembro de las tropas elite del Ejército cubano, y es amigo personal de Fidel Castro.Pero lo claro es que Enríquez-Ominami, hijo del mítico guerrillero del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez abatido durante la dictadura de Augusto Pinochet-, ha remecido el escenario político chileno.