El sector empresarial comenzó esta semana vistiendo de luto, primero el deceso de un ser humano emprendedor con sello: made in México; la segunda mala noticia, la venta de Cervecería Cuauhtémoc.
Para la primera amarga nota, ya comenzaron a surgir las incógnitas dentro de los especialistas en negocios sobre quién será la persona que presidirá las empresas que logró acuñar el notable empresario recién fallecido Moisés Saba Masri.
Este proceso para algunos les podría parecer fácil de resolver, bastaría con revisar el árbol genealógico de la familia, siguiendo la primera línea de descendencia y se llegaría a la persona que estaría al frente.
Pero hasta ahí no queda resuelto el problema, faltaría analizar si esa persona cuenta con la edad, la capacidad y los conocimientos necesarios para la mayúscula responsabilidad heredada.
El segundo deceso es la venta de la Cervecería Cuauhtémoc a la trasnacional Heineken, los diarios especializados en negocios, han publicado varias notas y artículos sobre las causas que orilló a los dueños de la cervecera mexicana a su venta disfrazada de fusión, sin embargo ningún especialista a tocado el tema de fondo.
Porqué nadie habla del autismo de Cervecería Moctezuma ante su primer competidor Grupo Modelo (liderado por una notable mujer empresaria María Asunción Aramburuzabala).
¿Resultó ser más cómodo para José Antonio Fernández Carvajal vender su empresa que detenerse por un momento a reflexionar sobre el desempeño de su organización dentro del turbulento mundo de los negocios?
. ¿Acaso nunca se pregunto él, junto con sus ingenieros cual era el diferenciador para los consumidores entre Cervecería Cuauhtémoc y el Grupo Modelo?
. Hasta ahora los hechos responden que nunca realizó este ejercicio.
Pensar en organizaciones longevas en estos tiempos actuales donde el dinamismo empresarial es el que marca la pauta para que una idea se convierta en jugosos dividendos para el emprendedor, esto resulta ser cada vez más complicado, y ello requiere no sólo de conocimientos técnicos, sino de un conjunto de habilidades y técnicas para leer las necesidades del mercado y poder ofrecer artículos o servicios diversificados que no solo cubran las necesidades de sus clientes, sino que éstos mismos vean un valor agregado al seguir adquiriendo sus productos.
Hasta ahora me atrevo asegurar que no existe receta mágica que garantice la perpetuidad de tu idea emprendedora, sin embargo me ha quedado claro en mi estudio y análisis del comportamiento de los negocios, que la mejor manera de permanecer dentro del jugoso ambiente empresarial, es estar cerca del consumidor para olfatear y anticiparse a las necesidades de los consumidores.
Las reglas han cambiado, porque también los consumidores están cambiando en la forma que desean y anhelan nuevos artículos que vallan más allá de cubrir llanamente sus necesidades.
La visión y liderazgo para dirigir tus propias ideas emprendedoras requiere de mucha disciplina para quienes decidieron dar el siguiente paso de una genial idea a una genial empresa.
Durante las últimas fechas se ha acuñado el concepto de benchmarkingcomo la práctica utilizada en observar y compararse contra el mejor para aprender de sus mejores prácticas.
Si esta técnica ha sido de gran utilidad para muchas organizaciones, entonces porque no hacer un benchmarking de los líderes y revolucionarios emprendedores, pero que no se limite este ejercicio burdamente en imitarlos, sino todo lo contrario, observar y aprender de sus buenas prácticas para fijar metas y objetivos medibles que las puedan rebasar.
Antes que preocuparse si mi idea se mantendrá vigente en el mercado, mejor hay que reflexionar continuamente si nuestras decisiones y acciones están alineadas a lo que mis clientes esperan y desean.
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