Washington, 9 jul (EFE).- Las drogas y la violencia son en

México una "industria creciente" que presenta retos cruciales para ese

país y es un problema crucial para EE.UU., dijeron hoy funcionarios y

legisladores en una audiencia del Congreso de esta nación.

En una

audiencia en la que se analizó "el auge de las bandas mexicanas de la

droga y la seguridad nacional de Estados Unidos", el demócrata Edolphus

Towns afirmó que "el crimen organizado ha hecho de México un productor

importante y país de tránsito para las drogas ilegales que se venden en

Estados Unidos".

Towns advirtió de que "en México las drogas y la

violencia son una industria creciente", por lo que el país "enfrenta

uno de los retos más cruciales para su seguridad en toda su historia",

y destacó la necesidad de colaborar para revertir la situación en la

frontera.

En este sentido, Alan Bersin, que fue nombrado

representante especial para asuntos fronterizos por la Administración

del presidente Barack Obama, aseguró que la cooperación del Gobierno de

México con Estados Unidos ha dado "pasos notables que eran impensables

hace diez años".

Bersin destacó los resultados de la "Operación

Armas Cruzada" lanzada por ambos países en su frontera común y que

desde marzo "ha permitido los arrestos de 391 criminales, y la

confiscación de aproximadamente 21 millones de dólares en efectivo,

1.628 armas de fuego y 189.446 balas".

Estados Unidos ha estrechado

la colaboración con México en la lucha contra el narcotráfico y ha

suscrito en los últimos meses varios acuerdos para interceptar el

tráfico de armas ilegal, mejorar los mecanismos de intercambio de

información y aumentar los controles en la frontera.

En cuanto a las

drogas, el director de la Oficina Nacional de Política de Control de

Drogas, R. Gil Kerlikowske, indicó que se debe "reconocer que es la

demanda de drogas ilegales en Estados Unidos la que nutre esta amenaza

a lo largo de la frontera" con el país vecino.

"La gran escala de

consumo de drogas ilegales dentro de Estados Unidos es la causa

principal del poder, la riqueza y la violencia de las bandas", añadió.

Kerlikowske

señaló que "hay mucho trabajo que hacer" en materia de conseguir

reducir la demanda de sustancias ilegales en EE.UU. y fortalecer los

lazos entre ambos países para proveer los recursos, el personal y la

tecnología adecuada para luchar contra los carteles.

Además adelantó

que el Gobierno anunciará próximamente la creación de un grupo de

trabajo que encabezará Kerlikowske junto con el Departamento de Estado

para "impulsar con eficacia" la estrategia propuesta por la

Administración Obama.

El congresista Issa Darrell, de California, el

republicano de más jerarquía en el comité, sostuvo que "desde que el

presidente (de México Felipe) Calderón comenzó la represión de las

redes ilegales miles de personas han muerto en las calles de México".

Darrell

expresó su preocupación por el contagio de la violencia a las ciudades

estadounidenses y dijo que "algo que debemos considerar es si EE.UU.

puede mejorar la represión del tráfico de drogas, armas de fuego,

dinero y personas a través de la frontera".

En este sentido, Lanny

Breuer, secretario asistente de Justicia, advirtió que "durante la

última década los cómplices de las bandas mexicanas han expandido su

presencia en Estados Unidos y dominan el tráfico de drogas

estadounidense".

Breuer se mostró partidario de emplear todos los

medios posibles "para no permitir que el presidente Calderón falle en

sus intentos" para combatir los carteles del narcotráfico, ya que

"presentan una amenaza de seguridad nacional para México y el crimen

organizado amenaza a Estados Unidos".

"Para atacar todo el espectro

de operaciones de estas bandas (tráfico de drogas, secuestros,

sobornos, extorsiones, lavado de dinero y contrabando de ganancias,

tráfico y uso de armas de fuego) debemos emplear todo el espectro de

recursos de nuestras policías", añadió.

Este esfuerzo incluye a

todas las agencias del estatales, incluida la Agencia de Inmigración y

Aduanas, cuyo subdirector de investigaciones, Kumar Kibble, señaló que

también están en el punto de mira "las organizaciones que explotan

sistemas legítimos de comercio, viaje y transferencias financieras"

para sus propósitos criminales.