Histórico

Carstens: Para que los vuelos y los cruceros vuelvan, hay que presionar en Londres

Federico Arreola

05-05-2009

El gobierno federal ha puesto en marcha un plan de estímulo económico para hacer frente a los efectos de la emergencia sanitaria.

Eso está bien.

El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, dio a conocer un programa de impulso fiscal por 17 mil 400 millones de pesos que podría llegar, si los gobiernos estatales colaboran, hasta los 18 mil 800 millones.

Ignoro si esto va a resultar suficiente para reactivar la economía, pero algo es algo.

Entre las medidas anunciadas por Carstens destaca un descuento de 20 por ciento a las cuotas del IMSS durante mayo y junio.

Tal vez ese descuento debería ser mayor, pero ni hablar: es lo que se ofreció y hay que tomarlo.

Para sectores específicos, dijo Carstens, las aerolíneas tendrán un descuento de 50 por ciento en los impuestos a los derechos por servicios a la navegación en el espacio aéreo mexicano, siempre que las empresas estén al corriente en sus pagos.

Supongo que esto vale para todas las líneas aéreas que operan en México, nacionales y extranjeras.

Ya que si se apoyara solo a las locales, el beneficio sería mínimo.

Y en cuanto los cruceros, se les descontará el 50 por ciento en los pagos a la capitanía de puerto y los impuestos extraordinarios por visitante.

Las últimas dos medidas claramente se han establecido con la intención de apoyar al sector turismo, lo que está muy bien.

Pero el lío está en otra parte, en Londres específicamente.

Los cruceros han dejado de venir a México y las charteras internacionales han dejado de volar a nuestro país no porque no existan personas extranjeras dispuestas a visitar nuestras playas y nuestras ciudades, que esas sobran, sino por una presión brutal de las grandes compañías aseguradoras, con sede en el Reino Unido, que han informado a prácticamente todos los operadores turísticos del mundo que los seguros de los viajeros no serán válidos si visitan México.

Apoyar a las aerolíneas y a los cruceros está bien, pero mejor será que el gobierno envíe pronto un fuerte negociador a Londres para buscar la forma de que las gigantescas compañías aseguradoras entiendan que ningún turista se va a morir o va a caer gravemente enfermo si se pasea por el territorio mexicano.

En lo que llega ese negociador, el que podría ya empezar a hacer la chamba es nuestro embajador en Gran Bretaña, Juan José Bremer, un diplomático en mi opinión competente que, supongo, algo podrá hacer.

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