Si algo dejó claro el partido de ayer contra una ordenada pero limitada selección de Nueva Zelanda es que los jóvenes jugadores mexicanos juegan a otro ritmo que los demás jugadores de México. Es verdad, el rival no exigió demasiado y le faltaba su mejor hombre, pero aún así es una selección calificada al mundial y muy por encima de la lamentable Bolivia de la semana pasada.

Ver a Jonathan Dos Santos dando el ancho en la selección a sus escasos 18 años, a su hermano Gio manteniendo su nivel, a Vela con su clase y velocidad (aunque también su relativa fragilidad), a Guardado con su joven experiencia y sobre todo a "Chicharito" con su contundencia y ese salto que pareció desafiar la gravedad es alentador en medio de tantas incertidumbres.

Por otro lado, los más veteranos o tuvieron actuaciones discretas o simplemente no dieron el ancho. Braulio no tuvo las actuaciones destacadas de partidos pasados, Aldo no pudo lucir su más amplia experiencia en primera división, Márquez al menos no fue expulsado y Blanco, Blanco... debería olvidarse de leer guiones en su acartonado programa en Fox Sports y ponerse a punto por que lleva dos partidos lamentablemente lento, fuera de ritmo, sin la velocidad mental y la visión de cancha que lo caracteriza.

Aún a pesar de las dudas que dejan algunos jugadores, es un hecho que con la nueva camada que ¡Al fin! parece surgir en el fútbol mexicano, se pueden albergar esperanzas cautelosas para la Copa del Mundo. Eso considerando que de los rivales de México en su grupo, sólo Uruguay pudo conseguir la victoria y tanto Francia como Sudáfrica jugaron un par de partidos para el olvido.

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