Madrid, 30 Dic (Notimex).
- La elección de Barack Obama como presidente de la mayor potencia mundial abrió el debate acerca de si en Europa podría darse el caso de que un ciudadano de origen extracomunitario llegara al poder, publicó hoy el diario El País.
Sin embargo, lo que supondría el último paso para una integración total de las minorías, es todavía inalcanzable.
En Estados Unidos el fenómeno de la inmigración tiene ya 200 años, frente a los 20 años de Europa, agregó.
La diferencia estriba en que en Estados Unidos las minorías étnicas llevan tantas generaciones que ya no son extranjeros, ni inmigrantes, mientras que en Europa se vive aún la primera o segunda generación.
A pesar de ello, son varios los ejemplos de participación política de extranjeros o hijos de inmigrantes en la política de la Unión.
Sin ir más lejos, el mandatario francés, Nicolás Sarkozy, es hijo de un inmigrante húngaro, y cuenta en su gabinete con tres mujeres de origen africano.
En Francia, es marroquí la ministra de Justicia, Rachida Dati, argelina la secretaria de Estado para la ciudad de París, Fadela Amara, y senegalesa la secretaria de Estado para los Asuntos Exteriores, Rama Yade.
Tan sólo hay un diputado negro en representación del territorio metropolitano francés, en Reino Unido son 15 los diputados procedentes de minorías y la fiscal general es una baronesa africana, y en Italia sólo hay un diputado de color.
En cuanto a España, ningún miembro del Congreso o el Senado es inmigrante, tan sólo se da el caso en los parlamentos autonómicos, donde las minorías están representadas por una colombiana, un marroquí y dos ciudadanos de etnia gitana.
Además, en el pueblo de Villamantilla, a 40 kilómetros de Madrid, hay un alcalde negro, el primero y único en su cargo.
También única es una mujer dominicana en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), o el musulmán que encabeza la Unión Democrática Ceutí.
Otro caso destacado es el de la elección de un eurodiputado germanoturco como presidente del partido político Los Verdes, en Alemania.
A partir de enero Rotterdam será la primera ciudad holandesa con un alcalde musulmán, procedente de Marruecos.
Son algunos ejemplos, aunque escasos, de la participación de las minorías en la vida política europea, un fenómeno que se enfrenta a diversos problemas que impiden su consolidación, en opinión de algunos de los implicados.
El primero de ellos es la falta de interés de algunas minorías por entrar en política.
El alcalde de Villamantilla, Juan Antonio de la Morena, opinó que se centran en colaborar con asociaciones de inmigrantes, y olvidan otras posibilidades.
El País enfatizó que si se supera esto, aún hay que enfrentar otro obstáculo: el voto.
El ejercicio de sufragio por parte de los inmigrantes está muy restringido, pues en 13 países de la Unión Europea (UE), los extracomunitarios no pueden votar, y en el resto sólo pueden hacerlo en elecciones municipales.
En el caso de España los inmigrantes pueden votar en elecciones locales sólo en el caso de que exista un acuerdo de reciprocidad con el país de origen, algo que no es posible, por ejemplo, en China o Marruecos.
Pero no sólo consiste en votar, sino en poder ser votados.
El presidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España, Kamal Rahmouni, opina que "deben reflejar la diversidad social, empezando por las listas electorales".
El último gran obstáculo es el racismo.
Según datos del Eurobarómetro de la Comisión Europea, un 62 por ciento de los encuestados consideró extendida la discriminación a las minorías en la Unión Europea.
Los más negativos fueron los holandeses, griegos, suecos, italianos y daneses, con porcentajes de entre el 75 y 79 por ciento.
Los españoles se sitúan en la mitad de la clasificación: un 66 por ciento cree que es un hecho la discriminación en Europa.
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