Ayer tuve la oportunidad de escuchar y leer, durante gran parte del día, a muchos comentaristas de deportes discutir sobre el "milagro" de la recuperación de Salvador Cabañas. Incluso alguno se subió al púlpito y aprovechó el fuertemente editado intercambio que fue mostrado en el programa de Joaquín López Dóriga como "prueba" de la existencia de "dios".

¿Cual milagro? ¿De qué cosa hablan? ¿Qué entrevista vieron? Para mi lo que queda claro es que Salvador, por razones de simple azar sobrevivió a la agresión y que no volverá a jugar fútbol profesionalmente. Cualquier otro comentario que implique algo más allá de eso simplemente se trata de una mentira, una manipulación tan burda como la que hizo Televisa al poner a un hombre enfermo y fuertemente medicado frente a las cámaras quién sabe con que motivo siniestro (no debe ser nada bueno, eso es claro).

Hace algunas semanas escribía que si la familia de Cabañas huía junto con el futbolista a seguir su rehabilitación fuera de México, sería un fracaso más de las huestes calderonistas y televisas. Ahora creo firmemente que, por el bien del ser humano, padre, esposo e ídolo, lo mejor es que al "Mariscal" se lo lleven lejos de los tentáculos de los dueños de Televisa y de sus lacayos perniciosos como el mismo López Dóriga.

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