Estaba leyendo la columna de una Mexicana en el Exilio y es terrible lo que cuenta.

Sin embargo, no podemos paralizarnos por el temor; y como sociedad no debemos permitir que el miedo se apodere de los ciudadanos porque así es como los estados totalitarios quieren que vivamos: con pánico.

Algunos ven en la guerra contra el narco como un pretexto del gobierno para desaparecer a los oponentes políticos; otros, creen que de no haber librado las hostilidades contra los barones de la droga, estaríamos peor y caminando hacia un narco estado. Otros más aseguran que la susodicha guerra fue motivada con el afán de obtener legitimidad.

Pueden ser las tres cosas o ninguna de ellas.

Porque el narcotráfico es tan sólo uno de tantos factores que tienen desolados a México: desempleo, inactividad industrial, paralización de la economía, pérdida de los derechos civiles, y un largo etcétera.

Lo único que le puedo decir a esa Mexicana en el Exilio es que seguiremos igual mientras la clase política no haga un pacto de estado que ayude a desmontar el sistema actual.

Y con pacto de estado no me refiero a alianzas entre los partidos partidos políticos porque:

Urge una reforma política que reste poder a la burocracia de los partidos políticos; que anule los cacicazgos estatales; que elimine el exceso de diputados y senadores; que le de peso y contrapeso a los tres poderes de la unión; que elimine a los partidos políticos que se han vuelto negocios familiares.

Hace falta una reforma laboral que haga valer los derechos de los obreros; que extermine los cotos de poder de los líderes sindicales corruptos: el de Pemex, el de los maestros, el de los sindicatos blancos.

Se necesita una reforma educativa y tecnológica para no depender del exterior. Necesitamos más ingenieros, físicos, químicos, y menos sociólogos; por ejemplo.

Se requiere una reforma económica para que se pueda dar una mejor distribución de la riqueza.

Y para todo eso se necesitan, sobre todo, políticos a la altura de las circunstancias. Sin embargo, no lo hay. Este sexenio se ha perdido, y los políticos que se candidatean para el próximo presidente no llenan los zapatos del estadista que México necesita.

No se percibe, en la clase política, alguien que vea más allá de dos generaciones; alguien que mire más allá de las elecciones de 2012.

En el PRI, ya sabemos de qué lado masca el dinosaurio.

En el PAN, sabemos que quieren ir a un estado confesional.

En el PRD, sólo existe el vil pragmatismo y la poca inteligencia.

En el PT, sólo hay un líder que intenta recuperar su liderazgo pero no es un verdadero estadista.

Del resto de los partidos mejor ni hablar.

Desafortunadamente, Mexicana en el Exilio, en nuestro país sólo hay caudillos, sin importar su posición en la geometría política. Y mientras siga habiendo caudillos, México seguirá igual o peor, porque sólo buscan el poder por el poder y no vislumbran horizontes amplios.

Lo siento por ti, por mí, por el resto de mexicanos.

Estaba leyendo la columna de una Mexicana en el Exilio y es terrible lo que cuenta.Sin embargo, no podemos paralizarnos por el temor; y como sociedad no debemos permitir que el miedo se apodere de los ciudadanos porque así es como los estados totalitarios quieren que vivamos: con pánico.Algunos ven en la guerra contra el narco como un pretexto del gobierno para desaparecer a los oponentes políticos; otros, creen que de no haber librado las hostilidades contra los barones de la droga, estaríamos peor y caminando hacia un narco estado. Otros más aseguran que la susodicha guerra fue motivada con el afán de obtener legitimidad.Pueden ser las tres cosas o ninguna de ellas.Porque el narcotráfico es tan sólo uno de tantos factores que tienen desolados a México: desempleo, inactividad industrial, paralización de la economía, pérdida de los derechos civiles, y un largo etcétera.Lo único que le puedo decir a esa Mexicana en el Exilio es que seguiremos igual mientras la clase política no haga un pacto de estado que ayude a desmontar el sistema actual.Y con pacto de estado no me refiero a alianzas entre los partidos partidos políticos porque:Urge una reforma política que reste poder a la burocracia de los partidos políticos; que anule los cacicazgos estatales; que elimine el exceso de diputados y senadores; que le de peso y contrapeso a los tres poderes de la unión; que elimine a los partidos políticos que se han vuelto negocios familiares.Hace falta una reforma laboral que haga valer los derechos de los obreros; que extermine los cotos de poder de los líderes sindicales corruptos: el de Pemex, el de los maestros, el de los sindicatos blancos.Se necesita una reforma educativa y tecnológica para no depender del exterior. Necesitamos más ingenieros, físicos, químicos, y menos sociólogos; por ejemplo.Se requiere una reforma económica para que se pueda dar una mejor distribución de la riqueza.Y para todo eso se necesitan, sobre todo, políticos a la altura de las circunstancias. Sin embargo, no lo hay. Este sexenio se ha perdido, y los políticos que se candidatean para el próximo presidente no llenan los zapatos del estadista que México necesita.No se percibe, en la clase política, alguien que vea más allá de dos generaciones; alguien que mire más allá de las elecciones de 2012.En el PRI, ya sabemos de qué lado masca el dinosaurio.En el PAN, sabemos que quieren ir a un estado confesional.En el PRD, sólo existe el vil pragmatismo y la poca inteligencia.En el PT, sólo hay un líder que intenta recuperar su liderazgo pero no es un verdadero estadista.Del resto de los partidos mejor ni hablar.Desafortunadamente, Mexicana en el Exilio, en nuestro país sólo hay caudillos, sin importar su posición en la geometría política. Y mientras siga habiendo caudillos, México seguirá igual o peor, porque sólo buscan el poder por el poder y no vislumbran horizontes amplios.Lo siento por ti, por mí, por el resto de mexicanos.¿Debemos esperar que haya otro temblor como el de 1986 para que nos movilicemos?