En una entrevista con Carmen Aristegui, un científico estudioso de las culturas mafiosas en el mundo, Francesco Forgione, aseguró dos premisas básicas, que no se ponen en tela de juicio, ni son simples teorías en el aire, sino hechos probados con resultados provenientes de la experiencia en el campo del tráfico de narcóticos: a) El "prohibicionismo" no funciona.
b) Los narcotraficantes posicionados en lo más alto del poder político empresarial, lucharán a muerte contra las fuerzas federales del ejército.
No se detendrá la violencia encarnada puesto que los "pesados" intereses económicos creados no sucumbirán a perder su hegemonía.
El comercio regulado de lo que siempre han movilizado ilegalmente, acabaría eventualmente con esta hegemonía, cualquiera lo puede deducir.
La prohibición del comercio de droga, precisamente alienta e incita el comercio del crimen.
El consumo curioso.
La costumbre de sentir la adrenalina, que recorre al adicto, o al que satisface un súbito golpe de enriquecimiento.
Si podemos definir con certeza que "la prohibición" debilita la voluntad y provoca romper la barrera impuesta.
Que la hegemonía del poder económico producto del tráfico ilegal, no será cedida al ejército, nos es imperante a la población mexicana reflexionar a conciencia, qué detiene a los gobiernos del mundo para sentarse a discutir globalmente el "delicado" tema de la despenalización o regulación efectiva del comercio de las demás "drogas de placer" equiparables al tabaco o al alcohol.
Contando con que sólo a nosotros afecta el combate a muerte cotidiano.
Ya no queremos ser ese patio trasero.
Porque es en nuestro suelo donde ocurre el drama, el teatro sangriento de la insana permanencia de la acción que ha demacrado nuestra integridad física como pueblo sin paz.
El costo social de la "prohibición": el ataque armado en respuesta a la violación de la ley.
Los vecinos de los consumidores iniciados y luego sentenciados hacia ser primero productores y luego transportadores de la mercancía importada.
Pero ni en el país distribuidor y ganador por excelencia, ni en ningún otro igual, corre la sangre derramada del enfrentamiento hostil.
Antes apenas perceptibles las rencillas propias del oficio en el "gran negocio".
Ahora, una constante la masacre entre varios fuegos.
Fracasará Calderón en su aparente despliegue de fuerza y lo sabe.
Sin un acuerdo internacional contra la despenalización del mercado de los estupefacientes asumiendo el gasto efectivo en apoyo a una estrategia viable de regeneración de la salud pública y reeducación nacional, el plan anticrimen no avanza, no reditúa.
Imprescindible el consenso mundial.
La forma de ataque a la mano, asegura el experto, es la investigativa relacionada con la información.
Recopilar información verídica.
Construir una cultura democrática que exija la transparencia.
También es necesaria la solución o eliminación de dos factores esenciales más que están relacionados entre sí y que impiden que las cosas cambien: El Ministerio Público dependiente del Ejecutivo Federal, que por ello carece de la autonomía para garantizar la procuración de justicia.
El que no se toque al corazón: No han desaparecido los paraísos fiscales.
Probablemente la razón sea que son muchos los gobiernos tienen relaciones con ellos.
He aquí.
Para México, como vemos, es urgente impulsar otra conciencia.
No podemos permanecer estancados, estereotipados por esta imagen.
Inmersos en el círculo vicioso de una guerra sentenciada a ser fallida que ya rebasa los tres años de vida.
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