Histórico

Ciudad Juárez crónica de un vecino de El Paso

Ciudadano Fronterizo

01-02-2010

Mi esposa, hijos y yo vivimos en El Paso, Texas desde hace años.

Cuatro de mis hermanos, el mayor y otros tres  viven en Ciudad Juárez y tres más radican en el Distrito Federal, además de nuestra madre.

Somos una familia común y corriente, tanto que nuestra relación es amorosa y solidaria, como en la mayoría de las familias mexicanas.

Mi madre actualmente nos visita de la Ciudad de México, de donde somos todos originarios.

Ella está pasando sus vacaciones en esta frontera y esta semana que termina la tuvimos, por fortuna, en casa.

Hoy domingo fuimos a Ciudad Juárez para acompañar a mi madre a casa de uno de mis hermanos, donde pasará tal vez una o dos semanas.

Normalmente aprovechamos nuestra visita a Juaritos (como le conocemos los residentes de esta frontera) para hacer compras de despensa.

Hoy al cruzar la frontera hacia México, notamos que las filas para regresar eran muy largas y nos informamos por medio de la radio de que serían entre 1 hora 40 minutos y dos horas el tiempo de regreso a El Paso, Texas.

Mi esposa y yo decidimos irnos por un pequeño cruce fronterizo que está a unos 40 kilómetros al oriente de Ciudad Juárez.

Con cierta frecuencia usamos ese cruce debido a que el camino es cómodo.

Existen alrededor de cuatro o cinco comunidades rurales en el trayecto.

Por cierto, por ese camino vive la familia de la luchadora social recientemente asesinada.

Normalmente hay poco tráfico para cruzar a Estado Unidos.

Habíamos avanzado tal vez unos 10 kilómetros y había un retén militar, todo tranquilo, simplemente nos miraron y nos dieron paso libre.

Al menos 3 autos estaban siendo revisados.

Pero todo normal.

Después de más o menos un kilómetro, le pedí a mi esposa que mirase hacia su lado ya que se veía, desde mi posición, como si un auto descompuesto estuviera del lado del pequeño acotamiento.

Me dijo que había una camionetita roja que se estaba estacionando, pero en cuanto puede ver, noté que había una segunda camioneta que se orillaba, pero no detrás, sino inclinada y parecía impediría el tránsito por el carril por el que circulábamos (la carretera es de dos carriles, pero con acotamiento amplio que permite el rebase seguro por ambos sentidos) Todo fue muy rápido.

De pronto vi que se bajaban de ambas camionetas y señalaban que avanzáramos pronto.

Mi esposa se asusto y me dijo: "Están enmascarados".

Dudé si debía esquivarlos o detenerme, y vi que efectivamente al menos dos traían medias de mujer en la cara y armas largas.

Mi mujer me decía: "¿Qué hacemos?

" Traté de tranquilizarla, zigzagueé  y miré de frente a varios de ellos que bajaban de ambos vehículos, armados y urgiendo a los tres o cuatro vehículos que conducían delante del mío.

Pasamos por el lugar.

Salía más gente con armas.

Al parecer se disponían a cerrar la carretera.

Por el espejo retrovisor vi que una de las camionetas se daba vuelta en U y se estacionó algunos metros adelante (atrás en relación al sentido en que conducíamos).

No sabemos qué habrá pasado después.

Como es obvio, aceleré para alejarnos lo más pronto posible.

Mi esposa me decía si sería prudente seguir nuestro camino, detenernos ó tratar de regresar más tarde.

Decidimos que de ninguna manera podríamos regresar, ya que suponíamos que algo grave habría de suceder.

Llegamos con bien al cruce fronterizo (desafortunadamente hicimos más de una hora para cruzar) La reflexión que hicimos fue: Cómo se puede creer que estando tan cerca el retén militar y a unas horas de una masacre espantosa, donde al menos 14 personas (la mayoría adolescentes) han sido asesinados y en una ciudad en la que han desfilado miles de elementos militares y de la policía federal sucedan estas cosas.

Par mi es una clara muestra de que esta "guerra" es una vacilada y estamos perdiendo toda posibilidad de desarrollo en esta ciudad, donde muchos comerciantes han decidido cambiar sus negocios a El Paso, debido a la violencia que se padece.

Pero esto traerá más problemas para los ciento de miles de habitantes de Ciudad Juárez, ciudad de gente trabajadora y noble.

Se ve que el Ejército no intimida a la delincuencia.

Prueba de ello este relato.

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