Tras los bloqueos sufridos en la ciudad de Monterrey a principios de año, en donde decenas de jóvenes y familia pagados y regenteados por el crimen organizado salieron a las avenidas a interrumpir el tráfico protestando por la presencia militar en la ciudad, el gobierno se lanzó a crear la ley que castiga los bloqueos en avenidas.
Sin embargo, ante los bloqueos sucedidos el pasado lunes, cuando elementos de la policía municipal de Escobedo y San Nicolás se desplegaron en diversos puntos de la ciudad bloqueando avenidas, Natividad González Parás, ya con la ley aprobada, decidió dejarla de lado y divagar junto con Aldo Fasci, secretario de seguridad pública del Estado, respecto a si el crimen organizado estaba o no detrás de estos bloqueos.
Ahora las autoridades dejan sin castigo a los bloqueadores y tratan de determinar quiénes de estos policías actuaron de buena fe y quiénes de mala fe ¿acaso importa?
A las familias y jóvenes bloqueadores los llevaron a la cárcel porque interrumpieron la circulación de avenidas y actuaron bajo la “fe” que le tenían al pago que recibirían para salir a manifestarse; los policías bloqueadores que interrumpieron la vialidad, se enfrentaron a los militares portando armas largas y pusieron en riesgo a la ciudadanía a la que juraron proteger, siguen libres, escudándose en la buena fe y en la confianza que ya sólo Nati les tiene, y por eso les permite conservar su libertad y lo que es peor, conservar su puesto.