En entrevista con Y sin embargo, se mueve, Armando Bartra, académico e investigador en la UAM-Xochimilco e integrante de la comisión que redactó la versión preliminar del Proyecto Alternativo de Nación, explicó el proceso de elaboración de la propuesta de diez puntos para cambiar a México.
Mencionó que el creciente agravamiento de los problemas que enfrenta la nación demanda enfrentarlos con radicalidad, de una forma mucho más drástica y decidida que en el 2006. Y advirtió que la iniciativa tendrá éxito si se adoptan las propuestas de todas las regiones y sectores productos, así como de los ciudadanos y expertos que puedan identificar problemas y proponer soluciones.
¿Cómo ha sido el proceso de construcción del Proyecto Alternativo de Nación y hacia dónde vamos?
Armando Bartra: El tema del programa es un tema importante porque le da contenido, le da plataforma a un proyecto que no inició con el anuncio de los diez puntos, ni con la difusión de la versión más extensa que es la que ahora conocemos, sino que arranca desde ese movimiento cívico que antes de la elección del 2006 ya empezaba a encontrar en Andrés Manuel López Obrador el portador de un proyecto diferente, de un modo diferente de hacer política, de un modo diferente de gobernar en ese momento en la Ciudad de México.
Quiero decir pues, que el proyecto tiene historia.
Ya en ese tiempo el movimiento que apoyaba a Andrés Manuel y el propio Andrés Manuel y quienes lo acompañaban elaboraron una propuesta, un proyecto de gobierno, un programa para el nuevo gobierno que debiera haber sido el que se hubiera impulsado desde el Ejecutivo federal en caso de que la elección de 2006 hubiera sido una elección justa, una elección correcta, una acción sin fraudes y manipulación.
Después del fraude, de la reacción extraordinaria de todo el pueblo de este país que se sintió defraudado, en el sentido de movilizarse, en el sentido de mantenerse organizado, pues ha seguido habiendo una elaboración programática.
En ese sentido lo que hoy se presenta tiene contenidos nuevos, tiene ideas nuevas, pero finalmente es una prolongación de este planteamiento.
¿Qué novedades hay?
El problema es que en el tiempo transcurrido desde que este movimiento cívico que encabeza Andrés Manuel López Obrador está en las calles, la situación no ha dejado de empeorar.
El deterioro no (ha sido) únicamente de la economía, sino también del tejido social, de las instituciones políticas, el deterioro de Estado mexicano y de sus estructuras, el irrespeto a la ley y la desmoralización han seguido profundizándose hacia extremos realmente insospechados todavía hace algunos años.
Por ende el programa también tiene que enfrentarlos con radicalidad.
En este sentido y para decirlo en palabras muy simples creo que hoy el programa tiene que señalar el rumbo de una mudanza, de una rectificación, de un cambio de vía mucho más drástico, mucho más fuerte, mucho más decidido.
Si hace seis, siete años todavía se podía pensar que con algunos ajustes, que con la instauración finalmente de una democracia efectiva, con la revitalización de las instituciones públicas y con un nuevo empuje a la economía podríamos salir del marasmo, creo que hoy hay que empezar a pensar en decisiones más severas en el mismo sentido, pero la reactivación de la economía que ya va para 30 años que casi no crece y que decreció casi 7.5 por ciento el año pasado, que la restauración de una institucionalidad en la que cada vez creen menos los ciudadanos, que la restauración de la confianza en el futuro, de un pueblo que sigue emigrando a Estados Unidos, a pesar de la crisis económica, requiere, repito, un viraje todavía más decidido que el que se planteaba para la elección del 2006. El día 25 nos decían que el México que queremos debe ser construido con la aportación de todos los individuos.
¿Cómo vamos a hacer para que este proyecto se pueda enriquecer por el mayor número de mexicanos posible?
Lo primero es decir que este es un borrador, por decirlo de alguna manera, una primera versión.
No pretendemos, quienes hemos colaborado a redactar algunos de los puntos, que esta sea la versión definitiva y acabada.
Está a discusión de todos ustedes.
Puede ser debatida de muchas maneras.
Una de las modalidades va a ser una presentación del programa estado por estado, en todos los estados de la República y en el Distrito Federal se van a hacer presentaciones y en estas presentaciones aquellos que quieran opinar, que quieran formular sus puntos de vista y quieran presentar argumentos, lo que quieran, incluso presentar documentos o propuestas escritas o verbales podrán hacerlo.
Naturalmente una reunión por estado no es suficiente para escuchar realmente a la ciudadanía.
Entonces habrá que impulsar no únicamente reuniones estatales --ya están programadas treinta y tantas, incluyendo las del Distrito Federal-- sino también reuniones, por ejemplo, de carácter sectorial.
Hay intereses especiales, hay intereses de sectores que tienen sus propios problemas: los campesinos, los asalariados, las mujeres, los jóvenes, estudiantes, los indígenas.
. . Pero yo quisiera extender esto.
No creo que haya un ciudadano, una ciudadana, que no haya un mexicano de a pie, común y corriente, con o sin estudios, con una condición muy modesta de vida o quizá de la clase media que no tenga ideas, que no conozca problemas y que no tenga propuestas de cómo se podrían enfrentar, no tiene que ser cómo resolver el problema de las finanzas del país o cómo resolver el problema del crecimiento económico de toda la nación, puede ser algo tan simple como cómo ordenar la seguridad en un barrio, en una colonia, como mejorar las opciones de los niños, de los jóvenes, cómo meter orden en la vía pública o en los mercados, cómo fomentar la producción agrícola de productos saludables y no contaminados.
La gente tiene problemas y tiene soluciones y lo que está buscando es un lugar dónde canalizarlas.
Bueno, ahora hay dónde canalizar estas ideas y esperamos que pronto haya también donde canalizar las acciones para poder transformar en realidad estas ideas.
Nosotros estamos tratando de impulsar espacios para que esta participación sea ordenada.
Le decía yo que están convocadas en Sonora, en Sinaloa presentaciones del programa.
Pero estas son iniciativas que se pueden tomar desde el centro.
Las iniciativas desde el centro están bien.
. . Pero no vamos a lograr nada si esperamos iniciativas del centro o de los comités nada más o de las coordinaciones estatales de los comités.
Yo diría que todos los ciudadanos no necesitan ser miembros del movimiento ni mucho menos, estar o no credencializados, ni siquiera ser gente demasiado afín al movimiento de Andrés Manuel López Obrador.
Simplemente ciudadanos conscientes que tengan ideas, que quieran expresarlas, que quieran dialogar con sus compañeros, que quieran participar en un debate ciudadano que es necesario en este país, pueden desarrollar este tipo de iniciativas.
Yo espero que los comités en los diferentes municipios, en las diferentes regiones puedan canalizar estas iniciativas.
Pero repito: no es asunto de los que están en el movimiento, sino de todos aquellos ciudadanos que tiene algo que decir --incluso lo digo con honestidad-- que tienen algo que criticar, algo que no les gusta o que no les parece del movimiento.
. . No queremos que se sumen sólo los que están de acuerdo en todo, para decir que sí que sí, sino que queremos se sumen aquellos que tienen ideas, incluyendo ideas discrepantes para confrontarlas, para debatirlas y para enriquecerlas.
Yo la llamaría iniciativa ciudadana, que para muchas cosas la tenemos, ahora tenemos que tomar la iniciativa en el gran cambio del país, porque si no la tomamos nosotros, no la va a tomar nadie.
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