(Análisis)
Por Rubén Medina. Colaborador
Jerusalén, 13 Sep (Notimex).- Israel se ve cada vez más solo frente a la posibilidad de encarar la amenaza de un Irán nuclear, escenario que teme como al fuego y para el que no parece tener más respuesta que esperar a que Estados Unidos decida lo que más le conviene.
El último de una serie de reveses de su diplomacia en cuanto al tema de Irán ha sido la negativa de Estados Unidos a satisfacer un pedido de venta de armas y sistemas, que ayudarían a Israel a llevar a cabo un ataque aéreo preventivo.
El pedido, según el diario Haaretz, incluye bombas anti-búnker GBU-28 capaces de perforar seis metros de hormigón y modernos aviones 767 de repostaje en el aire, necesarios para que la Fuerza Aérea Israelí pueda recorrer mil 500 kilómetros.
Asimismo le ha negado una autorización especial para eventualmente abrirle un corredor aéreo a través de Irak, a fin de acortar el trayecto y garantizar un regreso de sus pilotos por territorio "amigo".
Según analistas se trataría de armas y sistemas para poder repetir una operación como la que Israel realizó en 1981, cuando el régimen de Saddam Hussein en Irak (derrocado en 2003 por Estados Unidos) trataba de alcanzar la bomba atómica.
En este caso, sin embargo, las dificultades tácticas son mucho mayores, tanto en distancia como en el número de blancos.
Si en 1981 la Fuerza Aérea Israelí debió bombardear una sola instalación, el reactor de Tamuz, en el caso de Irán, supera la treintena, lo que en teoría exige un mayor número de aviones y bombas.
La posibilidad de ser descubiertos es mucho mayor, con el agravante de que las instalaciones iraníes están mucho más protegidas que la de Irak, con sistemas antiaéreos y bajo tierra para minimizar los daños de un bombardeo.
En estas circunstancias parece que la colaboración de Estados Unidos es vital y, según el diario israelí, el pedido está sobre la mesa desde hace ya meses.
Con base en fuentes de seguridad, Haaretz señaló que de no satisfacerlo Estados Unidos, es casi nula la posibilidad de que Israel pueda lanzar el golpe preventivo antes de que el reactor se torne caliente, es decir que entre en funcionamiento.
Y aunque aliados, parece que en este caso los intereses políticos y militares de ambos países no coinciden, por lo que Washington bloquea cualquier arma, sistema o petición que pueda ser interpretado como parte de posibles preparativos israelíes para un ataque que podría convulsionar el mundo.
"En año de elecciones es difícil prever una acción más decisiva de parte de Estados Unidos, un jugador central en los esfuerzos internacionales para frenar a Irán", según un informe preparado este año por el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel.
En otro reporte, publicado este verano, el INSS valoró que la administración del presidente estadunidense George W. Bush se muestra cada vez más reluctante a un ataque a Irán y que ello pondrá a Israel frente a un serio dilema.
"Asumiendo que Bush decida no tomar medidas militares contra Irán, Israel deberá decidir si actúa solo", indicó el documento.
Pero frente a los intereses particulares israelíes de impedir que un régimen como el de Irán -que exhorta sucesivamente a "borrar del mapa" al estado judío- tenga armas nucleares, emergen los intereses geo-estratégicos de Washington.
Más allá de los inconvenientes políticos internos en año electoral, un ataque a Irán generaría de inmediato una pronunciada subida del precio del crudo, desestabilizaría más la situación en Irak y entorpecería la siempre delicada política estadunidense en el mundo árabe y musulmán.
Es más. En 1981 Irak no respondió al ataque israelí por falta de medios, lo que no parece ser el caso de Irán, que dispone de avanzados misiles balísticos, y desencadenaría una prolongada guerra de alcance impredecible.
Hace sólo unos días, el presidente israelí Shimon Peres advirtió al primer ministro Ehud Olmert que un ataque a Irán puede desencadenar "una guerra a gran escala".
En este contexto, y mientras oficialmente Israel sigue abogando por la opción militar si considera que la situación se hace irreversible, no faltan tampoco los que defienden que es mejor no actuar y prepararse para una "guerra fría" en Oriente Medio.