Panamá, 2 Oct (Notimex).
- Ecologistas demandaron hoy un plan de ordenamiento para el archipiélago de Las Perlas (en el Pacífico), amenazado por proyectos inmobiliarios, lo cual pone en peligro especies de ballenas, tiburones y cuatro tipos de tortugas.
El biólogo Héctor Guzmán, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, dijo en rueda de prensa que ya hay evidencias de deterioro en ese sector, con la reducción de bancos de peces, "por lo que hacemos un llamado sobre su fragilidad".
Explicó que en algunos casos por los daños ecológicos, en zonas específicas sólo se encuentran una o dos langostas por hectárea, cuando en anteriores mediciones había entre dos mil y tres mil piezas.
El archipiélago de Las Perlas (cuyo nombre hacía alusión a esas gemas que ya no se encuentran en el área) está formado por alrededor de 255 islas e islotes, con diversos ecosistemas marinos, arrecifes coralinos y manglares.
El sitio comparte las corrientes marinas del Corredor Marino del Pacífico Tropical Oriental, desde las islas Galápagos (Ecuador) hasta Coco (Costa Rica).
El costarricense Mario Ramírez, de Conservación Internacional, explicó que ballenas jorobadas, tortugas -algunas en riesgo de extinción-, tiburones y diversidad de peces se mueven en ese espacio, cuya conservación conviene a la industria pesquera.
Las Perlas "es el archipiélago más diverso en todo el Pacífico, desde México hasta Panamá", dijo Alejandro Balaguer, de la Fundación Albatros.
"Si se pierden esos ecosistemas, pierde Panamá la oportunidad de desarrollar una posibilidad de crecimiento basado en el turismo sostenible", indicó Balaguer.
La directora del Centro de Incidencia Ambiental (Ciam), Raisa Banfield, advirtió que el archipiélago, con un 87 por ciento de cobertura boscosa no intervenida, corre peligros por las concesiones mineras, areneras e inmobiliarias existentes.
Citó que existen unas mil 700 concesiones para extraer arena del lecho marino, en contratos de 10 años.
Uno sólo de ellos saca tres mil metros cúbicos por día.
"Esto evidencia la necesidad de un plan territorial", manifestó Banfield.
Entre otros daños observados por proyectos inmobiliarios destaca la tala de árboles, que provocan erosión y los residuos de ésta van a parar al mar por medio de los ríos, lo que y a fin de cuentas daña la salud de los arrecifes.
"Cualquier acción que afecte a una de las islas repercute en las otras", advirtió Ramírez.
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