Los datos de la encuesta presentados por Luis de la Barrera en el marco del Consejo Nacional de Seguridad Pública, realizada por el ICESI, causaron molestia en gobernadores y originaron la descalificación de éstos hacia el estudio y su metodología. Es importante destacar que se trata de una encuesta sobre la percepciónque tiene la ciudadanía de la inseguridad. No de un estudio basado en datos objetivos.La encuesta se efectúo en 71 mil entrevistas domiciliarias realizadas en 2008. No fueron (en su totalidad) entrevistas a personas directamente afectadas por el delito.

Sobre la percepción.

Sobre la percepción.La delincuencia que se vive actualmente en el país (cada vez más cotidiana) y la violencia que de manera inherente le acompaña (cada vez más grave) afectan la percepción de seguridad en los ciudadanos. Si se considera la forma en que los medios de comunicación dan a conocer los hechos delictuosos se genera la percepción de que las autoridades responsables no responden de manera suficiente y contundente para contener y limitar el problema de la delincuencia. Esto es, aún sin experimentar la violencia en sí mismos, fomenta en los ciudadanos una fuerte sensación de inseguridad. La percepción (siempre subjetiva) se basa en el miedo al delito, sin que se haya sufrido, y en los símbolos que lo representan (formas de ser o de comportarse de ciertas personas, que van en contra de un cierto estándar social, pero que se encuentran amparadas en el libre desarrollo de la personalidad).

Sobre la objetividad.

Sobre la objetividad.Si el estudio se llevara a cabo a partir de denuncias presentadas en Agencias del Ministerio Público, entonces se tendrían datos objetivos con los cuales se podrían tener resultados más confiables. Para ello las procuradurías estatales deben contar con un sistema de datos que permita una información automatizada, clasificada, eficiente y eficaz para llevar a cabo controles externos como el realizado por el ICESI. De esa manera cabría menos descalificación de los resultados.

Cabe preguntar a las autoridades si saben a ciencia cierta cuántos delitos, de qué tipo y formas de comisión se realizaron el mes pasado o cuántos presos, nombres, delitos cometidos existen en prisiones de país. Nos daremos cuenta de que la información no es confiable, menos automatizada, ya no digamos sistematizada.

Los datos de la encuesta presentados por Luis de la Barrera en el marco del Consejo Nacional de Seguridad Pública, realizada por el ICESI, causaron molestia en gobernadores y originaron la descalificación de éstos hacia el estudio y su metodología. Es importante destacar que se trata de una encuesta sobre la percepciónque tiene la ciudadanía de la inseguridad. No de un estudio basado en datos objetivos.La encuesta se efectúo en 71 mil entrevistas domiciliarias realizadas en 2008. No fueron (en su totalidad) entrevistas a personas directamente afectadas por el delito.Sobre la percepción.La delincuencia que se vive actualmente en el país (cada vez más cotidiana) y la violencia que de manera inherente le acompaña (cada vez más grave) afectan la percepción de seguridad en los ciudadanos. Si se considera la forma en que los medios de comunicación dan a conocer los hechos delictuosos se genera la percepción de que las autoridades responsables no responden de manera suficiente y contundente para contener y limitar el problema de la delincuencia. Esto es, aún sin experimentar la violencia en sí mismos, fomenta en los ciudadanos una fuerte sensación de inseguridad. La percepción (siempre subjetiva) se basa en el miedo al delito, sin que se haya sufrido, y en los símbolos que lo representan (formas de ser o de comportarse de ciertas personas, que van en contra de un cierto estándar social, pero que se encuentran amparadas en el libre desarrollo de la personalidad).Sobre la objetividad.Si el estudio se llevara a cabo a partir de denuncias presentadas en Agencias del Ministerio Público, entonces se tendrían datos objetivos con los cuales se podrían tener resultados más confiables. Para ello las procuradurías estatales deben contar con un sistema de datos que permita una información automatizada, clasificada, eficiente y eficaz para llevar a cabo controles externos como el realizado por el ICESI. De esa manera cabría menos descalificación de los resultados.Cabe preguntar a las autoridades si saben a ciencia cierta cuántos delitos, de qué tipo y formas de comisión se realizaron el mes pasado o cuántos presos, nombres, delitos cometidos existen en prisiones de país. Nos daremos cuenta de que la información no es confiable, menos automatizada, ya no digamos sistematizada.La gran tarea que tienen las autoridades responsables es el fomentar la confianza de la ciudadanía para denunciar cada delito cometido. Nosotros, como sociedad, tenemos la obligación de participar en el sistema social denunciando cada delito del que somos víctimas o del que tenemos conocimiento. Para ello el Estado tiene que llevar a cabo un conjunto de políticas que originen confianza en la población: combate a la corrupción e impunidad,sólo así se puede combatir la cifra negra y responder a la expectativa social. No hay secretos.