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Histórico

El rechazo al tatuaje en la sociedad contemporánea

Abel García (@abelgarcialavoz)

mié 21 de julio de 2010

¡Como te ven te tratan!

  Es Lamentable, pero es la cruda realidad.

No es lo mismo un tatuaje en David Beckham, que en un modesto profesionista, estudiante, obrero, etc.

. , ¿Quién trataría mal a la estrella del fútbol inglés, a pesar de tener más tatuajes que muchos individuos que son rechazados por la sociedad?

Para adentrarnos más en el tema, me gustaría compartir a grosso modo la historia del tatuaje y su evolución en las distintas civilizaciones.

Un tatuaje es una modificación del color de la piel, creando un dibujo, figura o texto realizados con tinta o algún otro pigmento bajo la epidermis de un humano o animal.

Los tatuajes fueron una práctica eurasiática en tiempos neolíticos, encontrándose incluso en una momia de la época 200. En el año 1991 se encontró una momia neolítica dentro de un glaciar de los Alpes austro-italianos: la momia tenía 57 tatuajes en la espalda.

Esta momia es conocida como el Hombre del Hielo o como Ötzi.

A partir de este descubrimiento se puede decir que el tatuaje es tan antiguo como el propio ser humano.

Sin embargo, las distintas culturas que utilizaron el tatuaje lo hicieron de distintas maneras; tanto como arte en el sentido de creación de significados rituales o simbólicos, caso del Antiguo Egipto, como para marcar o señalar a los criminales, que es el caso de las antiguas Grecia y Roma.

Incluso en el caso del Hombre de Hielo se cree por la posición de las marcas que cumplieron un fin terapéutico La palabra tatuaje proviene de la palabra inglesa «tattoo», que a su vez proviene del término samoano «tátau», que significa marcar o golpear dos veces (refiriéndose este último al método tradicional de aplicar los diseños o plantillas).

En español los entusiastas del tatuaje pueden referirse a los tatuajes como «tattoos», o el término castellanizado de «tatu», aunque ninguno de estos dos términos están todavía recogidos en el Diccionario de la Real Academia Española.

Las principales civilizaciones que adoptaron el tatuaje en su cultura, fueron la Polinesia, Egipcia, Oriental, Occidental, y en América las tribus indígenas.

En la cultura Polinesia se posee la tradición tatuadora más prolongada, Las diferentes tribus de la Polinesia utilizaban el tatuaje como ornamentación corporal sin que por ello éstos pierdan su fuerte sentido comunal.

El tatuaje comenzaba a muy temprana edad y se prolongaba hasta que no quedará región del cuerpo virgen de los pigmentos.

Más allá de su sentido estético, el tatuaje confería jerarquía y propiciaba el respeto comunal a quien los llevaba en su piel: cuanto más tatuado estaba alguien, más respeto se le debía.

De manera particular, los maoríes utilizaban el tatuaje para la batalla.

Los dibujos que llevaban en la piel contribuían a su famosa estrategia de asustar a sus enemigos.

En Egipto, eran en su mayoría mujeres las que se tatuaban.

Se le confería al tatuaje funciones protectoras y mágicas.

El carácter sobrenatural del tatuaje no fue exclusividad de Egipto: muchas culturas le otorgaron este poder a los tatuajes.

En América del norte, los indígenas utilizaban los tatuajes como parte del ritual de paso.

Cuando una persona pasaba de la pubertad a la adultez se la tatuaba con el fin de proteger su alma.

Sin embargo, ésta no era la única utilización ritual que se hacía del tatuaje en esta región del mundo.

En América central, las tribus utilizaban los tatuajes a modo de conmemoración de los caídos en batalla y como forma de adoración de los dioses.

En oriente, aproximadamente en el siglo X a.

C. el tatuaje llegó al Japón.

A partir de su inserción en la cultura nipona el tatuaje fue siendo utilizado por sectores cada vez más poderosos hasta llegar a ser utilizado por un Emperador en el siglo V como ornamento corporal.

Señalamos su utilización estética porque en Japón existía la costumbre de destinar el tatuaje para marcar a los delincuentes.

Esta marca tenía el objetivo de hacer de las personas que desobedecían la ley gentes repudiables para toda su vida y en todos lados a raíz de llevar la marca de la vergüenza consigo.

Suikoden es una novela china que fue traducida al japonés en el siglo XVII.

Este libro renovó el interés en el tatuaje haciendo de él una forma popular de decoración y de coleccionismo.

En Japón se ha conformado una de las tradiciones tatuadoras más importantes del mundo.

No obstante, en el año 1842 el emperador Matsuhito decidió prohibir la práctica del tatuaje.

Esto sucedió porque el país estaba interesado a abrirse al mercado mundial y no quería dar una imagen de barbarie ante el mundo.

En occidente, el tatuaje llegó a Occidente por vía marítima.

Las expediciones del capitán James Cook a las islas de la Polinesia fueron el punto de partida del tatuaje hacia Occidente.

En estas expediciones los marineros tuvieron contacto con los indígenas maoríes y con otras tribus que les "enseñaron" el arte de tatuar.

A su retorno, los marineros abrieron sus propios estudios de tatuaje y popularizaron esta disciplina entre los sectores populares.

En 1870 se abre en New York lo que aparentemente fue el primer estudio de tatuajes.

Se cree que la actitud negativa contra el tatuaje tuvo su origen en un decreto del emperador Constantino, primer emperador cristiano de Roma, que emitió este decreto en contra de dicha actividad.

  En los últimos años, el tatuaje ha sido incorporado progresivamente por la sociedad y es hoy que éste cumple funciones puramente estéticas y no distingue entre sectores sociales.

Aunque el tatuaje no sea aceptado en algunas esferas de la sociedad, se va abriendo paso a través de los prejuicios y dibujando sus líneas en los cuerpos de las personas alrededor del planeta.

Es muy enriquecedor toda la importancia que en diferentes culturas se le da al tatuaje, desgraciadamente en la nuestra no es así, parece que estar tatuado es sinónimo de rechazo, degradación, exclusión y juicio social.

Cientos de anuncios con vacantes laborales con el requisito: "No tatuajes".

Yo les pregunto ¿Tener un tatuaje hace menos inteligente y productiva a una persona?

. . . Es un imbécil el que opine que si.

Una persona tatuada puede ser mejor policía que uno que no lo está, puede ser mejor administrador que muchos persignados que andan por ahí, puede ser un mejor político que la maraña que existe en este momento.

En verdad un tatuaje no te hace más, ni menos.

Un futbolista con tatuajes no tiene menos nivel porque se tatuó, ¿o sí?

Un gran músico no va a perder su talento solo porque tiene un tatuaje, ¿o sí?

. . . ¿Entonces?

Pero a ellos no les decimos nada, porque son artistas, estrellas, personas importantes.

. . Pero que tal para criticar a los estudiantes, a los emprendedores, a los intelectuales, a los obreros, ahí si estamos puestos para levantar la mano y juzgar.

Y no solo ocurre con el tatuaje, en la homosexualidad también vemos un reflejo de esta actitud discriminatoria retrograda, está bien que Elton John sea gay, pero si un vecino lo es, eso sí que está mal.

¿A dónde iremos a dar con personas que piensan de una manera carca e inadmisible?

La mayor discriminación la sufren los jóvenes y no tan jóvenes en el trabajo porque no pueden conseguir un empleo o justo al pasar al examen médico son rechazados, sin que interese su nivel de estudios o capacidad para ocupar el puesto.

Este rechazo llega a extremos terribles, tanto así, al grado de infringir lesiones graves cuando han intentado borrar con ácidos ese tatuaje que les ha impedido conseguir un empleo.

  Este acto le causa problemas a muchos jóvenes, al ser considerados delincuentes, ser levantados por policías que les siembran droga o, lo menos, ser objeto de miradas de repudio.

La escuela también es foco de discriminación, abundan los casos en los que a los estudiantes no les permiten hacer los exámenes o les bajan puntos en las materias debido a que portan un arete o tienen un tatuaje en alguna parte del cuerpo que sea visible.

La discriminación que sufren los tatuados los ha puesto ante la disyuntiva de seguir siendo ellos los dueños de sus cuerpos, tatuarse, perforarse y no aspirar a un empleo formal, o quedarse con las ganas, porque incluso en el lugar más escondido y portando overol, son discriminados y rechazados.

Para ser una país desarrollado, debemos dejar atrás todos esos tabúes que creemos que son malos para crecer como nación, el día que valoremos la capacidad de alguien por su inteligencia y no por su aspecto, ese día nuestro país será otro, será una nación libre y desarrollada.