Los panistas llevaban rato sin emplear el descabellado principio de "a mayor número de muertos, mayor el éxito de la guerra de Calderón".
Pero volvieron a usarlo.
Probablemente porque no hay forma de justificar los rotundos fracasos de la "política" de mandar al país al carajo que puso en práctica su jefe.
El diputado Carlos Alberto Pérez Cuevas, vicecoordinador del PAN en el Congreso, dijo que la muerte de 72 migrantes, encontrados en una bodega de Tamaulipas, demuestra que la guerra contra los cárteles de la droga está dando resultados, porque muestra su desesperación.
Si fuera cierto lo que dice el representante blanquiazul, ¿por qué no le pedimos a los cárteles que maten a más ciudadanos?
Porque si a esas vamos, 28 mil ejecutados son una señal de éxito; entonces 100 mil o 500 mil serán más que suficientes para declarar una victoria contundente, ¿qué no?
Según información de La Jornada, Los Zetas los mataron por haberse negado a participar en su organización y a darles dinero a cambio de su libertad.
Los panistas deberían ser un poco más sensibles e inteligentes y menos soberbios y bravucones (¿estaré pidiendo demasiado?
). Es posible que los narcotraficantes estén desesperados por reclutar a más integrantes y que la presión del gobierno esté mermando sus actividades de financiamiento.
Pero afirmar que su muerte es resultado directo de la exitosa estrategia gubernamental no sólo es descarado, sino profundamente inhumano.
El oficialismo, antes de exhibir su triunfalismo, debería ser un poco más humilde y reconocer que su principal falla en este y en muchos casos fue prevenir la pérdida de vidas inocentes.
Achacárselas exclusivamente a las actividades del narco es irresponsable y ofende el sentido común.
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