Por el Lic.
Mefistófeles Satanás Tal vez ustedes leyeron la nota del Universal donde se describe la muerte de Maciel.
Se menciona que los legionarios sospechaban que Maciel estaba posesionado por un chamuco y mandaron a llamar a un exorcista.
Pero no había ningún colega dentro de ese viejo asqueroso.
Ya era malo desdenantes.
Verán, yo estuve ahí y les contare como fue que murió ese cabrón.
Fue al mediodía del 30 de enero del 2008 que me llamó el Lic.
Simon Legree.
En vida este chamuco fue negrero (es el villano de la película La Cabaña del Tio Tom) y todo un hijoeputa.
Es por eso que nuestro superior, el gran Shaitan, lo designó encargado del infierno yanqui.
--¡Menfis!
Its me, Simon, dang, I am glad to find you.
--Háblame en cristiano Simon que aprendí ingles en Jarvar con Jelipe y nos la pasamos borrachos ahí y jugando a esconder la salchicha y no aprendimos ni madre.
--Bien, decirr que estaba muy contento de encontrarte.
Mirrar, hay un cabrón que creo serr tuyo que se estarr muriendo en Florida.
--Si es mojado ahí te lo dejo para que lo tramites tu.
-- Los mojados que se mueren en gringolandia los agarra la migra demónica y los entamba en Hell City, USA, que está en Tejas, debajo del ranchote de Bush, antes de regresarlos a México.
--No serr mojadou.
Serr politicou.
Tu mejorr encargarrte.
Serr standard operating procedure, you know.
Pinches gringos lo quieren todo derechito los cabrones.
El procedimiento indica que cuando un miembro de la clase política mexicana se muere en el extranjero yo tengo que apersonarme para llevarme su alma a Infiernotitlan.
Ansina hice cuando don Porfirio se murió en Paris.
Ni modo, me presente en la dirección que me dio Simon, 1313 Childmolester Street en Jacksonville.
Reconocí el lugar.
Era una casa de los legionarios de Crijto.
Había un carajal de cuervos ahí ansina que decidí apersonarme como uno de estos.
--¿Y vos quien sois?
me preguntó un gachupín que reconocí como Álvaro Corcuervo, el Führer de los legionarios.
--Pos soy el presbítero Pomponio del Himen Blindado de María Santísima de Guadalupe Loyola Santos e Iglesias, S.
J. , miembro del Opus Dei, gran maestre de los caballeros del colon, y numerario de la Legión, pa servirle a oste y a Diosito.
Vengo desde Roma y soy exorcista.
Me manda su santidad, el Fuhrerdasromankatolischekirche, para ayudar a que don Marcial muera en santa paz.
--¿Exorcista?
Preguntó otro cuervo que reconocí como Evaristo Babo-Sada, secretario general de los legionarios.
--Abuelita, tengo maestria en erradicación de succubi et incubi.
Mi tesis fue sobre los usos y costumbres de los shoggoths que se mencionan en el Necronomicon.
--¡Me cago en la virgen, jolines!
¡El santo padre Maciel no necesita ningún exorcista!
protestó el gachupin.
--¡Aquí solo hay cucarachas y nada de shoggoths!
--¿Cómo sabe usted?
Esos bichos son invisibles al ojo humano.
Si los vide usted se vuelve loco.
Y ya vide que a don Marcial le gustaba follar chamacos.
Eso es ilegal en México, aunque no se castiga.
El caso es que alguien con esas mañas atrae toda clase de entes demonicos.
El gachupin se encabrono.
--¡Usted no es nadie para juzgar al padrecito!
--Pos no, pero el papa quiere asegurarse que no lo manden a don Marcial a Infiernotitlan y por eso estoy aquí.
--So what if he molested children?
preguntó un tal Develin, cura irlandés que era el secretario de Maciel y probablemente hasta le proporcionaba chamacos.
--El santo padre hacia eso para evitar problemas de la próstata.
¡Yo mismo le he dado masaje prostático!
¡Sufre mucho!
--¡Ah bárbaros!
¡Protégeme San Camilo Martir, que no se me vaya a caer el jabón en la ducha cuando estos cabrones estén cerca!
Dije mientras les enseñaba un crucifijo.
--Además, señores, repito, es una orden del papa que se me permita exorcizar a don Marcial.
--¡Déjenlo entrar!
se oyó una voz cascada decir desde una habitación interior.
--¡Por misericordia!
¡Déjenlo entrar, que ya siento las llamas del infierno!
--El miedo no anda en burros, ¿verdad?
dije entrando a la habitación.
Había un peste de la chingada.
Era evidente que el vejete prostrado en la cama ya se estaba pudriendo.
Junto a él un par de pingüinas (monjas) estaban de rodillas rezando.
--¿Usted es exorcista?
me preguntó Maciel.
--Abuelita.
Dígame, ¿has tenido visiones, chato?
¿Sientes calorcito?
¿Oyes voces?
--¡Si! contestó el moribundo.
Sus ojos estaban bien pelones y sudaba.
--Padre Pomponio, dijo Luis Carlos Mierdina, vicario general de la legión, no hemos podido llevar al padre Maciel a misa.
Cada que entra a una iglesia le sale humo por las patas y empieza a aullar.
--Entonces es posible que el don Marcial tenga posesión demoníaca, les dije mientras abría mi maletín con instrumentos para hacer un exorcismo.
Maciel empezó a aullar.
--¡Son voces horribles!
¡Dicen que son spots de Infermex!
Tome nota.
Evidentemente toda la lana que he estado gastando en producir spots para torturar a los pecadores mientras agonizan ha valido la pena.
Le tome el pulso.
Era evidente que Maciel estaba a minutos de entregar el equipo.
--¿Y que clase de visiones ha tenido?
--¡Veo una mujer horrible!
¡Esta encuerada!
¡Me muestra una charanga peluda horrenda!
¡Y me indica a un horrible lago de pura mierda!
¡Hasta puedo oler el tufo!
Hice otra nota.
Le solté una feria a la Chucky para que se encuerara y filmara un spot donde se les muestra a los moribundos el lago de mierda Jesús Reyes Hedores.
El resultado es un video realmente horroroso que ni yo me atrevo a ver completito.
Los camarógrafos enloquecieron.
Por esta cruz, que ansina de gacho es.
Me persigne y puse cara de espanto.
--¡Santo Dios!
¡Obviamente le esta llegando la señal de cable de Infiernotitlan y no la que manda San Perico desde el portón celestial!
¡Esto es gravísimo!
El vejete dio un alarido.
--¡NOOOOO!
¡NO QUIERO IR A INFIERNOTITLAN!
--- --¡Hostia!
¡Lo esta usted torturando!
protestó el gachupin.
--¡Sálvelo!
Pidió Mierdina.
--Me temo que el padrecito ya tiene reservación y boleto para irse directo a Infiernotitlan, les explique.
--¡Imposible!
¡El es un santo varón!
protestaron las pingüinas.
Las dos tenían pancita y era obvio que estaban encintas.
--Nomás que tiene muncha cola que le pisen, les advertí.
--Estoy seguro que el chamuco tiene un expediente bien gordo sobre él.
--¡Pamplinas!
Protestó el gachupin.
--Además, yo ya le di la excomunión, dijo Mierdina.
--¿Qué versión de los santos oleos utilizaron?
--Es el release 22. 2334. 11, el ultimo, contestó Develin mostrándome una botellita.
Sacudí la cabeza.
--Ahí está el problema, chato, el vaticaño acaba de sacar un parche para ese oleo.
No funciona bien en casos de miembros de la clase política, especialmente si son mexicanos.
Tiene un bug y por ahí se mete el chamuco.
--¡Imposible!
--Es que se lo comisionaron a Bill Gastes y ese cabrón es protestante, les expliqué.
--En fin, aquí traigo mis oleos.
Están en beta release pero nomas por ser el padrecito se los aplicare.
--Espérese, pidió Develin.
--¿Cómo sabemos que usted tiene las atribuciones necesarias?
¿Qué si usted es ente demoniaco?
--Pos ya le explique que vengo del vaticaño.
Y ya se les esta muriendo este infeliz.
Es obvio que ya vio Infermex.
A menos que le aplique los oleos se va derechito a Infiernotitlan.
Develin me apuntó.
--¡Pero si usted es ente demoniaco va a asegurar que así sea!
El tal Develin ya me llenaba el buche de piedritas.
No quería que me descubrieran.
Capaz que me aventaban globos llenos con agua bendita.
Hice un ademán.
De inmediato Develin se puso todo pálido.
Empezó a aullar.
Lentamente se elevó en el aire.
Vomitaba verde.
Los curas y las pingüinas veían con terror al irlandés.
--¿Ven?
El que tiene el chamuco adentro es ese fulano.
Con razón el santo padrecito Maciel tiene visiones de Infiernotitlan.
¡Es por culpa de ese cabrón!
¡Seguro que es amloista de closet!
¡Revísenlo!
Los curas agarraron con horror al Develin y lo empezaron a esculcar.
Yo hice otro ademán y le plante evidencia.
Evaristo Babo-Sada mostró unos papeles.
---¡Ay maldito!
¡Tiene una credencial del gobierno legítimo y volantes de AMLO!
Mierdina saco una foto de la cartera de Develin y se puso a chillar.
--¡Desgraciado!
Aquí hay una foto donde esta con el peje y con Noroña!
¡Vade retro!
Babo-Sada sostenía con asco un libro.
--¡También tiene un libro sobre la teología de la liberación!
¡Maldito comunista!
--¿No les digo?
Llévenselo de aquí no vaya a contaminar mas a don Marcial.
Los cuervos sacaron a Develin al patio.
Ahí el fulano se fue alzando poco a poco y se fue flotando como globo mientras gritaba mentadas de madre en celta y vomitaba de todos colores.
--¡Me cago en la virgen!
¡Aplíquele los oleos, que se nos muere, carajos!
Ordenó Concuervo.
--¡Por caridad!
Gimió Maciel.
¡Que no me quiero ir al lago horrible ese!
Con gran gusto le dibuje una cruz invertida en la frente al vejete.
Hice eso mientras le murmuraba quedamente en el oído las palabras que lo condenaban: --In nominem satani, et averno, et espiritu nero, ego te jodum et te chingo, ¡amen!
El vejete dio un gran alarido al darse cuenta de que le había visto la cara de pendejo.
Acto seguido, entregó el equipo.
Yo pude ver el alma del viejo salir aullando y ser jalada en dirección a México, rumbo a Infiernotitlan.
--Pos este arroz ya se coció, colegas.
Morto est.
Thats all folks.
Allez kaput!
Ahora hay que cafetearlo.
Concuervo me abrazó.
--¡Gracias por salvar su alma!
Mierdina y Babo-Sada alzaron los brazos en cruz.
--¡Ahora tenemos que ver como lo canonizamos para recoger limosnas en su nombre!
¡Va a ser un gran negocio!
--Bueno, como dicen los chicanos, ahí los wacho, y les pasare mi cuenta mientras se pelean por la herencia del difuntito.
Me voy.
En la entrada a la vivienda encontré a otro fulano con pinta de cura.
--¿Aquí es donde vive el padre Maciel?
--Ya no vive, colega, acaba de entregar el equipo.
--¡Ave María Purísima!
¡Llegue tarde colega!
No se porque mi auto no arrancaba.
Era como si este estuviera poseído por el chamuco.
Se supone que yo lo iba a exorcizar antes de que muriera.
--No se preocupe, colega, yo hice el trabajito y me asegure que el padrecito se fuera a donde debe de estar.
Sugiero que entre y presente sus respetos al difuntito.
Vide entrar al fulano y unos minutos después oi unos gritos y chillidos que me indicaban que los cuervos ahí adentro se habían dado cuenta también que les había visto la cara de pendejos.
Llame al portón de Infiernotitlan con mi celular.
--¿Seboruco?
Habla Menfis.
Escucha.
Te va a caer un pez gordo.
--Si, licenciado.
Ya identificamos al padre Maciel y lo tenemos segregado.
¿Qué quiere que hagamos con él?
--Empiecen con una buena calentadita, estilo policía de León, Guanajuato.
Esmérense.
Que sufra el cabrón.
Y ya que este como santo Cristo métanlo al lago.
--¿Dónde lo quiere licenciado?
--En la parte más profunda, en el llamado culo de la Chucky.
--¡Ah jijos!
¿Tan malo fue el cabrón?
--Malísimo, Seboruco.
Ah, y ponlo junto con el gallego.
--Pero jefe, si lo pone con el gallego luego se van a estar agarrando las nalgas entre ellos.
--Amenázalos que si empiezan a hacer cochinadas les daremos tehuacanazos con plomo liquido.
Ah, y Seboruco, asegúrate de ponerles en la orilla del lago un monitor.
Que sea una pantallota plana grandota de las que compre de fayuca.
Asegúrate que se muestren ahí puros discursos de Noroña desde la tribuna de la cámara de diputados.
Ansina van a sufrir más esos cabrones.
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