México, 31 Ago (Notimex).- Al productor Morris Gilbert se le ilumina la cara cuando habla de "Los monólogos de la vagina", y no sólo por el éxito que la obra tiene y que este lunes cumple cinco mil representaciones, sino porque se trata de uno de sus máximos logros a nivel teatral.
En vísperas del festejo que tendrá como madrinas a la cantante Eugenia León y la periodista mexicana Carmen Aristegui, el realizador recordó el día en que a finales de los 90, se enteró del montaje a través del artículo de un diario.
"The New York Times", uno de los periódicos más influyentes del mundo, dedicaba una plana entera a hablar de la puesta en escena que entonces causaba revuelo en la llamada "Gran manzana".
"Por esas fechas estábamos por estrenar `El fantasma de la ópera", lo que nos tenía a todos ocupados de tiempo completo; así que recorté aquella página del periódico y la tenía pendiente en mi escritorio. A diario leía dos o tres líneas, y cada vez me convencía más de que tenía que producirla", comentó.
"El fantasma de la ópera" se estrenó el 16 de diciembre de 1999, y al día siguiente Morris ya se encontraba en Nueva York viendo "Los monólogos de la vagina" con la actuación de su autora, Eve Ensler.
"Me encantó, me impactó y ahí mismo decidí que tenía que traerla a nuestro país", dijo. Tras negociar con los agentes, pues más de tres productores mexicanos querían comprar los derechos, Morris consiguió que se los otorgaran a él.
Con la dirección escénica de Abby Epstein inició el proceso de preproducción. La traducción del texto de Ensler, representó todo un reto, pues el original está lleno de localismos, datos y giros gramaticales que hubo que "mexicanizar".
El trabajo recayó en Susana Moscatel y Eric Merino, a quienes después se sumaron la misma Abby Epstein y el director residente en México, Jaime Matarredona.
El segundo desafío fue conformar el elenco. En medio de risas, Morris rememoró aquellas semanas en las que habló con decenas de actrices, "de todos los colores, edades, procedencias, ideologías, y para sorpresa mía, muchas a las que yo consideraba de avanzadas, liberales y vanguardistas.
Sigue Califica. dos. vanguardistas
"Se mostraron sorprendidas e incluso, alguna, hasta ofendida porque se me ocurriera siquiera pensar en ella para hacer una obra con semejante título. Llegue a pensar que quizá me había equivocado y que México no estaba listo aún para un montaje así", consideró.
Sin embargo, no se dio por vencido y siguió con sus planes para llevar a escena la obra. Cuenta que tres fueron las mujeres determinantes para seguir adelante: Lilia Aragón, "que cuando leyó el texto cayó de espaldas y dijo: `qué maravilla es esto, hay que hacerlo pero ya!"".
"Maxine Woodside, a quien le mandé el libreto para que me diera su opinión, y me dijo que era estupendo y Stephanie Salas, quien lo leyó y luego me dio una larga lista de razones por las que era importante montar en México una obra así".
Se conformó así un primer elenco de nueve actrices. Para integrar tres repartos, que desde el principio alternaron las funciones. Se trataba de Sofía Alvarez, Lilia Aragón, Pilar Boliver, Ana Karina Guevara, Andrea Legarreta, Anabel Ochoa, Adriana Roel, Jana Raluy y Stephanie Salas.
La expectación social que levantó el anuncio del próximo estreno fue un fenómeno que hacía mucho tiempo no se sentía en México, y que se vio reflejado en los medios de comunicación.
Hubo algunos que optaron por censurar el nombre llamándola solamente "Los monólogos", o "Los monólogos de la v.", sin embargo, ni por ello, Morris pensó cambiar el título original.
Conseguir el teatro fue otro desafío. La Sala Chopin se arriesgó a albergar el montaje, "aunque cayeron de espaldas cuando vieron la enorme marquesina que colocamos, pero que fue parte esencial del impacto que necesitamos para que la gente fuera a ver la obra".
A los pocos días de su estreno, en la taquilla colgaba casi de manera permanente el anuncio de "localidades agotadas". El slogan del montaje, "Corre la voz", resultó todo un acierto, pues poco a poco el público se fue enterando de lo que esta propuesta escénica era en realidad y el éxito se convirtió en una avalancha de triunfos.
Las primeras 100 representaciones se pasaron volando, por lo que no hubo tiempo de celebrarlas y se juntaron con las 200, en un festejo amadrinado por Diana Bracho y por la autora, Eve Ensler, quien sintió en vivo las ovaciones que prodigaba el público al montaje.
A esos primeros meses se sumó la renovación permanente del elenco con la idea de tener actrices invitadas, ciclo que se inauguró con la presencia de la fallecida Ofelia Guilmáin, y al que se han sumado 61 intérpretes más, entre actrices, comunicadoras, políticas y cantantes.
"En lo artístico es un triunfo que me ha permitido trabajar con tantas actrices, y además tan rápido; de no ser por esta obra quizá me hubiera tardado o nunca lo hubiera hecho. Me ha dado la satisfacción de la enorme gira que hemos realizado por todo el país, y trascender con algo que dice cosas importantes. La ganancia a nivel humano ha sido enorme.
"Es una sensación como de sacarse la lotería todos los días durante ocho años seguidos, así de gratificante. Y no estoy hablando de lo económico, sino del gusto, del placer, de la alegría de producir "Los monólogos de la vagina", concluyó.