Colaboración de Julio César Méndez

Los jinetes del

Apocalipsis avanzan inconteniblemente sobre la humanidad. Ya fue el

Ébola y la Malaria en África, la Gripe Aviar en China, el Sida en todo

el mundo, ahora es la Influenza primero llamada Porcina luego A H1N1 y

luego Influenza humana y de regreso Influenza A H1N1 que si se fijan

bien, por regla general no ataca a niños ni a ancianos ¿por qué? porque

los primeros no han pecado y los segundos ya no pueden pecar.

Por

excepción ataca a uno que otro anciano pero ha de ser porque siguen

tercos pecando. Todo esto ha de ser obra del poder del Inicuo, el

Malévolo.

Pero también es un castigo del Señor por tanto que hemos

pecado. Mira, si tienes una tiendita y vendes las galletas Marías a 8

pesos como unos vecinos mientras los demás las dan a 6 pesos, eres un

pecador; si le hace como Fulano que en su restaurant da las cervezas a

más de 20 pesos, eres un pecador, si andas por las calles del pueblo

violando los reglamento que prohíben ruidos en la vía pública a más de

67 decibeles y tú andas con un carro de sonido a 80 o 90 decibeles con

voz de mujer que dice: “Le traemos las tortillas a ocho pesos”, o el

otro a 90 o 100 decibeles que dice: “Señora, hasta la puerta de su casa

Tortillas la Unión parapipipapa, parapipipapa, parapipipapa,” o la

Pomada de Víbora de Cascabel que luego fue Pomada del Coyote, después

Pomada del Tigre y ahora de Árnica reforzada con víbora de cascabel,

bueno, todos esos que nos molestan en nuestra casa con su ruido están

condenados.

Si eres seguidor y defensor del padre Maciel, (Dios lo tenga

acostado en un lecho con clavos y dos blocks de concreto arriba de su

cuerpo) y peor tantito si lo defiendes a pesar de que recibiste sus

clases de “estimulación temprana”, estás condenado.

Si eres patrón y robas a tus trabajadores con un sueldo

miserable y no pagándoles horas extras, aguinaldo, etc. entonces has de

estar absuelto por el Papa, pero aquí te friegas como quiera.

Si eres de los dueños de Gas Natural México, de Cemex, Telmex o Telcel, estás frito por robarnos con precios exagerados.

Si fuiste seguidor del PRI y o del PAN en la pasada campaña electoral, ni le busques.

Si eres del PRD y apoyaste a los Chuchos o en Nuevo León a Eduardo Arguijo, estás condenado.

Si fuiste Obispo y tuviste un montón de hijos y ahora eres Presidente de Paraguay, ¡condenadote!

Pero este castigo de Dios, es también, como dicen ahora, un Área

de Oportunidad que el Señor nos da para que nos salvemos. Esta epidemia

es la última señal del creador para que nos arrepintamos de nuestros

pecados.

Aún estamos a tiempo. Podemos salvarnos. Sí se puede.

Hoy, hoy, hoy, debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para

salvarnos.

¿Y qué debemos hacer para salvarnos? Primero que nada arrepentirnos

sinceramente de haber pecado y de todo el mal que hemos hecho. Y luego,

para que el Señor vea nuestro arrepentimiento, salir a la calle, no

importa que la ley ahora castigue los bloqueos a las calles, los

hombres sin camisa y las mujeres como quieran, de preferencia sin

blusa, a darnos de latigazos en la espalda, si no tenemos látigo, fuete

o como se llame, con mecate algo grueso de un medio metro, no le

cuelguen piedras ni pedazos de nopal que no es pa’ tanto, y a

mortificarnos la espalda, acercarnos a la iglesia o templo más cercano

y ahí afuera, hincados en la vía pública, gritar todos: Perdóname,

Señor. Me arrepiento de todos mis pecados. Aleluya, Adoremos al Señor.

Eso es por lo pronto. Después, si la epidemia sigue avanzando inconteniblemente, propondremos medidas más radicales.

FANÁTICOS DEL MUNDO, UNÍOS. P.D. No se vale secuestrar aviones ni agarrar a balazos a la gente en Metro.