BBC publicó a principios de mes un artículo sobre el 34 aniversario de la legalización de la mariguana en Holanda.
Aunque citar al probable campeón mundial de futbol como ejemplo de lo que puede lograr una política alternativa de drogas es un lugar común, valdría la pena recordar sus éxitos, comparados con la terrible situación experimentada por nuestro país, plegado a los designios prohibicionistas impuestos desde los Estados Unidos durante varias décadas.
La política de drogas holandesa data desde 1970, cuando se decidió legalizar la venta de mariguana, hachís, y otras drogas blandas y prohibir el tráfico y la producción a gran escala.
Si bien los coffeshops operan sin ningún tipo de problemas, los holandeses aún no han podido resolver el problema que emerge de mantener un esquema legal y otro ilegal que se refuerzan mutuamente.
Si bien la estrategia aplicada por este país no ha logrado acabar con la problemática de las adicciones y el crimen organizado, las conquistas son evidentes.
La juventud holandesa no terminó perdida en las adicciones --uno de los principales argumentos de quienes se oponen a la legalización-- y, de hecho, el país registra índices de consumo menores comparados con los Estados Unidos, España y Francia.
Según el reporte de la BBC, el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías informa que: "Mientras que el 5% de los holandeses de entre 15 a 64 años fumó cannabis durante el último año, los franceses y checos registraron una prevalencia del 9%, los españoles del 10% y los italianos del 14. 6%. Los holandeses también están por debajo de la media europea, la cual es del 6. 8%. En el panorama de la cocaína, Holanda también muestra índices menores en comparación a la mayoría de los socios europeos.
. . . 0. 6% de los holandeses de entre 15 y 64 años ha usado cocaína en el último año, por debajo de la media europea, 1.2%, y distantes del 3.1 % de los españoles y el 2.3% de los británicos e italianos.
Holanda también mantiene una de las tasas de mortalidad por droga más bajas de Europa, 8 por cada millón de habitantes con edades comprendidas entre 15 y 64 años.
Del otro lado de la balanza, Luxemburgo encabeza la lista con 85 por millón, seguido por Estonia, Noruega y Dinamarca".
En comparación, México lleva años fiel a las políticas de cero tolerancia y esto no ha evitado que el consumo de drogas aumentara en los diez años de gobiernos panistas.
Las políticas del Estado mexicano tampoco han sido efectivas para disminuir la violencia de los cárteles de la droga: el saldo ya es conocido por todos: más de 23 mil ciudadanos ejecutados, grandes extensiones de la nación bajo el control de la criminalidad y una amplia penetración de la narcocultura que imposibilita cualquier iniciativa oficial para obtener el respaldo de la población.
Obviamente que la posición de México es distinta a la de Holanda en el comercio mundial de drogas ilícitas, pero las estrategias producen efectos radicalmente distintos.
A la gente de izquierda y derecha de nuestro país causa escozor la idea de legalizar las drogas y parecería que prefieren tolerar la carnicería actual a reconocer el hecho de que el consumo de estas sustancias jamás podrá ser erradicado.
Requerimos una buena dosis de sano pragmatismo para idear formas creativas de resolver la crisis de inseguridad y pulverizar el enorme poder del narcotráfico.
Pero esto nunca sucederá mientras tengamos políticos tan temerosos de pensar fuera del molde.
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