4.5 millones de pesos es lo que pago el Senado de la República para la producción de su campaña de comunicación. ¿Será un gasto bien aprovechado?

Es un hecho que los organismos políticos, como es el caso del Senado, requieren de estrategias de comunicación para hacer llegar sus acciones (en forma de mensajes) a los ciudadanos. Eso es inobjetable. Sin embargo tengo la impresión que los políticos pecan de ingenuos, se resisten, son cínicos o definitivamente no quieren aprender sobre los alcances que tienen los medios de comunicación.

He seguido con atención las declaraciones del senador Carlos Navarrete con relación a la campaña “megáfono” la cual ha sido fuertemente criticada en los últimos días. Dice el senador Navarrete, que la intención fue, en lo fundamental, que los anuncios llamarán la atención de los ciudadanos y por tanto no pasarán desapercibidos como ha sucedido en otras épocas. Argumentó también, que a pesar de ser un “spot” fuerte, no miente porque expone la verdad. Y que la agencia de “publicidad” impulsó esta estrategia para causar polémica.

Quizá valga la pena precisar ciertas cosas que seguramente se le escapan al senador Navarrete.

Primero. La publicidad es la estrategia de comunicación que busca colocar un producto, bien o servicio en un potencial consumidor. No así la propaganda, que tiene por función exponer una posición política o ideológica en la sociedad. La difusión del anuncio que intenta exponer la idea de que el Senado está preocupado por la situación de los ciudadanos, está más cercano a la propaganda que a la publicidad.

Segundo. Una campaña que plantea como primer objetivo sólo causar polémica, no importando la relevancia de sus contenidos, es un enorme error. Toda campaña debe contar con un estudio previo, donde se tengan medidos los alcances del mensaje. El hecho de ridiculizar a un trabajador que se le cierran las puertas del empleo o una madre que mendiga atención en un hospital, ambos con la ayuda de un megáfono es algo denigrante y grotesco; y lo que no observa el senador Navarrete, es que con este mensaje el Senado de la República está reconociendo la actitud ofensiva de muchas de las empresas poderosas, o bien, ventila sin recato la deficiencia del sistema de salud en nuestro país.

Tercero. Si el trabajo del Senado realmente tuviera acciones que merecieran ser del conocimiento de los ciudadanos, es decir, si la actividad del Senado impactará en la vida cotidiana del ciudadano, en su bienestar social, en su seguridad, acceso a servicios de calidad, etcétera, no sería necesario exagerar ni ridiculizar a nadie. Al contrario, sus propias acciones les darían el reconocimiento merecido y no habría tampoco necesidad de hacer un gasto tan oneroso.

Cuarto. Las campañas fuertes, no deben ser campañas estúpidas, ni insultantes.

Los cierto, es que los políticos son insensibles y algunas agencias de publicidad (por fortuna no todas) son muy abusivas y ven en los recursos públicos la gallina de los huevos de oro. Para políticos y publicistas los mensajes son lo de menos, total si algo pasa, se cambian y vuelven a sangran al erario público.

Probablemente sea la hora en que los senadores analicen el tema del derroche de recursos económicos para hacer comunicación social. Antes de lanzar un costoso mensaje, primero es recomendable estudiar si la campaña realmente cubrirá con los objetivos que se persiguen.

En el camino.

Me pidieron exteriorizara mi posición con respecto al nuevo canal de televisa. Creo que no puedo comentar algo que apenas está surgiendo. Quizá lo único que puedo decir es que a simple vista no hay nada nuevo, me parece más de lo mismo.

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