Todo empezó la noche del viernes 19 de febrero exactamente a las 8:40, yo esperaba a mi novia en el puente internacional número Uno de Nuevo Laredo, cuando de pronto veo que camionetas pick ups y tanquetas venían a todo velocidad por el bulevar Colosio, justo abajo de los dos puentes, los dos los soldados dispararon sus bazucas en varias ocasiones y los narcos repelieron el ataque con granadas.
El tiroteo duró varios minutos a la entrada del puente, incluso las autoridades americanas de migración cerraron el puente.
Los zetas en su desesperación por huir de los militares bajaron de sus carros a los ciudadanos para treparse en los vehículos, incluso usaron varios como barricadas y les prendieron fuego, el enfrentamiento duró aproximadamente cuatro horas por toda la ciudad, el bulevar Colosio topa con el puente negro del ferrocarril y desemboca a una gran avenida llamada César López de Lara (antes México), se dice que hubo más de 30 muertos de ambos bandos, pero eso no ha sido todo, ya que también el sábado, el domingo y hoy lunes cerraron las universidades el Tec de Nuevo Laredo, la Valle del Bravo, la UAT porque se avisó que habría nuevos enfrentamientos entre zetas y soldados, realmente se vive en la ciudad un pánico colectivo, ya nadie quiere salir de sus casas porque en cualquier momento empiezan los balazos.
Se han encontrado montones de cadáveres apilados a la orilla del río Bravo, pero ningún medio de información ha publicado nada, y es que todos están amenazados por el crimen organizado, lo malo es que las balaceras son constantes, a cualquier hora del día, de hecho, ya no es novedad que de pronto pasen tiroteándose por calles congestionadas de tráfico, los conductores civiles se orillan por precaución, no es por exagerar, pero estamos viviendo en una zona de guerra, en donde lo cotidiano son los balazos, los carros a toda velocidad y un intenso olor a muerte.
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