Desazón...

Miedo...

Zozobra...

Terror...

Angustia...

Pánico..

No, no estoy

hablando de la sensación que produce leer las obras completas de H.P.

Lovecraft. Estoy hablando del abanico de sentimientos que me produjo ver el

patético, vergonzoso y exasperante partido de México vs. Panamá.

Fuera de un par

de chispazos de Giovanni y Pablito Barrera, el resto del partido (si es que se

le puede llamar así al circo que tuve el "honor" de presenciar hace unos

minutos) fue el mas triste espectáculo futbolístico protagonizado por el "Tri"

esta década.

Tanto jugadores

("Gringo" Castro, Ochoa en el gol que le anotaron, Medina y Bravo, a quien

declaro "el nuevo Oswaldo Sánchez" estuvieron especialmente pésimos), cuerpo técnico

(Aguirre, si no quieres estar dirigiendo a la selección por órdenes de tu "amigo"

Calderón, solo dilo, no hay necesidad de estar tirando "pataditas"), directivos

y público (que saturó el estadio para ver esta porquería y de paso aprovechó para agredir a los "cracks" panameños) son culpables de esta

debacle.

No se puede

tapar el sol con un dedo. Las potencias de esta Copa de Oro son EE. UU., con su

equipo "C" y la ilustre Guadalupe, conocida cariñosamente como "La Lupita". México,

con lo demostrado hoy, no gana este torneo ni por decreto.

Permítanme

apropiarme de una frase que leí por ahí: A este paso,

la única forma de que estos troncos vayan a Sudáfrica va a ser que trabajen

como esclavos en alguna mina de diamantes.

Muchas gracias.

beamsdp@gmail.com