Por George Rodríguez.
Corresponsal San José, 2 Jul (Notimex).
- El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, advirtió hoy que si el reciente golpe de Estado hondureño quedase impune, se correría el riesgo de sufrir en América Latina y a nivel mundial un "efecto dominó", algo que debe evitarse.
Por ello, es necesario que se mantenga la posición de no apoyar al gobierno instalado en Honduras como consecuencia de la quiebra del orden constitucional en esa nación centroamericana, dijo Arias durante su conferencia de prensa semanal.
"El ´efecto dominó´ es lo que se debe evitar, que este golpe de Estado hondureño, si queda impune, le abra el camino a los militares del resto de América Latina u otras partes del mundo a continuar violentando la democracia en muchos de nuestro países", expresó.
"Yo no conozco a nadie, ningún gobierno, que esté apoyando al gobierno de facto de Honduras y tenemos que hacerlo así y ser muy definidos, duros, en nuestra posición, por el ´efecto dominó´ que puede tener este golpe de Estado", planteó.
"Otros militares, porque no están satisfechos con el gobierno civil que tienen, porque está haciendo cosas que no les parece que son las aceptadas, pueden seguir los pasos de los militares hondureños", advirtió.
"Se dice que el presidente (Manuel) Zelaya se desvió de lo que estaba haciendo originalmente", dijo en alusión al depuesto gobernante hondureño.
"Yo tengo discrepancias con ´Mel´ Zelaya, pero son naturales, no todos pensamos igual, pero esa no es ninguna justificación para que las fuerzas armadas atropellen la Constitución", reflexionó Arias.
"Por eso es que me parece a mí que tenemos que hacer esfuerzos sobrehumanos para restablecer el orden constitucional en Honduras", señaló.
El jefe de Estado costarricense, que durante su primer mandato presidencial (1986-1990) obtuvo, en 1987, el Premio Nobel de la Paz, cuestionó además la razón de ser del sector militar a nivel latinoamericano.
"¿Los militares en América Latina para qué sirven?
Para defender a los pueblos, ¿de qué?
", preguntó Arias para señalar que su sueño hace 20 años era "convertir a Centroamérica en la primera zona desmilitarizada del continente".
"Sí, es difícil, pero el reto es grande y el trabajo tiene que ser más arduo si es difícil acabar con fuerzas armadas en Guatemala, en El Salvador y en Honduras, porque países tan pobres como estos no necesitan estar gastando en armas y en soldados", expresó.
El mandatario constitucional hondureño fue derrocado el pasado domingo, expulsado del país y de inmediato reemplazado por el diputado Roberto Micheletti, cuyo gobierno, que suspendió los derechos individuales, ha sido mundialmente desconocido.
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