Aunque el hecho que se devalúen los clásicos al punto de que en México ya existan 4 o 5 partidos denominados como tales me parece lamentable, el hecho de que un partido que es denominado por algunos como tal -el América -- Cruz Azul- se haya vuelto un enfrentamiento tan unilateral, tan inexorablemente cargado hacia un lado que deja de trascender la simple "jetatura" o "pava" para volverse una ley prácticamente inmutable, es algo patético y vergonzoso.

Las cifras hablan por si mismas: 16 enfrentamientos sin victoria del Cruz Azul. Toda una carrera, la de Guillermo Ochoa, que comenzó hace 6 años, sin conocer la derrota ante el equipo cementero. Ni siquiera la ausencia por el atentado contra la vida de Salvador Cabañas, el implacable verdugo de La Máquina durante el último lustro, pudo darle una miserable ventana de oportunidad al "hijo" del América.

Así, sin Salvador Cabañas, sin jugadores que destaquen demasiado en el equipo azulcrema, sin una dirección técnica que sea nada del otro mundo América volvió a ganar. Si no se pudo ayer, simple y sencillamente no se podrá nunca.

América y ya, señoras y señores. El clásico joven se está volviendo más bien una paternidad añeja.

beamsdp@gmail.com