Después de ver el penoso espectáculo de la disculpa pública ofrecida ayer por Tiger Woods ante los medios norteamericanos y mundiales, reflexioné un poco: ¿exactamente de que pide disculpas Tiger?

¿De ser el mejor golfista en la historia de ese deporte?

¿De haber hecho aún más ricos a sus patrocinadores quienes explotaron gustosa e indiscriminadamente su imagen con fines publicitarios?

¿De vivir la fantasía de mujeres, dinero y poder del 90% de los hombres?

¿De ser un mulato o mestizo en un juego dominado hasta antes de su aparición por hombres caucásicos?

¿De ser el deportista mejor pagado en el mundo?

¿De ser un ganador indiscutible bajo los brutales estándares de competencia "suma cero"de la sociedad norteamericana?

¿De haber tenido relaciones sexuales con mujeres consideradas bastante atractivas de acuerdo a los cánones de belleza comerciales de occidente?

¿De tener una fundación que dona parte de sus dineros a obras benéficas y de caridad?

¿De levantar el rating de un deporte considerado hasta antes de su llegada "aburrido" como lo es el golf?

¿De ser joven y atlético en un deporte que era tradicionalmente dominado por viejos bofos?

¿De ser rico, guapo, joven y famoso?

¿De haberlo ganado todo a los 34 años de edad?

Que curioso que vemos a personas como Woods siendo chantajeadas por los medios a pedir "disculpas públicas", pero nunca vemos a estas empresas informativas exigiendo lo mismo, de manera tan unánime a personajes nefastos como -me vienen a la mente- George W. Bush, Dick Cheney o Donald Rumsfeld, verdaderos carniceros que le han causado más daño a la humanidad que ser infiel a su esposa y acostarse con modelos, estrellas porno o putas de lujo.

Es por eso, que en mi opinión, la única disculpa que debió ofrecer Woods debió haber sido en privado, a su familia. ¡Y ya!

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