Histórico

El negocio de la miseria humana

Morfo

23-11-2009

Con el fin del año también llegan las épocas pedigüeñas en manos de los grandes corporativos que se unen al llamado de "Dar sin mirar a quién" y el "Deducir a costa de todo".

El espíritu altruista del mexicano se ve explotado por estos días como si fuese un recurso natural más.

Ya no es necesario que acontezca una catástrofe que sea el azote de miles de desafortunados para que el árbol de la solidaridad rinda sus frutos, ahora, gracias a las mentes brillantes de las finanzas y de la mercadotecnia, es posible hacer que ese pueblo dadivoso haga madurar la caridad de forma artificial.

Pensar que el producto de la limosna patrocinada por el Teletón es una forma de paliar las deficiencias de los inexistentes sistemas de seguridad social es excusar de facto la indiferencia del estado hacía los sectores vulnerables de la población además de lavar de cierta forma la irresponsabilidad de una sociedad que exige, si es que, con debilidad sus derechos.

Ayudar al semejante es un acto que dignifica a quién da y a quien recibe, pero si en el inter se agrega un show de luces, fanfarrias sin motivo y la correspondiente dosis de drama (producto de las mentes dedicadas a la elaboración de telenovelas) tendremos un espectáculo caritativo donde la dignidad no es un actor que sea requerido ni para hacer relleno en el escenario.

En esta función por actos llamado Teletón la oferta de estimulantes al sentido de lástima del espectador  es tan amplia como los mecanismos con los que se puede evadir impuestos ya que si el niño en silla de ruedas no despierta emoción alguna entre el público siempre se contará con un paralítico mental que le hará juntar su morralla de inmediato.

¿Suena inhumano?

Lo es. Apelando a las leyes karmicas más elementales los merolicos profesionales de Televisa siempre estarán dispuestos a recordarnos que cualquiera de nosotros corremos el riesgo de tener un hijo así; elevando así la antigua amenaza del responsable de la casa del terror de cualquier feria de pueblo a una máxima que busca la empatía con recursos tan bajos como el anterior.

Y cuidado de aquél profano de las buenas voluntades que ose cuestionar la presunta honestidad de espectáculos como el Teletón pues corre el peligro de perder su propia identidad nacional, y hasta de perder su calidad de guadalupano, pues la estrategia del Teletón es además la de arraigar en el imaginario popular la idea equívoca que concibe la caridad como un acto obligado, público y cosa exclusiva de verdaderos patriotas.

Se confirma una vez más que la pobreza y enfermedad siguen siendo recursos a explotar por aquellos que no son, ni de lejos, pobres.

Las coincidencias entre el discurso inicial del gobierno federal de facto que justificaba el aumento al IVA como un acto destinado a la ayuda de los "más pobres" y la retahíla de frases sensibleras a las que recurren los estrategas del Teletón no pueden ser casualidad.

El pensamiento explotador, voraz e inhumano que demuestran esos personajes desborda ya cualquier concepto de ausencia de la moral más básica.

  El negocio que resulta vender la enfermedad como un producto de infomercial hace que la miseria humana sea una estrella más del canal de las estrellas.

Comentarios: morfosdp@gmail.

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