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Histórico

Areas naturales protegidas en Chiapas registran asentamientos humanos

dom 3 de agosto de 2008

. Tuxtla Gutiérrez, 3 Ago (Notimex).

- La presencia de más de mil 200 poblaciones con derechos y garantías agrarias al interior de áreas naturales protegidas de la entidad, ejerce una fuerte presión y un riesgo permanente sobre esos territorios.

En entrevista con Notimex, el director regional en la frontera sur de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp), Francisco Javier Jiménez González, puntualizó que esas áreas suman más de un millón de hectáreas en el territorio chiapaneco.

Precisó que un millón 300 mil hectáreas de ese territorio bajo cuidado están expuestas a eventuales afectaciones derivadas de prácticas agropecuarias, entre ellas el uso del fuego.

Resaltó que esa superficie equivale a alrededor de un 19 por ciento del territorio de Chiapas de unos siete millones de hectáreas, en el que los asentamientos humanos referidos ejercen presión.

En este sentido, aunque no precisó cifras, expuso que el número de pobladores es muy alto, y ejemplificó que tan sólo en la reserva de la biosfera de "La Encrucijada", al sur del estado y con unas 144 mil hectáreas, hay 29 mil habitantes en 73 centros de población.

Jiménez González citó que la ley del ramo permite la compatibilidad de grupos humanos con esas zonas, donde se deben restringir actividades eventualmente dañinas a la ecología y orientarse a acciones de protección y conservación sustentable de los bosques, suelos y agua.

Subrayó que, adicionalmente, en las reservas de biosfera se aplican programas de desarrollo comunitario, de educación ambiental y difusión, para hacer conciencia entre sus poblaciones respecto al buen uso de los recursos naturales, de la necesidad de protegerlos y conservarlos.

Asimismo, abundó, la autoridad tiene la obligación de brindarles algunas alternativas de desarrollo sustentables que sean compatibles con la conservación, y que también sean de beneficio económico y viables para las comunidades.

El funcionario explicó, sobre este punto, que la mayor parte de la gente ubicada en las áreas de conservación prefiere actividades agropecuarias intensivas sustentables, compatibles con la conservación, que redundan a final de cuentas en una mayor y mejor producción bovina.

Otro rubro utilizado y que favorece la conservación de estas zonas es el establecimiento de viveros comunitarios y de plantaciones de especies de flora nativas, incluyendo el desarrollo de la cafeticultura con un manejo orgánico y biodinámica bajo sombra.

Indicó que eso permite a los productores alcanzar un sobreprecio de su cosecha, debido a que los mercados internacionales buscan producto libre de contaminantes.

"Se busca la protección de los recursos naturales, beneficios económicos para la población, educar a la gente que vive dentro, pero también garantizar los beneficios ecosistémicos ", reiteró el también investigador.

El funcionario agregó que, además de los riesgos referidos, hay otros ajenos a la acción de los pobladores de estas zonas protegidas y que de todas maneras los impactan.

Entre ellos, citó las aguas residuales que viajan en las cuencas y ríos, tales como los residuos sólidos, la basura y los agroquímicos procedentes de zonas urbanizadas y que finalmente van a parar a esas áreas protegidas.

Jiménez González reconoció que en un estado con vocación agropecuaria como Chiapas, ha sido difícil cambiar la visión y la mentalidad de los productores, aunque se han ido generado modelos distintos para mantener la producción sin detrimento del medio ambiente.