Histórico

López Obrador y Ebrard Casaubón: La imposible encuesta para decidir

Federico Arreola

30-07-2010

Hay un pacto entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, refrendado esta semana: será candidato de izquierda el que esté mejor posicionado.

¿Qué significa el que esté "mejor posicionado"?

Simplemente: "El que tenga más popularidad"?

¿Cómo se puede determinar quién es más popular entre AMLO y Ebrard?

Solo hay dos formas: la primera, inadecuada y que dejará insatisfecho a todo el mundo, las encuestas; la segunda, absolutamente democrática, unas elecciones primarias abiertas a toda la población.

Aunque AMLO, que es el aspirante de izquierda con el que yo simpatizo, está por delante de Ebrard en todas las encuestas publicadas y no publicadas, considero que por ningún motivo debe hacerse de la candidatura presidencial por la vía de los estudios estadísticos.

Aquí mis razones.

1.      ¿Qué encuestador escogerían ellos?

Ninguno es aceptable porque ninguno tiene credibilidad, como quedó plenamente demostrado en las elecciones de julio pasado.

2.      El PRD ya probó que no es capaz de respetar los resultados de las encuestas cuando se trata de procesos internos.

En la última elección para elegir dirigentes, se pactó que ganaría el que saliera adelante en las encuestas de salida.

En los sondeos ganó Alejandro Encinas, pero Jesús Ortega no lo aceptó.

El conflicto fue enorme y fue resuelto, a la mala, por el tribunal electoral.

3.      Roy Campos trabaja para Televisa, que es una empresa claramente interesada en que Andrés Manuel López Obrador no llegue a la Presidencia.

Roy, además, realiza encuestas para Marcelo Ebrard Casaubón, lo que le resta imparcialidad.

Desde luego, si Roy Campos fuera un profesional honesto, que a pesar de todo creo que sí lo es, en el caso de que le propusieran participar en la selección del candidato de izquierda, tendría que negarse a hacerlo por el simple hecho de que ha trabajado para uno de los contendientes.

4.      Ana Cristina Covarrubias ha sido durante años la encuestadora de AMLO, lo que tendría que llevarle, por honestidad profesional, a rechazar participar en el ejercicio para determinar quién es más popular entre López Obrador y Ebrard.

5.      Francisco Abundis, de Parametría, trabajó en la campaña de 2006 para Ebrard.

Desde ese año no es aceptable para el equipo de AMLO.

Me consta que uno de los principales colaboradores de López Obrador, Octavio Romero, se negó en una reunión a hablar frente a Abundis porque le parecía poco confiable.

Esta es una percepción que no ha cambiado.

6.      María de las Heras, que trabaja mucho para el PRI, en algún momento, hace unos 20 años, colaboró con Manuel Camacho Solís, principal estratega de la precampaña de Ebrard.

Ella, por honestidad intelectual, no podría aceptar participar en el ejercicio en el que, en cualquier caso, será vetada por los colaboradores de AMLO.

Lástima porque es la mejor encuestadora de México.

7.      Federico Berrueto y Liébano Sáenz trabajan para Televisa y Milenio, dos medios muy hostiles a López Obrador, y claramente están interesados en llevar a la Presidencia al priista Enrique Peña Nieto.

Eso, y el hecho de que sus encuestas siempre son las peores de todas, los descalifica.

8.      Ulises Beltrán, encuestador muy identificado con Carlos Salinas de Gortari, no será aceptado ni por AMLO ni por Ebrard.

A estas alturas ellos no van a poner a la iglesia en manos de Lutero.

9.      Rafael Giménez es un excelente encuestador que trabaja para Felipe Calderón.

Esto lo descalifica.

10.   El principal mérito de GEA/ISA no es estadístico, sino político: dio al sistema político mexicano al actual director del CISEN.

Por lo tanto, esta casa encuestadora no puede ser tomada en cuenta por la izquierda.

11.   Berumen no es un mal encuestador, pero todavía no tiene suficiente prestigio.

12.   IPSOS  es una casa encuestadora que ha realizado poco trabajo electoral.

13.   Las encuestas de Reforma, que fueron muy buenas, ya no lo son.

14.   Las encuestas de El Universal, que nunca han sido buenas, cada día son peores.

No hay encuestadores confiables, pues, para algo tan complejo y de tanta trascendencia como elegir al candidato presidencial de izquierda.

Lo único que queda es la democracia: elecciones internas abiertas a todos los ciudadanos mexicanos.

¿Que es difícil organizar unas elecciones internas?

Sin duda.

Pero si los partidos de izquierda no son capaces de hacer algo como eso correctamente y con civilidad, menos aún podrán aspirar a la Presidencia.

La única posibilidad que la izquierda tiene de justificar la no organización de unos comicios internos radica en que uno de los dos aspirantes decline a favor del otro.

El que se sienta más débil que lo haga.

Si ambos se sienten fuertes, pues que vayan a las urnas sin miedo y sin complejos.

¿Que las elecciones internas dividirían a la izquierda?

Falso. Dividirían más las encuestas cuchareadas realizadas por "expertos" que reiteradamente han probado dos cosas: a) que anteponen sus intereses a su profesionalismo, y b) que cada día son menos atinados.

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