Histórico

En Día de la Alimentación, Cuba intenta salvar a su sector agrícola

16-10-2008

Por Francisco Ramírez.

CorresponsalLa Habana, 15 Oct (Notimex).

- Cuba llegará este jueves al Día Mundial de la Alimentación enfrascada en esfuerzos para paliar lo más pronto posible la escasez de productos agrícolas, causada por el devastador paso de los huracanes Gustav e Ike.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) decidió centrar este año el Día de la Alimentación en el impacto del cambio climático y la bioenergía en los habitantes más pobres del planeta.

Según la FAO, en el mundo hay en la actualidad unos 923 millones de personas que pasan hambre, 75 millones más que hace un año.

Aunque Cuba no escapa a los efectos del cambio climático, el problema actual radica en los estragos causados en septiembre pasado por Gustav e Ike en una agricultura que en los últimos años ya era incapaz de proporcionar los productos necesarios para la dieta del cubano común.

Las primeras evaluaciones estiman que las pérdidas generales en la economía a causa de ambos meteoros superan los cinco mil millones de dólares, aunque otras fuentes sostienen que la cifra puede ser del doble.

Los rubros agricultura y vivienda fueron los más afectados por los huracanes, mientras el ministro de Economía, José Luis Rodríguez, señaló que tomará tiempo estabilizar la producción y venta de alimentos, aunque descartó que se presente una situación desesperada.

Rodríguez, quien es además vicepresidente del Consejo de Ministros, descartó una eventual hambruna en Cuba por el desabastecimiento de productos agrícolas y aseguró que está garantizada la alimentación de la población de la isla, con 11.2 millones de habitantes.

Dijo que se trabaja con premura en cultivos de ciclos cortos y la industria alimentaria incrementa la elaboración de productos como yogurt y leche saborizada, embutidos y pastas alimenticias para compensar la escasez de alimentos que se extenderá los próximos meses.

Defendió las medidas de control adoptadas, como la congelación de precios de 16 renglones agrícolas y la regulación (racionamiento) de cuatro de ellos en los Mercados Agropecuarios de Oferta y Demanda (MAOD), semidesiertos en los últimos días o con exiguas ofertas.

Un balance preliminar en el sector indicó que los fuertes vientos, las intensas lluvias y las inundaciones provocaron daños en miles de hectáreas sembradas con plátano y cultivos como arroz y frijol, entre otros.

Asimismo, se perdieron más de 500 mil aves, unas 100 mil de las cuales pudieron sacrificarse y venderse a la población, al tiempo que el Ministerio de Comercio Interior reportó daños en casi 50 mil toneladas de alimentos almacenados.

La dependencia estatal destacó, sin embargo, que coordinó el aprovechamiento rápido de los productos que estaban en los almacenes mayoristas que resultaron afectados, los cuales se asignaron tanto a la industria alimenticia como a las unidades gastronómicas.

"Lo poco que hay, hay que compartirlo", dijo el diario oficial Granma al comentar que se espera que continúe la escasez de productos agrícolas en los próximos meses, luego del azote de los huracanes Gustav y Ike.

La situación en Cuba puede quedar resumida en un solo dato: la comercialización de viandas (tubérculos y raíces) bajó de cinco millones de quintales (sacos de 46 kilogramos) en agosto a un millón en septiembre pasado.

En respuesta al desabastecimiento, el gobierno de La Habana estableció topes de precios a 16 productos llevados a los agromercados de libre oferta y demanda por campesinos e intermediarios.

La respuesta inicial de muchos vendedores fue su inasistencia a sus puestos de venta, mientras que los que abrieron en los primeros días mantenían ofertas raquíticas, una situación que dista todavía de estabilizarse.

Además, se anunciaron medidas legales, que pueden incluir privación de libertad o trabajo correccional, así como decomisos de mercancías y bienes, contra los especuladores que aumentaron los precios de los productos agrícolas.

El paquete de acciones de emergencia incluyó la venta regulada de alimentos en los agromercados -por primera vez en 14 años de existencia- y el reforzamiento de la canasta básica subsidiada en las provincias más castigadas por la catástrofe.

Economistas independientes sostienen que, de prolongarse en forma excesiva la congelación de precios, podrá disminuir la producción.

Un mes antes del paso de los huracanes, ya las autoridades habían convocado a los campesinos a asumir como una tarea política el aumento de la producción agropecuaria.

En varios discursos, el presidente Raúl Castro ha destacado la necesidad de incrementar la producción de alimentos como un asunto de "seguridad nacional".

El gobierno de Castro autorizó mediante un decreto-ley la entrega de tierras ociosas (más de la mitad de las existentes en la isla) a quienes sean capaces de hacerlas producir con eficiencia, mediante un usufructo con duración inicial de 10 años prorrogable.

A lo largo de los últimos años, una de las principales preocupaciones de las familias cubanas ha sido cómo garantizar su alimentación, a la que dedican unos dos tercios de sus ingresos mensuales, de acuerdo con varios estudios.

Mediante la denominada Libreta de Abastecimientos (racionamiento) creada en la década del 60 del siglo pasado y de la cual han desaparecido varios productos, el gobierno provee una canasta básica subsidiada para proteger a los grupos más vulnerables de la población.

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