Los expertos concuerdan que para enfrentar la competencia global, sólo con una economía interna fuerte. Pero las políticas neoliberales se han concentrado en el comercio exterior abierto y desequilibrado, injusto para la industria mexicana, y desde luego también, al crecimiento de sus arcas personales. Se esmeran en dificultar (salvo a los "privilegiados") la exportación y facilitan la importación. Han deliberadamente puesto en segundo término el producir riqueza para ser repartida entre la población. Para alimentarnos y educarnos no hay recursos públicos, se despilfarran en otros proyectos de menor o nulo impacto social. Por lo que los gobernados no creen ya en los que dirigen y han dirigido a su país. Lo han hecho muy mal; escalando a diario el desencanto de los que fueron timados al darle su voto al PRI o PAN. Sencillamente, porque al fin han corroborado los mismos patrones de conducta, los mismos males acarreados en cada sexenio. Uno de ellos, quizá un causal importante delaimproductividad de los bienes de la nación, un tema ya demasiado tolerado por la población que debe abolirse y que nos ha mantenido en el estancamiento: Los puestos públicos que son entregados a quienes no representan con ética y compromiso social infalible, ni con el conocimiento profundo, ni con mentalidad progresista, el sector que se les ha encomendado dirigir.

Un sabio y experimentado biólogo a su vez pescador artesanal de la zona donde vivo, al preguntársele en una entrevista radiofónica local, qué pensaba él había causado la disminución y el detrimento de la producción de la industria pesquera mexicana expresó:

"Los que llegan a dirigir la secretaría de pesca no saben nada de los mares nacionales; de su biología y conservación, de las vedas y temporadas, del potencial que significan para el bien de la nación. Si bien se conoce se quiere y se protege, se puede reproducir. Ellos nomás llegan a hacer negocios. Esa es la razón del estancamiento. La cantidad de alimento que podríamos generar de la explotación sustentable de nuestras aguas marinas sería una solución para la desnutrición en el país. Una fuerza de trabajo y producción alimenticia inigualable. Pero no existe ninguna planeación ni recursos. No hay biólogos marinos ni científicos en el ramo de la producción pesquera al mando de la industria como debía ser. De nada sirve, pues, a la gente, la secretaria de pesca, porque su actividad principal es el dedicarse a beneficiar a las empresas exportadoras locales o extranjera y no a organizar e inyectarle recursos a la pesca para el beneficio de los mexicanos".

Seguimos viendo, al igual que lo ha deducido el hombre de mar, cómo se adjudican las posiciones claves del gobierno para este mismo propósito. Hacer jugosos negocios, recibir ganancia en pago por comisión a beneficio de particulares, alejados del bien comunitario. No asignan a individuos calificados y expertos en el ramo público que representen confiabilidad, sino a los cuates, a los compadres, a los incondicionales, a los que les deben algún favor turbio. Quienes, obvio es, no asumen la posición con el deseo de generar bonanza para los habitantes de la patria y ellos cobrar su sueldo módico pero justo y suficiente.

Tiene razón el pescador. No saben nada. En la secretaría de comunicaciones y transportes, como ejemplo a la mano, figura en el mando un fulano que anteriormente estaba colocado en el IMSS y anterior a eso en Pemex. Como este caso lo son casi todos. Nada supo el señor Molinar Horcasitas ni de la salud de los mexicanos, ni de la asistencia pública en el ramo de la prevención y la curación. Ni de administrar e inspeccionar la seguridad física de sus agremiados. Aparentemente ningún otro funcionario al frente ha sabido atender tampoco este sector. Encabezamos el índice de obesidad, de desnutrición, de guarderías mal atendidas, del menor presupuesto asignado a la modernización de instalaciones y a la capacitación de personal.

Sobra decir que tampoco sabe nada el ahora secretario de la SCT sobre ingeniería civil sobre planeación urbana sobre transporte público, terrestre aéreo o marítimo. Sobre el mundo monopólico de las comunicaciones satelitales sólo sabrá a quién favorecer por órdenes de los intereses, a los que tan fiel ha servido. No anhelan realmente servir a su país. Sólo saben entregarse al entorno de las relaciones personales convenientes mientras dure el puesto.

¿Habrá algún miembro del gabinete presidencial en el estado neoliberal que podamos decir con orgullo, qué gran esfuerzo y entrega demostró en su cargo? No logro recordar a ninguno que haya dejado una huella en verdad memorable positivamente hablando. ¿Hasta cuándo podremos reconocerles profesionalidad, ética, honestidad, solidaridad, austeridad republicana, entrega y servicio al pueblo, a los funcionarios de estado? Hasta que le demos la oportunidad de demostrar su valía, su entrega y su amor a la patria a la auténtica oposición.