Ayer luchaban para evitar que los homosexuales en California contrajeran matrimonio. Luego se lanzaron sobre Arizona para detener y encarcelar a la comunidad latina sin papeles sólo por su aspecto "ilegal". Después se propusieron enmendar la Constitución para negar la nacionalidad por nacimiento a los "niños ancla" de padres extranjeros porque podrían convertirse en los terroristas del futuro. Ahora la dirigencia republicana hace llamados frenéticos para frenar la construcción de una mezquita a dos cuadras del lugar que ocuparon las torres gemelas caídas en los ataques del 11 de septiembre.

La campaña, encabezada por Fox News y la fascistoide e ignorante precandidata presidencial Sarah "Mamá Grizzly" Palin, ha provocado un enorme revuelo. Muchos ciudadanos han caído presa del terror político: 70% de los estadounidenses y 63% de los neoyorquinos se oponen a la edificación centro comunitario islámico cerca del suelo sagrado donde los gringos se dieron cuenta de que no eran invencibles. Aunque el gobierno local considera que el proyecto es legal y los dueños del edificio han dicho que no darán marcha atrás, el miedo y el odio se han apoderado de la población, a pesar del hecho deque la mezquita será administradapor musulmanes moderados y que sólo a cuatro cuadras del sacrosanto sitio de la "zona cero" se encuentran operandodos mezquitas.

Aunque los republicanos solicitan que el edificio sea erigido a mayor distancia del sitio histórico, tal parece que su rechazo no se limita al simbolismo y a la fuerte carga emocional de las torres, sinoa una expresión del fundamentalismo cristiano contra todo lo que huele a Medio Oriente. En estados como California, Tennessee, Wisconsin y Alabama ha sido sumamente agresiva la oposición ala presencia de lasmezquitas. Una iglesia en Florida ha llegado alextremo de convocar a sus fieles a celebrar un "día internacional de quema de coranes"el noveno aniversario de los atentados contra el World Trade Center.

Además de criticar la errática política económica de Obama (que irónicamente fue originada por ellos mismos) los republicanos hicieron de este tema su principal "propuesta" unificadora de campaña para acabar con la mayoría demócrata en el Senado y en la Cámara de Representantes. Y los demócratas, tan idiotas como siempre, están divididos y quieren dar muestras al electorado de que son tan irracionales como sus opositores. Por un lado, el presidente Barack Obama y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, se manifestaron a favor de la construcción del centro religioso. Obama tuvo las agallas de enmarcar la discusión como un asunto de libertad religiosa. Mientras que algunas connotadas figuras, como Harry Reid, líder del Senado, y el gobernador de Nueva York, David Paterson, han llamado a cambiar la sede de la mezquita.

Si los extremistas triunfan, como parece que sucederá, habrán ganado los terroristas que estrellaron sus aviones contra las torres y habrá triunfado el legado de la "guerra contra el terror" de George W. Bush. Como dice el columnista Eric Deggans: ¿No es esto lo que deseaban lograr los terroristas en primer lugar? (...) Quieren convertir a los musulmanes de los Estados Unidos en una minoría oprimida. Quieren que los islamistas moderados se sienten perseguidos y sin la capacidad de ejercer libremente sus derechos. Quieren oportunidades para para reclutar musulmanes decepcionados reducidos a un nivel de segunda clase. Una mezquita dentro de la zona del sitio donde se encontraba el World Trade Center, especialmente si está dedicada a la paz, parecería ser un antídoto importante contra esa estrategia, un duro golpe al rosto de aquellos que apuestan a favor de los peores instintos estadounidenses".