Una de las tradiciones más emblemáticas que tenemos los sonorenses, además de quejarnos constantemente del calor y presumir nuestra carne asada, es la pisteada, el chupe, la peda. Un seisitoplaticador de Tecates rojas entre semana para matar el aburrimiento y uno o dos cartones de Tecate Light el fin de semana es el deporte preferido por chicos y grandes. Pero toda bonita costumbre acarrea efectos indeseables: 618 fallecimientos anuales por accidentes relacionados con el consumo excesivo del alcohol.

Por esta razón el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, lanzó la campaña "Vive" para crear conciencia sobre los efectos negativos de la bebida. Pero en lugar de fomentar la responsabilidad individual a través de campañas disuasivas, informativas, inteligentes e integrales, la mecánica de "Vive" consiste en delatar o ponerle el dedoa las personas que beben más de la cuenta para brindarles ayuda. Como si se tratara un programa dedenuncia anónima contra el narcotráfico, losdelatores podrán decidir cuándo una persona tiene problemas, sin saberrealmente si es alcohólicoo si se está pegando una merecida peda después de chambear.Los denunciantes contarán con un formato donde registrarán los datos del denunciadopara que sea localizado y reciba información periódica de Alcohólicos Anónimos sobre los riesgos de sus hábitos y, de requerirlo, podrá someterse a rehabilitación.

No dudo que la iniciativa haya sido planteada con la mejor de las intenciones ya que a todos nos preocupa tener una sociedad sana y segura. Pero, ¿cómo promover la confianza de los bebedores en las autoridades si se actúa en contra de su voluntad para obligarlos (al menos moralmente) a dejar de beber? ¿Cómo evitar que se abuse del programa y cualquiera pueda remitir a un amigo o conocido que no le hace falta?

"Vive" me parece una solución poco efectiva para un problema mal diagnosticado. Según un estudio sobre el rol del género en la demanda tratamiento por problemas asociados con la bebida, gran parte de los hombres bebedores se ubican en categorías de consumo de bajo riesgo, aunque 10% son consumidores consuetudinarios. Es decir,las broncas no son causadas por los bebedores experimentados, sino por los bebedores ocasionales que toman confrecuenciay en exceso. Esto equivale, de acuerdo al Observatorio mexicano en tabaco, alcohol y otras drogas 2003, a casi 3 millones 226 mil personas que beben de forma riesgosa al menos una vez a la semana y a 795 mil 573 adolescentes entre los 12 y 17 de años de edad que reproducen estos mismos patrones. Para revertir esta tendencia, los investigadores sugieren "fomentar niveles de consumo moderado, retrasar el inicio en el consumo y preparar a los niños y adolescentes para un consumo moderado" (p. 58). Beber con frecuencia y en cantidades elevadas fuera de casa (en bares y antros) se asocia en mayor medida con accidentes que cuando se bebe en casa o durante las comidas.

En Sonora sólo el 0.4% de los hombres beben diariamente, por debajo del promedio nacional, pero en cuanto a consumo alto la cifra se ubica en 46.2% para los hombres y 11.2% para las mujeres. Los bebedores consuetudinarios (definidos como aquellos que beben una vez o más por semana cinco o más copas por ocasión) equivalen al 10.2% de los hombres (por encima del promedio nacional), y al 0.7% de las mujeres (debajo del promedio). Finalmente, 7.7% de los hombres y 1.7% de las mujeres manifiestan dependencia al alcohol (ENA-Sonora 2008).

Resumiendo: Si en verdad el gobierno desea ayudar a la minoría de usuarios adictos al alcohol, el programa de denuncias de bebedores no será muy útil y podría representar un cuantioso derroche de recursos económicos al ser demasiado generalizado. ¿Por qué no extender la cobertura de los servicios de atención y rehabilitación voluntarios en vez de optar por la mera denuncia? Si lo más deseable es alentar el consumo moderado debería ponerse en prácticapolíticas de reducción de riesgos y de daños para enseñarle a la población a beber con responsabilidad. Obligatorio logotipo del "Nuevo Sonora": SECÓscar Ochoa Patrón, titular de Educación, declaró que el logotipo del gobierno estatal "Nuevo Sonora" es obligatorio en los uniformes de educación básica, refrendando así el carácter electorero del programa de entrega de uniformes gratuitos.El secretario dijo que sin el diseño de las seis estrellas el uniforme no estará completo y que los padres que deseen comprar una camisa o playera sin el bordado deberán considerar el costo de bordar la insignia oficial.En el Distrito Federal los uniformes no llevan el logo del gobierno de la ciudad. ¿Por qué la insistencia de forzar a los padres a ponerloa huevo? No comprendo cuál es la afectación estética o funcional queocasiona la ausencia del bordado. Es simple y llana frivolidad gubernamental. Si el propósito del programa era evitar que las familias desembolsaran dinero en la compra de uniformes, esta necedad está provocando exactamente lo contrario. Es el derecho de los padres de familia decidir si su hijo enseña o no el eslogan del gobierno. Como en el caso del fichaje de los beneficiarios del programa, la imposición del logotipo y las posibles consecuencias que acarree no portarlo, carecen de sustento y justificación legal. Pero al gobierno estatal la ley le importa un cacahuate.