Cuando los tarzanes que tuve por hijos cursaban la primaria, me las ingenié para convencerlos de no participar en los bailables y las celebraciones del "día de las madres" porque el mejor regalo que ambos nos daríamos ese día sería el no celebrarlo. Les gustó la idea de no levantarse temprano, para no asistir a la escuela a participar de aquel montaje mercantil que a su madre le era tan desagradable. Uno es madre a diario. Al igual que somos personas hembras, con sus flujos sangrientos y efluvios sentimentales durante la existencia. Las mujeres debemos sentirnos simplemente personas, no mujeres. La obviedad no se menciona, aunque tampoco se desconoce o minimiza, simplemente se es orgullosamente y no agraviadamente, mujer. Defendámonos de los brutos. Somos criaturas admirables y multifacéticos luchando por vivir sobre la faz de la Madre Tierra.
No creo en los días de. Por lo que el día de la mujer no significa nada. Una amiga me envió en el promulgado día mujeril el siguiente correo:
"Celebraré el día de la mujer cuando haya un día del hombre. Mientras tanto, me parece diseñaron un día de la mujer para implicar que es un ser inferior que requiere de estos esquemas compensatorios para no darle el mismo status que se le da al hombre. ¡Puras patrañas!"
Ejemplifica y sintetiza el por qué me niego a encasillar la exposición de nuestra excelsa feminidad que en nada se ve disminuida con cualquier desplante de hombría, dentro de un solo día, para la defensa simbólica del trato menor que hemos recibido. Del maltrato recibido. Igual que hacen con los migrantes, con los maestros, con cualquier otro día en que la supuesta celebración se convierte en mera protesta. Los maestros no han conseguido sueldos justos no obstante su gran responsabilidad y los migrantes sobreviven de milagro en la clandestinidad, más indeseados que nunca. ¿Qué nos han dicho conseguiremos con el 8 de Marzo año con año las mujeres?
No somos iguales, pero sí somos lo mismo que son los hombres y punto. Ambos seres dignos o indignos, cada uno con su particular potencial, ni menos ni más. No hay diferencia. Que no nos obliguen a crear una por ser personas con cuerpos distintos.
Ya no está la mujer para quejarse, pedir, exaltar, celebrar un posible futuro que nosotras mismas debemos labrar cada día; no debemos permitir que se nos ensarte un día del año ¿para conmemorar qué?, ¿el ser mujer? Y ¿cuándo celebraremos el día de ser hombre? como bien dice Laura.
Es aquí donde radica la desigualdad, donde nos quieren hacer ver como víctimas para que ahí nos situemos y no nos salgamos de ese parámetro. Hace tiempo que dejamos de ser la minoría que debe "protegerse" dada su debilidad comandada por hombres, arrinconadas en un techo con los hijos. Hace tiempo que no somos matriz o vagina solamente. Un ser somos, como lo es la persona hombre. En Latinoamérica los géneros se igualan en número. La mayoría de los hogares sostenidos por mujeres. Cuando comprendamos que en el universo humano nunca se ha tratado de géneros, sino de criaturas y ambientes distintos en sana convivencia, progresaremos. Ser terrícolas concientes y solidarios por delante de cualquier otro integrante del individuo que conforma nuestra vulnerable especie.