La primera semana de febrero de 2010 ha sido en Venezuela la escena de una perfecta contradicción histórica. Por un lado, el 02 de febrero evoca la fecha en que los Presidentes civiles asumían el Poder del Ejecutivo. Por el otro, una parte de la Sociedad, cada vez más chica, celebra un golpe de estado fallido a las instituciones democráticas encabezado por Hugo Chávez en 1992. Golpe de Estado en el que no tuvo los arrestos para salir de su escondite y hacer combate, pero que hoy narra como una gran gesta bélica.
Hay que decir a los amigos mexicanos que a Hugo Chávez se le eligió como Jefe del Estado para perfeccionar la Democracia Venezolana, por medio de una decidida agenda anticorrupción, eficiencia en la administración de la cosa pública y superación del rentismo petrolero, entre otras cosas. Jamás durante la campaña electoral de 1998 Chávez habló de revolución, negando en cada oportunidad su condición de socialista, tratándose de mimetizar a la imagen y semejanza de la práctica política de los defensores de la Tercera Vía que delineó Anthony Giddens para Tony Blair.
Pues bien, 11 años después del peor error de la Sociedad Venezolana, especialmente de la clase media despartidizada y frívola, de Chávez podemos decir que no sólo mintió en cada ocasión para lograr su arribo al Poder, sino que su tránsito por Miraflores ha sido una galería de discursos panfletarios que le han permitido aferrarse a ese Poder sobre la base de argumentos falaces, inverosímiles, anacrónicos y balurdos. Lo más decepcionante para muchos es que Chávez se volvió pura paja, como decimos los caraqueños cuando alguien habla mucho y hace nada.
La Justicia Social, la Inclusión e Igualdad, qué palabras tan bonitas. Las observas en cada discurso de Hugo, pero jamás las verás en ninguna de sus acciones. Llegó para acabar con la corrupción y resulta ser que hoy día su familia, de origen muy pobre, posee las más grandes extensiones de tierras y mejores haciendas de su natal Barinas, estado del sur venezolano, hecho del cual se ufanan. Él mismo se hace vestir de trajes de US$ 3.000, corbatas de US$ 250, zapatos de US$ 1.000 y relojes ROLEX. Llegó para reducir la pobreza y los funcionarios chavistas tienen que hacer cualquier clase de maromas estadísticos y pagar agencias de lobby para que los hermanos latinoamericanos se crean que en Venezuela se erradica la pobreza de forma definitiva con políticas públicas pseudo-socialistas. Vieja práctica de regímenes militares fascistas y de gobiernos ineptos, ustedes saben de eso bastante. Se habla de igualdad, pero si usted no está inscrito en el partido político chavista (PSUV) ni auntribunal puede acudir para dirimir diferencias, Fascismo puro y duro, nunca Igualdad. No hablemos de inclusión, salvo que creas que eso es simplemente nombrar a los pobres cada vez que sale tu líder en TV.
Chávez ha fracasado tanto que acudió a un viejo general cubano, experto en sistemas de torturas y ejecuciones sumarias como lo es Ramiro Valdés, Ministro Comunicaciones e Información de Cuba, para que se ocupe del Ministerio de Energía Eléctrica de Venezuela y resuelva de una vez por toda la enorme crisis del sector que padecemos hoy, por la cual una vez al día los venezolanos están sin luz durante 4 horas. Chávez ha fracasado tanto que ya no tiene staff nativo y debe recurrir a Fidel Castro para que le envíe hombres confiables. Ya en Venezuela nadie serio y responsable apuesta su futuro para ser incluido en el Gabinete más nefasto de la historia republicana latinoamericana. En eso ha degenerado la revolución chavista.
Puro panfleto pseudo-socialista, pura retórica, nada de progreso. Sólo paja.