El más reciente promocional del quinto informe de gobierno del popular gobernador mexiquense empezó a circular de forma masiva en las redes sociales y en muchos medios de comunicación nacionales.
Es una probadita de la ambiciosa campaña publicitaria para terminar de posicionar en el mercado el producto llamado Enrique Peña Nieto.
Es de noche en el Estado de México.
Cientos de automovilistas regresan a sus hogares después de trabajar.
La relajante e introspectiva música de un piano en el fondo muestra la lujosa camioneta polarizada (y probablemente blindada) del aspirante presidencial priista.
El gobernador regresa de un día extenuante en su despacho.
Viaja cómodo, disfrutando los asientos confeccionados en piel negra.
A su lado hay algunos papeles y un períodico doblado con el título "Desairan a Calderón".
Don Enrique parece estar cansado, pues lleva las mangas remangadas de su inmaculada camisa blanca planchada a la perfección.
Gobernar uno de los estados más poblados del país no debe ser cosa fácil.
Tan ardua labor merece que el líder se relaje un poco, se desabroche el último botón de su camisa y afloje el nudo de su corbata.
Habla en el clásico tono de voz solemne de los gobernantes tricolores; perfectamente articulado, cargado de sabiduría.
"Hoy el mundo y su gente es distinta.
Y en consecuencia la manera de hacer gobierno tiene que ser diferente.
Se gobierna con trabajo.
Se gobierna resolviendo.
Se gobierna imaginando.
Diseñando el futuro [ojos fijos en el horizonte].
Pero lo más importante es gobernar escuchando y asumiendo compromisos.
. . y cumpliendo.
Cuando llegas y entras en contacto con la gente, es ahí donde encuentras la inspiración, la energía, para salir adelante".
Cada uno de sus movimientos están calculados con gran precisión.
Mueve su mano con la confianza y seguridad de un estadista.
Peña Nieto transmite la sensación de que es un hombre maduro, erudito, que domina a la perfección los grandes asuntos de la vida nacional.
Presume su contacto con el pueblo.
En dos escenas aparece en un mitin, saludando detrás de las vallas y rodeado de guaruras, a sus simpatizantes de piel morena.
Enrique es todo un rockstar.
Pero no dice nada sobre el quinto aniversario de su gestión frente al gobierno mexiquense.
Se trata de una de tantas promociones personales, parte del enorme derroche de 3 mil millones de pesos del erario destinados a la difusión de su imagen rumbo a las elecciones de 2012. En verdad está bonito el spot del gobernador.
Pero detrás de la imagen no hay nada.
No hay propuestas ni ideas.
Apuesta a la desmemoria y a las emociones atizadas por el marketing político.
Enrique Peña Nieto podrá estar en la cúspide de las preferencias electorales.
Pero si algo sabemos con certeza es que todo lo que sube debe de bajar.
La propaganda mediática tiene sus límites.
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