Hay personas incapaces de superar la pasión política.
Nunca en ningún momento nadie que participe en el movimiento de resistencia civil pacífica encabezado por Andrés Manuel López Obrador que inspira y nutre el trabajo periodístico del SDP ha sido violento ni en los hechos ni con el pensamiento.
Eso significa que ni AMLO ni sus seguidores leales somos capaces de burlarnos o de alegrarnos por la muerte de nadie.
Menos aún por la de un rival político, cualquiera que haya sido la ofensa que hayamos recibido de la persona que ha perdido la vida.
Por desgracia, en cuanto se confirmó el fallecimiento de Juan Camilo Mouriño, el sitio de internet del SDP se llenó de comentarios realmente miserables.
Miserables, sí, no encuentro una palabra más apropiada para calificarlos.
Sabemos que la mayor parte de tales textos que hemos eliminado de nuestra página web, no los redactaron los lectores habituales de este medio de comunicación, sino provocadores interesados en perjudicarnos.
Pero, al margen de lo anterior, por respeto en primer lugar al movimiento democrático totalmente pacífico en el que creemos y militamos, y en segundo término por elemental consideración hacia la familia del fallecido colaborador de Felipe Calderón, se tomó la decisión de cerrar, temporalmente, la sección de comentarios de los lectores.
En una situación tan delicada como la actual, sobre todo porque nadie medianamente informado cree que el avionazo de Paseo de la Reforma y Periférico haya sido un accidente, no podemos los editores del SDP ser cómplices de la estupidez producto del exceso de pasión política que llevó a decenas o cientos de personas a expresar opiniones absolutamente indignas de gente educada y amante de la libertad y la democracia.
Invito a quienes hayan usado indebidamente el espacio de debate que ofrecemos en el SDP a que reflexionen y cambien su actitud.
Porque si bien permitimos en condiciones de cierta normalidad cualquier comentario, por insultante o absurdo que sea, tal como les consta a los lectores de este medio, conviene recordar una verdad universal, aplicable particularmente en tiempos de crisis: todo tiene un límite.
Abriremos otra vez los comentarios de los lectores.
Confiamos en que todo el mundo sabrá estar a la altura de las circunstancias.
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