Tomando en cuenta las estadísticas del INEGI, en donde
asegura que de la población de mujeres mexicanas constituyen la mayoría en
México y de acuerdo a INMUJERES, el 23% de los hogares mexicanos es encabezado
por una de ellas, que al sumar su jornada laboral con su tarea doméstica, el
total resulta ser en promedio de 71 horas semanales; mientras el hombre llega a
tener una jornada de sólo 55 horas.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD,
la equidad entre los géneros es un prerrequisito del desarrollo no sólo para
mejorar integralmente las condiciones políticas, económicas y sociales de la
sociedad en conjunto, sino también para lograr el pleno goce de justicia social
y acatamiento de los derechos humanos fundamentales.
Es por ello que Convergencia preocupado y ocupado en
contribuir a la solución de los grandes problemas de inequidad, injusticia y
desigualdad social entre hombres y mujeres, incluyó desde su plataforma
electoral del 2003, y ahora en este 2009, acciones concretas para el desarrollo y reivindicación del papel
de la mujer mexicana. Entre ellas destacan:
Promover una ley que garantice que a igual
trabajo igual salario entre hombres y mujeres; así como el que se garantice
similar porcentaje de participación de mujeres en puestos directivos y de
mando, tanto en la administración pública y la iniciativa privada, como en los partidos políticos.
Plantear, en todos los foros, que la mujer
tiene las mismas capacidades y aptitudes que el hombre, por lo que llegará tan lejos como su potencial se lo
permita en cualquier campo de la actividad humana. En conclusión, el asunto no
es de cuotas , sino de valor personal.
Regular la publicidad sexista transmitida en los
medios de comunicación, particularmente en la televisión mexicana que directa o
indirectamente promueve conductas machistas, patriarcales o misóginas a la
sociedad.
Garantizar la plena libertad de las mujeres para
elegir y ejercer cualquier profesión o empleo; sancionando la
desproporcionalidad de género en todas las instancias y niveles de gobierno.
Garantizar el acceso a servicios de calidad para
la atención del aborto legal, a partir del derecho que tienen todas las mujeres
a decidir sobre su propio cuerpo. De igual manera asegurar los mejores niveles
médicos para la prevención y atención
de la salud de la mujer en todo su ciclo de vida.
Legislar para crear la Procuraduría de la Defensa de la Mujer.
Muchas mujeres mexicanas son más
tradicionalistas que los hombres, de ahí que pugnaremos para que se imparta
obligatoriamente educación sobre autoestima a niñas, adolescentes,
universitarias, amas de casa, madres solteras, y profesionistas. La educación
sexual impartida con base científica juega un papel importante en este sentido.