Que si Fidel Castro es o no un dictador, es salirse del tema. Como dice Federico Arreola, lo importante fue que dijo una verdad ampliamente conocida por los mexicanos.Aunque no reveló nada nuevo, al gobierno federal calderonista no le agradaron las declaraciones de Don Fidely reaccionó de la peor manera posible: jugando el deporte favorito del expresidente cubano. Tal parece que los panistas no aprendieron la lección del famoso "comes y te vas" del sexenio de Vicente Fox y siguen subestimando la experiencia de un viejo lobo de mar que sobrevivió a varios poderosos presidentes estadounidenses. Ahora hay que esperar el contraataque del Comandante.
¿Qué le costaba a la Secretaría de Relaciones Exteriores dejar pasar los dichos de un pobre anciano loco? ¿Para qué escalar el conflicto, extenderlo en el tiempo, difundirlo a la opinión pública y arriesgar la estabilidad de las relacionesentre las dos naciones?
En el fondo, la inconformidad de la cancillería se debió a que conoce a la perfección la amplia influencia que mantiene Castro en el plano internacional. Pero la estrategia adoptada fue todo menos inteligente. La respuesta fue diseñada al calor del enojo, un torpe abanicazoque sólo funcionó para validar la acusación. El error de la SRE es que confirmó las afirmaciones negándolas; una clásica estrategia política. El periodista Hunter S. Thompson escribió que durante la campaña presidencial de 1968 Lyndon Johnson le dijo a su jefe de campaña que difundiera el rumor de que su oponente tenía el hábito de sostener relaciones sexuales con los cerdos de su establo. El asesor le respondió advirtiéndole que nadie creería que el tipo se cogía a sus cerdos. "Lo sé", dijo Johnson, "pero hagamos que el hijo de perra lo niegue". La diferencia aquí es que no se trata de rumores, sino de hechos comprobados.
Diariamente, desde el fraude de 2006, millones de mexicanos decimos que Felipe Calderón es un presidente espurio, que se robó la presidencia, pero el gobierno desestima los alegatos aunque son de amplio conocimiento público. Y ahora que Castro abre la boca se hacen el ofendido... será porque sabe que son ciertos.