jueves 18 de septiembre de 2014 | 04:46
Histórico

Los perversos deseos del poder

Elda Arroyo (@eldamarroyo)

mar 20 de abril de 2010

El ser humano es envidioso por naturaleza, es parte de su esencia y cuando tiene el poder de ejecutar sus perversos deseos no duda en actuar para lograr su fin porque el poder, acompañado de dinero, corrompe, haciéndolo olvidar por unos minutos los valores bajo los que ha sido criado, ya sean sociales o religiosos, éstos desaparecen cuando el instinto es el que domina.

El futbol es un negocio millonario, se mueven capitales tan grandes en cada fichaje o en cada campaña comercial, que tantos ceros en el cheque resultan ofensivos comparados con los sueldos que alcanzan todos los aficionados que contribuyen a este show cuando acuden a ver a su equipo favorito, sólo para olvidar las penas del trabajo o su realidad.

Se está haciendo costumbre que los futbolistas den notas fuera de la cancha, que más allá de genialidades con las piernas, sean atrocidades las que hagan que su nombre le dé la vuelta al mundo, y este es el caso del delantero madridista Karim Benzema, cuyo nombre aparece en una investigación judicial por prostitución, donde también se involucran jugadores de la talla del francés Franck Ribéry y algunos otros.

De acuerdo con la prensa europea han sido citados a declarar en calidad de testigos por su relación con una prostituta marroquí menor de edad, que trabajaba en un club de alterne llamado Café Zaman, en Francia, y que es muy conocido en el medio del espectáculos y el deporte.

Supuestamente Ribéry sostuvo relaciones con la chica de sólo 16 años y argumentó en su defensa que no sabía cuál era su edad, pero la relación no fue casual porque el jugador del Bayern le pagó varios viajes en un jet privado a la jovencita para que fuera a verlo a Munich, en algún momento debió preguntarle cuántos años tenía, y cómo es que estaba metida en ese negocio, cómo entraba y salía de Francia sin levantar la sospecha de las autoridades migratorias.

La justificación es totalmente absurda.

La trata de blancas es un delito grave y resulta aberrante reconocer que en pleno Siglo XXI aún seguimos siendo tan bárbaros como para esclavizar a una persona, y vivir a sus costillas sobajando su integridad, qué más da si es futbolista, político, artista o un simple sujeto, el deseo mezquino es el mismo en cualquiera de los casos.

México no está exento de estas prácticas, al contrario, sabemos que muchos jugadores pierden condición por andar de burdel en burdel, finos y caros pero no dejan de ser burdeles, y que cuando alguien se atreve a denunciar ante la directiva lo que pasa pues es forzado al retiro como una de las versiones que corren sobre el caso de Ramón Morales.

Incluso hay grandes secretos a voces, que en esa condición no deja de ser un rumor, la existencia de las "casas del amor" que instala cierto director técnico, como la de Chapala, donde para granjearse la unidad de sus jugadores les permitía cualquier desenfreno siempre y cuando no le hicieran "grilla" en el vestidor.